Este calendario de vencimientos condiciona la negociación con el FMI porque el organismo podría prorrogar la deuda de la Argentina- que vence entre fines de 2021 y comienzos de 2024- como máximo entre 6 y 10 años y condicionado a un acuerdo sobre la política económica a implementar hacia delante, de acuerdo los reglamentos del organismo internacional.
Esto significa que los U$S 45.000 millones podrían ser reprogramados para vencer entre 2028 y 2031, a razón de unos 9.000/10.000 millones anuales, más el pago de unos U$S 1.300 millones anuales de intereses a lo largo de esos 10 años.
¿Puede la Argentina asumir el compromiso de cancelar en 2025 y 2027 unos U$S 10.000 millones por año y entre 2028 y 2035 otros U$S 80.000 millones a razón de U$S 20.000 millones por año?
Con las escasas reservas que tiene el Banco Central, con el crédito internacional cerrado y con salidas de capitales a pesar del “cepo” cambiario, los pagos de deuda de éste y los primeros próximos años ya están comprometidos y en duda de poder cancelarlos. El altísimo "riesgo país" que no es otra cosa que la bajísima cotización de los títulos de deuda renegociados ratifica que no hay margen para cargar o duplicar los compromisos deuda para los años siguientes.
Los tiempos urgen porque en lo inmediato, entre mayo y noviembre, el Gobierno tiene que pagar tres cuotas de intereses al FMI por un total de US$ 1.022 millones. Y además, vencen las primeras dos cuotas del capital de la deuda con el FMI en septiembre y diciembre por otros U$S 3.735 millones.
Así, en total al FMI faltaría pagarle este año entre intereses y capital un total de US$ 4.757 millones. A esto se suma en mayo el vencimiento con el Club de París, por U$S 2.400 millones de dólares, que el ministro Martín Guzman comenzó a renegociar.
Por otro lado, hay vencimientos de intereses a otros organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial o el BID, por U$S 800 millones pero serían financiables con el ingreso de desembolsos de nuevos préstamos. También el sector privado tiene vencimientos de intereses este año por unos U$S 2.500 millones, dólares que deben adquirir en el mercado oficial de cambios.
Un alivio podría provenir de la ampliación del capital del FMI por el que la Argentina recibiría unos U$S 4.400 millones, si se autoriza que puedan utilizarse para el pago de deudas, entre otros al propio FMI.
La apuesta del Gobierno es que prospere la iniciativa de legisladores del Partido Demócrata de Estados Unidos y gobiernos europeos para modificar el Estatuto del FMI permitiéndole ampliar los plazos de renegociación de las deudas más allá de los 10 años.
En definitiva, así como el préstamo del FMI fue otorgado a la Argentina por el respaldo del gobierno republicano de EE.UU. a Mauricio Macri, ahora la negociación de esa deuda depende del mismo gobierno con administración demócrata.
Aun así, los próximos 20 años estarán marcados y cargados con vencimientos de deuda de tal magnitud que seguirán condicionando la política económica y la vida de los argentinos.
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