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Economía inflación | precios | INDEC

La inflación golpea a todos, pero no a todos por igual

Los sectores medios y los de menores recursos fueron los más golpeados por la suba de precios. El piso de inflación para febrero se estima, de nuevo, en el 6%.

La inflación es generalizada continúa en aceleración. En enero, en promedio, la suba de los precios minoristas fue del 6%. Los precios de la construcción subieron 6,2%. Los precios mayoristas tuvieron un alza del 6,5%. La canasta básica de indigencia y de pobreza el 7,2%. Los servicios minoristas aumentaron el 7,7%, según los datos difundidos el pasado martes por el Indec.

Esta secuencia marca que los sectores de menores recursos y los sectores medios fueron los más golpeados por la suba de los precios, con el agregado de que el alza de los valores mayoristas durante el mes pasado fue anticipando la mayor presión inflacionaria sobre el actual mes de febrero, que contaría con un piso del 6%.

Los datos interanuales del Indec también marcan cómo fue la aceleración inflacionaria. En febrero 2022, la suba interanual fue del 52,3%, en junio ya estaba en el 64%, en octubre en el 88%, cerró diciembre con el 94,8% y arrancó en enero de 2023 en el 98,8%.

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Esta secuencia marca un avance claro, hasta ahora, al ritmo de 4 puntos mensuales. Por la aceleración inflacionaria, es casi un hecho que en febrero el Índice de Precios al Consumidor (IPC) superará el 100% interanual.

Pero los sectores pobres e indigentes no necesitarán esperar la medición de febrero, por cuanto en enero las cifras oficiales ya marcan que las canastas de esos sectores registraron subas interanuales del 109,8% y 108%, respectivamente. También los precios mayoristas tuvieron un alza interanual del 100%.

En este contexto los primeros grandes perdedores frente a la inflación son por lejos los indigentes y pobres. En el tercer trimestre del año pasado, la pobreza alcanzó al 37,7% de la población urbana –16 millones de personas y 17,5 millones si se incluye la rural–, pero podría acercarse al 40% en el cuarto trimestre cuando el Indec difunda las cifras a fines de marzo de este año.

Le siguen los jubilados y pensionados que no recibieron ni recibirán ningún bono porque el aumento de la fórmula de movilidad de 2022 fue del 79,4% versus un IPC del 94,8% y de marzo a mayo de 2023 es del 17,04%. Se estima que cuando cobren ese aumento la inflación de esos tres meses podría rondar el 20%.

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Los salarios también quedaron rezagados ante la suba de los precios. En 2022 las remuneraciones de los empleados formales acumularon un incremento anual del 89,3% versus una inflación del 94,8%. Representa en promedio una pérdida del 2,8%. Con esta caída, en los últimos cinco años, el retroceso salarial es del 18,7% y no hubo recuperación salarial durante el actual gobierno.

La caída del poder adquisitivo de los asalariados informales fue mayor y en poco más de 60 meses acumula una pérdida de más del 35%.

Conclusión: las cifras oficiales indican que no hubo recuperación del poder adquisitivo de asalariados, jubilados y cuentapropistas con relación al fuerte retroceso que tuvieron durante la gestión de Mauricio Macri, sino que prosiguió esa caída bajo el actual gobierno, a pesar de la mejora de la actividad y del empleo tras el golpe de la pandemia y cuarentena.

Otro dato no menor es que la mejora en los niveles de empleo corresponden mayoritariamente a los asalariados “sin descuento jubilatorio” y a los monotributistas, una modalidad a la que recurrieron y recurren cada vez más las empresas para precarizar y “disimular” las relaciones laborales en relación de dependencia haciendo cargar al trabajo el pago de los aportes a la seguridad social. En síntesis: un claro avance de la precariedad laboral.