Roberto García Moritán sededica al negocio gastronómico hace varios años, tiene dos restaurantes en la ciudad de Buenos Aires y una ONG (Asoci.ar). En noviembre del 2019, su nombre tomó notoriedad cuando se casó con Carolina Pampita Ardohain. Y su mundo cambió. De la noche a la mañana. El empresario gastronómico contó parte de las nuevas formas que debió adoptar.
El empresario, de 43 años, reflexiona y cuenta como su vida cambio desde que conoció a la modelo.
Leer más ► El test de coronavirus de Jésica Cirio dio negativo
“Hay algo que está pasando a partir de mi nuevo mundo con Carolina que tiene que ver con que tengo que empezar a definirme. Yo antes podía ir siendo lo que tenía ganas de ser, y nadie me preguntaba, entonces uno se iba construyendo todo el tiempo sin tener que ponerse etiquetas. Ahora me veo un poco obligado a tener que explicar cómo es que caí y quién soy, y a veces tengo que sentarme a armar una especie de sinopsis de qué soy, y en eso me di cuenta que estoy en constante transformación, porque yo hice todas las cosas como se suponía que tenía que hacerlas: fui al colegio, después a la universidad –estudié Economía, hice dos posgrados y una maestría en Finanzas– , y no sé bien por qué lo hice… Se suponía que tenía que hacerlo y para mí era como un mandato que no me cuestionaba”, sostuvo en diálogo con la Revista Gente.
“Después la parte de la gastronomía y de mi vida como emprendedor surge a partir de mi necesidad de hacerme preguntas. Yo siempre tuve inquietudes, de muy chico tuve negocios que dejé cuando arranqué la carrera universitaria, pero mi momento vinculado a la gastronomía fue más que nada rebelarme contra mí mismo. Fue un momento de muchísimos aprendizajes, porque yo no sabía absolutamente nada de gastronomía, y arrancamos con mi hermano, Francisco, y para los dos fue una aventura espectacular llena de altibajos, donde tuvimos momentos de crecimientos y de caídas”, agregó.
Leer más ► Denuncian a LAM y El Trece por violencia mediática contra Thelma Fardin
“Si a mí hoy me preguntás qué es lo que soy, yo siento que sigo buscando. Siento que estoy más cerca y lo que me identifica no es tanto mi vida vinculada a la gastronomía, sino a lo social: yo soy todo lo que creo que puedo llegar a ser cuando estoy dando una mano o estoy trabajando para la gente. La gastronomía me encanta, hacer negocios me encanta, la adrenalina del emprendedor me gusta muchísimo, pero no sé si soy del todo eso. A mí me parece que nunca terminamos de ser grandes para nada, y siempre hay tiempo para aprender y para transformarse. Y hoy estoy en un momento en el que me estoy reconvirtiendo en, quizás, lo que más me identifica, que es alguien que trabaja para quien más lo necesita. Todo lo demás fue parte del partido. Pero todavía no llegué a quién soy realmente”, concluyó el marido de Pampita.




