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La mochila de la deuda sigue bien cargada

Tras el acuerdo con los bonistas acreedores, no hubo quita sobre el capital de la deuda que se mantiene en torno de los U$S 330.000 millones. El acuerdo es parcial y posterga vencimientos bien cargados para los próximos años.

“Con el esfuerzo de todos y todas logramos sacarnos una mochila muy pesada que alguien irresponsablemente cargó en las espaldas de todos los argentinos”, afirmó el presidente Alberto Fernández luego del acuerdo con los bonistas acreedores bajo legislación extranjera.

En realidad, la mochila de la deuda sigue bien pesada porque no hubo quita sobre el capital de la deuda que se mantiene en torno de los U$S 330.000 millones ( 95% del PBI). El acuerdo es parcial porque comprende una parte – 20%-- de la deuda total, y lo central es que posterga vencimientos bien cargados de los próximos años para después de 2024. A partir de 2025 el peso de la deuda vuelve a ser creciente y entre 2028 y 2036, los vencimientos son superiores a los vigentes preacuerdo. Hay un recorte de la tasa de interés, en promedio, del 7 al 3,5%, pero este nuevo porcentaje sigue siendo muy alto ya que se sitúa por encima de la media internacional, hoy por debajo del 1% anual.

El capital de la deuda que se mantiene en torno de los U$S 330.000 millones.

De acuerdo a la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC), “bajo el supuesto de que se canjea el total del monto elegible, los nuevos bonos generarían pagos de amortizaciones e intereses por aproximadamente US$ 4.600 millones en el período 2020-2024 y US$ 42.700 millones en el período 2020-2030”.

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A su vez, “el canje establece una quita nominal de capital de 1,9% en promedio (algunos de los bonos nuevos se emiten con quita de 3%, y el resto sin quita). Sin embargo, considerando también la emisión de bonos en reconocimiento de los intereses corridos, la operación implicaría un aumento en 2,3% en el stock de deuda considerado”, precisa la OPC.

Hay un recorte de la tasa de interés, en promedio, del 7 al 3,5%, pero este nuevo porcentaje sigue siendo muy alto ya que se sitúa por encima de la media internacional, hoy por debajo del 1% anual.

Según la consultora LCG, “por el lado de la sostenibilidad, al haber muy poco recorte efectivo de capital, los ratios de endeudamiento siguen elevados y la dinámica de la deuda podría verse complicada si no se afronta el desafío de crecer, reducir la tasa a la que se lograría el roll over de esta nueva deuda y revertir el signo del déficit fiscal”. Actualmente el déficit fiscal ronda el 10% del PBI y se financia con emisión monetaria del BCRA.

“Más allá de esto, el Gobierno actual logra despejar fuertemente el horizonte de pagos en el corto plazo, comprometiendo ´solo´ USD 1.200 millones adicionales hasta 2024 respecto a la oferta hecha a principios de julio. La situación de iliquidez ya no sería un problema y la concentración pasaría por garantizar la solvencia. Cuestión no menor que representa un desafío para el país. Más aún recordando que la deuda a producto se encuentra en un 90%”, agrega LCG.

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Inicialmente, la oferta Argentina suponía fuertes recortes de la tasa de interés; pero ante la negativa de los acreedores el Gobierno fue “mejorando” en favor de los acreedores la oferta mes a mes por un total de U$S 15.000 millones. Además, de proponer empezar a pagar a partir de noviembre del 2023, se corrigió el calendario y habrá que comenzar con pagos en enero del año 2021.

La oferta Argentina suponía fuertes recortes de la tasa de interés; pero ante la negativa de los acreedores el Gobierno fue “mejorando” en favor de los acreedores

Ahora en lo inmediato habrá que negociar y acordar con el FMI, con una deuda del orden 45.000 millones de dólares, más otros 22.000 millones del resto de los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial ( U$S 7.145 millones) o el BID ( U$S 12.506 millones) . “Se trata de una suma que luce imposible de pagar en los próximos años, quizás con suerte y buen comportamiento se pueda ir sustituyendo parte de esa deuda por deuda privada, pero igualmente requerirá una extensión de plazos. La posición de reservas del país es muy baja y posiblemente obligue a que se establezca un plan de prudencia fiscal y monetaria compartido con el organismo”, dice LCG.

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Con los organismos internacionales no hay quitas de capital y la clave no es tanto la extensión de plazos como los condicionamientos de política económica.

También falta acordar la deuda bajo legislación local, que suma más de 40.000 millones de dólares y deuda intra-sector público por el equivalente a 133.000 millones de dólares, entre ellas la que el Estado tiene con la Ansés.

Además hay una deuda, de la que casi no se habla, y es la del Banco Central, compuesta de Letras de Liquidez que supera los 2,500.000 millones de pesos. Según el Instituto de Trabajo y Economia, “a fines de 2020 el stock de pasivos remunerados del BCRA (pases pasivos + LELIQ) podría alcanzar un 11,5% del PIB (el REM lo ubica en 10,9%). Si bien este guarismo no alcanza los máximos de marzo de 2018 -12,3% del PIB- y el régimen cambiario actualmente vigente es mucho más rígido que el de ese momento, el tamaño de esta “cuenta de regulación monetaria” comienza a despertar dudas entre los analistas, máxime tomando en cuenta que el año que viene -incluso con una negociación exitosa de la deuda- Argentina puede no tener totalmente habilitados los mercados de deuda y deberá seguir financiando al fisco con emisión”.

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