Chano Moreno Charpentier tuvo un Dios aparte. El 26 de julio sufrió un brote psicótico en su casa de Exaltación de la Cruz y en un enfrentamiento con un policía recibió un balazo en el abdomen, que lo dejó al borde de la muerte. Le extirparon el bazo, el riñón izquierdo y parte del páncreas.
Cuando todo parecía empeorar y se profundizaban las cadenas de oración, ocurrió el milagro. Poco a poco mejoró y hoy está de pie, con muy buen ánimo y ganas de regresar a su hogar. Fue su hermano, Bambi, el que mostró su primera foto internado. Allí se lo ve de espaldas mirando por la ventana. Seguramente se encontraba observando a algunos fanáticos o los carteles que ellos pegaron en la puerta del centro médico en señal de apoyo.
Luego de las declaraciones contradictorias de los testigos sobre los hechos en los que resultó herido de gravedad, la Justicia espera el resultado de una pericia “clave” para determinar la distancia del disparo y así poder establecer si el oficial Facundo Amendolara actuó en legítima defensa o si existió un exceso.
Chano sufre un grave problema de adicción que necesita ser tratado cuanto antes. Cuando reciba el alta podría iniciar un tratamiento que lo ayude a tener una mejor calidad de vida, aunque dependerá de su propia voluntad. Mientras tanto, está contenido por sus seres queridos, que todos los días se acercaron al Otamendi para verlo.
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