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Economía Deuda pública | Argentina | dolarización

Una bola de nieve: se acelera la dolarización de la deuda en pesos de Argentina

A medida que se producen vencimientos, los inversores se vuelcan a instrumentos en dólares o eligen aquellos que están atados al tipo de cambio oficial.

La deuda pública bruta nacional en pesos y en moneda extranjera a fin de junio alcanzó el récord por el equivalente a US$ 403.809 millones. De ese total, el 36% de la deuda en situación de pago normal está contraída en moneda local (por el equivalente a U$S 142.629 millones) mientras que, el 64% restante, en moneda extranjera (U$S 258.679 millones).

Si bien la deuda en pesos vino creciendo, se produce una rápida dolarización indirecta de esta deuda en moneda nacional porque, a medida que se van renovando las amortizaciones al vencimiento y que se va agregando deuda nueva, prácticamente la totalidad de los nuevos títulos se colocan con cláusulas de ajuste o indexación por inflación o tipo de cambio oficial, de ambos el mayor.

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La dolarización de los ahorros argentinos se produce de manera directa o indirecta.

La dolarización de los ahorros argentinos se produce de manera directa o indirecta.

Es que, según comenta el especialista Héctor Giuliano, “los bonos se indexan por inflación (CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia, que replica el IPC-Índice de Precios al Consumidor) y/o por Tipo de Cambio Dólar, el que de ambos resulte mayor como ratio de ajuste; de modo que tal indexación nunca resulte en valores menores a la variable más alta (que obviamente es la mejor para los Acreedores y la peor para el Estado). Este proceso es muy importante porque implica un mecanismo de Deuda en Pesos ajustada por Moneda Extranjera: el Tipo de Cambio Dólar”.

Y “en la práctica, significa así una dolarización –directa e indirecta– de toda la deuda pública".

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La deuda en pesos se dolariza masivamente

Según Giuliano, “en este momento –según cálculos a junio/2023– se estima que prácticamente la totalidad de la deuda en pesos ya ha sido dolarizada de este modo (un 96.4 % del total)”.

De aquí se infiere que una mayor devaluación oficial del peso no va a licuar el nivel de los compromisos porque la denominada deuda en moneda extranjera no se altera y exige una mayor cantidad de pesos (superávit fiscal) para hacerle frente. Y la deuda contraída por CER se ajusta por la mayor inflación que provocará un eventual mayor ritmo devaluatorio y, más aún, si se ajustara por el tipo de cambio porque de ambos se aplica el mayor.

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A eso se agrega “la magnitud ya inmanejable del stock de la bomba de las Letras de Liquidez (LELIQ) emitidas por este gobierno kirchnerista y las graves dificultades para poder encarar un nuevo Plan Bonex o traspaso de las obligaciones de corto y cortísimo plazo del BCRA (Leliq a 28 días y Pases a solo un día de plazo) por conversión a Deuda del Tesoro a términos de pago más largos pero con indexación por tipo de cambio”.

La conclusión de Giuliano es que “el proceso de dolarización indirecta de la deuda pública –fiscal y cuasi-fiscal (BCRA)– pasaría a convertirse en el preludio avanzado de una nueva convertibilidad hacia la cual, con sus medidas, tiende de hecho la actual administración, con proyecciones de economía bimonetaria formal para después de las elecciones, con el advenimiento del próximo gobierno, cosa –esta última– que por el momento es solo una hipótesis de trabajo, aunque con indicios ciertos de base.