Como en cada emisión de Bienvenidos a bordo, Antúnez y el carpintero reciben a otros participantes y se enfrentan una ardua competencia de dominadas. Esta vez, la dupla decidió que fuera Nahuel el que inicie y, por ende, el que determina la ejecución del ejercicio, de acuerdo a las nuevas reglas explicadas por Guido Kaczka.
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“Ahora, el que inicia marca cómo tienen que hacerse las dominadas. ¿Tenías alguna sorpresa?”, le preguntó el conductor al rival, que contestó: “Una sorpresita”. “Ahora no la vas a poder hacer porque decidieron arrancar ellos. Mira cómo se avispó el carpintero…”, exclamó Kaczka. Frente a eso, el campeón se defendió y lo mandó al frente a Antúnez: “Fue mi compañero, no yo”. “Voy a hacer dominadas cortas, a 90 grados”, comunicó después.
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Mientras que Hernán Drago se acercó para sacarle la remera, el contrincante observó, divertido: “No vale, él tiene ayuda para todo, hasta le pasan la toalla”. “Es que no se sabe qué onda con ellos, su vínculo…”, sumó Guido. Ya listo para las dominadas, el carpintero dio su máximo y llegó a un total de 46 repeticiones.
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Cuando fue el turno de su rival, le prestó magnesio, el joven se subió a la barra y alcanzó el número de 39 dominadas, dato que no pasó desapercibido para Guido Kaczka: “A veces hacen cortas para hacer más, a veces largas, que son menos pero más complicadas, este no fue el caso… Pero hubo muy poca diferencia, eh, cuidado, fueron solo siete dominadas menos”.
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