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Economía jubilados | trabajadores | Jubilaciones

La doble crisis del sistema jubilatorio argentino

El sistema acumula décadas "en rojo" y paga jubilaciones que se erosionaron en un escenario inflacionario. El régimen previsional argentino lleva 70 años de activos y fondos "licuados, vaciados y desviados".

El sistema nacional de jubilaciones y pensiones atraviesa una doble crisis. Los que están “adentro” –los 6 millones ya jubilados y pensionados- vienen de sufrir una poda en sus haberes reales en tan solo los últimos tres años (2018/2020) de entre el 15% y 25%, con un achatamiento de sus ingresos por el bajo aumento más suma fija de marzo 2020 y los bonos extraordinarios de ese año y en lo que va de 2021.

Además, más de 300.000 jubilados y pensionados están con juicios porque sus haberes fueron mal calculados y la Justicia les fue dando la razón. Por eso el sistema carga con más de 80.000 sentencias firmes que la Anses está cancelando con enorme retraso (y muchas veces mal liquidados), pero el stock no disminuye por el ingreso y la confirmación de nuevas demandas judiciales. También carga con el déficit de las cajas provinciales no transferidas.

En tanto, los que están “afuera” - los trabajadores activos con edades cercanas al retiro previsional (60 años las mujeres y 65 años los varones)- no podrán jubilarse porque, por el desempleo y la informalidad, no reúnen los 30 años de aportes mínimos requeridos.

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A pesar de la moratoria, un porcentaje muy importante de los trabajadores no reunirá los aportes para evitar cobrar la mínima.

A pesar de la moratoria, un porcentaje muy importante de los trabajadores no reunirá los aportes para evitar cobrar la mínima.

Un informe interno de Anses asegura que incluso con las moratorias aun vigentes “un 45% de los varones de entre 60 y 64 años, ya no podrá acceder a una jubilación al cumplir los 65 años de edad, por no contar con la cantidad de años de aportes suficientes. En el caso de las mujeres que hoy tienen entre 55 y 59 años, el 66% no podrá jubilarse al llegar a los 60 años, ni siquiera, contando con que hasta el 2022 sigue abierta para ellas la moratoria de la Ley 26.970. Esta situación recrudece a partir de julio de 2022, cuando la misma se dé por finalizada y entonces, el 96% de las mujeres que lleguen a la edad de retiro, no contará con los 30 años de aportes y no podrá acceder a una jubilación”

Las moratorias permiten que toda esa masa de gente pueda jubilarse pero son un parche. Los que se jubilen cobrarán el haber mínimo –hoy de $ 20.571- durante 60 meses de las cuotas que surjan de la deuda por la moratoria. Estarán jubilados con ingresos lindantes en la pobreza.

Para el sistema significa cargar al presente y futuro con un mayor pasivo que no tiene como contrapartida un ingreso de aportes y contribuciones previos. Como el sistema está “en rojo”, ese desequilibrio crecerá y también crecerán las propuestas de reducir las jubilaciones, aumentar los aportes y hasta de privatizar el régimen previsional.

Sin embargo, de lo que no se habla es que el régimen previsional argentino acumula casi 70 años con un denominador común: sus activos o fondos, fruto de los aportes y contribuciones sobre la masa salarial y sobre los ingresos de los trabajadores independientes, fueron licuados, vaciados y desviados por los distintos gobiernos de turno.

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También se aprobaron jubilaciones de privilegio para jueces, diputados, senadores y concejales, entre otros. Y con el argumento de abaratar la creación de empleo, las constantes reducciones de las contribuciones patronales que acentuaron el desfinanciamiento del sistema, agravado porque no evitaron el incremento de la informalidad

Así no ingresaron al sistema los aportes y las contribuciones de más de una tercera parte de los trabajadores activos –que ahora y en el futuro no podrán jubilarse sin una moratoria- por el desempleo y la evasión de los empleadores.