Los problemas para reconocer las nociones de espacialidad como derecha, izquierda, arriba, abajo, adelante y atrás; son otras de las señales de este trastorno del aprendizaje, de origen neurobiológico y carácter hereditario, que afecta la recepción, comprensión y expresión de la comunicación escrita.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la dislexia afecta al 10% de la población mundial; sin embargo, es una problemática invisibilizada en el aula, lo que condiciona el aprendizaje de los niños con este trastorno. Por este motivo, es importante que sea detectado a tiempo.
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La licenciada en psicopedagogía Marianela Marcos explica en diálogo con Aire que es fundamental para el aprendizaje “que los docentes estén capacitados y tengan conocimiento sobre la dislexia porque generalmente son ellos los primeros en reconocer las dificultades cuando se presentan y sugerir a las familias que consulten con algún profesional”.
Dificultades en la lectura y la escritura
“El principal síntoma de la dislexia está relacionado con la dificultad en el aprendizaje de la lectura y de la escritura. Vemos que al niño o niña le resulta muy difícil poder leer y en consecuencia, lo hace de forma dubitativa, lenta y trabajosa. También aparecen problemas al momento de aprender los nombres de las letras y su sonoridad; por ejemplo, para reconocer si dos palabras riman o para aislar los sonidos iniciales o finales de una palabra. En la escritura aparecen errores de omisión, rotación, sustitución de letras”, explica la psicopedagoga.
“En la lectura -agrega- podemos encontrar niños que realizan anticipaciones, es decir, que, en vez de decodificar los sonidos para poder acceder al significado de la palabra escrita, terminan adivinando la palabra que con mucho esfuerzo han comenzado a leer”.
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Los problemas para reconocer las nociones de espacialidad como derecha, izquierda, arriba, abajo, adelante y atrás; son algunas de las señales de este trastorno del aprendizaje, de origen neurobiológico y carácter hereditario, que afecta la recepción, comprensión y expresión de la comunicación escrita.
La profesional explica que los alumnos con dislexia necesitan más tiempo que sus compañeros para elaborar sus producciones escritas, copiar del pizarrón o interpretar consignas escritas, motivo por el cual en sus cuadernos suelen aparecer textos o actividades incompletas. Cuando son más grandes, como otro de los síntomas, también se encuentran dificultades para mantener la ortografía correcta o para trabajar con textos más extensos. En contrapartida, señala que se trata de chicos que suelen ser muy desenvueltos desde la oralidad.
“Es común que estos niños puedan manifestar otro tipo de síntomas para no ir a clases o retirarse antes, como pueden ser dolores de panza o de cabeza; o simplemente se rehúsen a ir a la escuela porque ésta aparece como un lugar en donde se ponen en evidencia sus dificultades y frustraciones. Surge así la desmotivación y la autoestima se ve claramente afectada”, destaca Marcos.
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Diagnóstico certero
Como no es una enfermedad, la dislexia no se cura, sino que acompaña al sujeto durante toda su vida. Sin embargo, con tratamiento psicopedagógico adecuado, las habilidades en la escritura pueden mejorar y, con las adaptaciones necesarias, los niños y adolescentes pueden cursar su trayectoria escolar.
Al respecto, Marcos explica que son los psicopedagogos quienes diagnostican esta dificultad específica del aprendizaje y aclara que, para poder hacerlo, es necesario que el nivel de lectura se encuentre en el niño notoriamente por debajo de lo esperado para la edad del nivel de escolarización, que se trate de una dificultad persistente y que no se explique por dificultades cognitivas o déficit sensoriales.
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“En principio -aclara- es importante que cualquier persona que tenga dislexia y esté cursando la escolaridad primaria o secundaria esté acompañado por un profesional que trabaje conjuntamente con el docente brindándole estrategias, sugerencias, pautas de trabajo que apunten a potenciar el aprendizaje”.
Adaptaciones y accesibilidad
El trabajo en el aula de los niños con dislexia implica para el docente la necesidad de poner en práctica una serie de adaptaciones que le faciliten el acceso a los contenidos. “Es fundamental que tengamos en cuenta que personas con estas dificultades tienen una forma de pensar predominantemente visual por lo que es recomendable utilizar recursos auditivos y audiovisuales que favorezcan la comprensión. Otro punto importante a considerar es que se manifiestan mejor desde la oralidad”, indica la psicopedagoga.
Entre estas adaptaciones se cuentan el leer las consignas en voz alta, anticipar los textos, y abreviar las actividades de copia utilizando fotocopias y recursos tecnológicos. También se sugiere trabajar con textos o actividades impresas de un tamaño de fuente más grande, aumentar el espaciamiento de interlineado y evitar justificar los párrafos. En cuanto a las instancias de evaluación, se recomienda planificarlas con tiempo, segmentar las consignas y priorizar la oralidad.
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Para finalizar, Marcos destaca: “Es fundamental que se evalúen los progresos de estos chicos y chicas en función de sus posibilidades, de sus propios avances en el aprendizaje y no en comparación con el resto de los compañeros; y, sobre todo, es importante que se puedan respetar sus ritmos singulares de aprendizaje”.
Recursos
- La Ley Nacional 27306 establece como objetivo prioritario garantizar el derecho a la educación de los niños, niñas, adolescentes y adultos que presentan Dificultades Específicas del Aprendizaje (DEA), entre ellos, la dislexia.
- La Asociación Civil Aprendamos es una agrupación de padres con sede en la ciudad de Santo Tomé que ofrece un espacio de atención a niños con dislexia y de apoyo para sus papás. Además, trabaja en la difusión de la problemática y en la capacitación a docentes.