jueves 30 de junio de 2022
Economía inflación |

Cuáles son los principales motores de la inflación en la Argentina

Factores internos y externos contribuyeron a la escalada inflacionaria. Cómo afectó el "viento de cola" de los precios internacionales a las importaciones.

En los últimos tres años la Argentina se ha ido beneficiando de un boom de precios internacionales sobre sus exportaciones. En especial subieron muy fuerte los precios vinculados a los bienes primarios y a los alimentos que le permitieron recibir una mayor cantidad de dólares por sus ventas al exterior en mayor medida que los pagos que estuvo realizando por las importaciones.

Este llamado “viento de cola” generó al mismo tiempo una suba de los precios internos por los mayores costos de los insumos y productos importados y también de los exportados por su alineamiento con los valores internacionales.

Según el Monitor Comex Argentino, comparando abril de 2022 con igual mes de 2019, en dólares, la soja y sus derivados aumentaron un 86%, maíz y derivados un 56%, combustibles 74%, trigo y derivados un 194%, cebada un 113% y lácteos un 61%.

Por el lado de las importaciones, fertilizantes tuvo un incremento del 102%, maquinaria y equipos un 43%, químicos básicos un 96%. “Adicionalmente, el Indec remarcó que el valor de los fletes de las importaciones continuó en valores elevados (+92,9% respecto a abril-2020)”.

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En todos los casos son incrementos valor-dólar lo que marca el nivel de inflación internacional.

Este salto de precios internacionales se potenció con la pandemia y este año con la invasión rusa a Ucrania más las sanciones económicas aplicadas a Rusia. Y también por la apreciación del dólar con relación al resto de las monedas.

Durante este largo período de “viento de cola” se acentuaron las disputas entre los sectores beneficiados por la suba de los precios internacionales y el Estado por la captura de esta renta extraordinaria, agregando una dosis adicional de suba de los precios internos.

Esta inflación internacional potenció la inflación interna que desde 2018 en adelante está con guarismos “por las nubes”.

Exportaciones argentinas
En tres años, la soja y sus derivados aumentaron en dólares un 86%.

En tres años, la soja y sus derivados aumentaron en dólares un 86%.

Primero, el mayor superávit comercial como consecuencia de la “mejora de los términos de intercambio” ( los precios de las exportaciones subieron más que los de las importaciones) no ayudó a incrementar las reservas del Banco Central porque se fueron en el pago de deuda, de intereses, fletes, seguros, gastos de turismo en el exterior y compra de dólares por parte de las personas y empresas, aun con los límites del “cepo” que se instauró en septiembre de 2019.

Por otro lado, el peso siguió devaluándose por la “cesación externa de pagos” que se evidenció en 2018 cuando, al tener cerrada la ventanilla de la refinanciación de los vencimientos de deuda, el Gobierno anterior recurrió al prestamista de última instancia -el FMI- con un crédito extraordinario del orden de los U$S 45.000 millones. Ese préstamo agravó la situación externa porque ayudó a financiar una importantísima fuga de capitales.

Este año, el nuevo acuerdo con el FMI agrega más combustible a la inflación doméstica por el lado del reajuste de las tarifas, una devaluación más acelerada del peso y un incremento de la tasa de interés para que los pesos no se vuelquen a la compra de dólares. El objetivo es ir licuando el gasto público que, sin embargo, sigue creciendo por los subsidios y los pagos de intereses de la deuda.

banco central
Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Banco Central de la República Argentina (BCRA).

Pero este objetivo choca al mismo tiempo con los elevadísimos índices de “vulnerabilidad social” que obliga al Gobierno a intentar morigerar la caída del poder adquisitivo de los asalariados, informales, jubilados, con “ayudas extraordinarias”. Estos llamados “refuerzos de ingresos” no resuelven el deterioro social y los elevadísimos niveles de indigencia y pobreza porque no son permanentes y por la disparada del valor de las canastas de alimentos y gastos generales.

En tanto, el valor de los bonos que resultaron del canje de la deuda de 2020 cotizan a un valor inferior al del momento que tenían cuando fueron reestructurados. Eso explica que, incluso con el acuerdo con el FMI, el riesgo país está “por las nubes”, una expresión de que la cesación de pagos externo sigue firme, otro factor que agrega combustible a la inflación.

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