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Economía FMI | Sergio Massa |

La clave del acuerdo con el FMI: ajustar sin ahorcar y devaluar sin devaluar

Restringir la salida de divisas y mejorar la recaudación, son los objetivos de las medidas publicadas en el Decreto 377/23 se incluyen devaluaciones selectivas a cambio de no concederle al FMI un golpe al peso del 25%. Los beneficiarios son empresas exportadoras que hoy retienen u$d 3.100 millones.

Hay que decirlo con crudeza, cuando un país posee reservas internacionales netas negativas por U$D 6.500 millones, afronta vencimientos inminentes por U$D 2.660 millones (las opciones de salida son yuanes o atraso tolerado), las empresas que exportan retienen U$D 3.100 millones presionando por la misma devaluación que pide el FMI y sus millonarios fugan divisas sin remedio hasta acumular U$D 240.967 millones, el grado de soberanía política y económica queda dramáticamente reducido a cero, o casi.

Lejos de justificar el imposibilismo crónico del reformismo que se excusó durante casi cuatro años por la “correlación de fuerzas” negativa, lo que buscamos plantear de entrada y con un puñado de cifras es el contexto en el que Sergio Massa trabaja de ministro para defender sus chances como precandidato presidencial.

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Digamos entonces algo incómodo y que será silbado por el kirchnerismo que se quedó sin Cristina ni Wado y los militantes de Juan Grabois, algo que Kristalina Giorgieva y su segunda e íntima rival Gita Gopinath le han explicado con parsimonia al Directorio del Fondo. Massa no es el mismo que aportó gobernabilidad durante el macrismo, quiere ser Presidente y es candidato de un gobierno peronista donde el kirchnerismo vuelve a resignar la conducción política.

Sin embargo, aporta el mayor caudal de votos y un puñado de sentencias que no son un programa, pero hacen ruido en Washington, como por ejemplo “la deuda con el Fondo es un ancla para el desarrollo del país”; “queremos un país de producción, trabajo y educación pública de calidad, en contra de la especulación financiera y el endeudamiento” y que “hay que pagar para sacarnos al FMI de encima”.

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Massa es tan kirchnerista como necesita serlo y Cristina tan massista como le resulta indispensable para mantener unido y competitivo al panperonismo.

Massa es tan kirchnerista como necesita serlo y Cristina tan massista como le resulta indispensable para mantener unido y competitivo al panperonismo.

Sergio Massa es tanto el que describe Diego Genoud en la brillante biografía no autorizada (“El arribista del poder”, Siglo XXI Editores) como el que ya no quiere jubilar ni al kirchnerismo ni a Cristina (aunque hay señales de un agotamiento doctrinal y de liderazgos que será puesto a prueba en las PASO).

Es el amigo de Larreta, Vila, Manzano y los Brito (Banco Macro) al que Néstor Kirchner le espetó “vos sos como yo pero más hdp” y también el que -al cabo de un largo periplo- parece haber sacado las conclusiones apropiadas y establece fuertes acuerdos políticos con Cristina y la cúpula de La Cámpora, y hace 4 años juega sin dobleces dentro de un Frente que pagó caro el costo de indultar política y económicamente al macrismo (el reconocimiento sin inventario de una estafa histórica e impagable, forma parte de ese idulto).

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Los miembros del equipo que está en EE.UU. y lidera Gabriel Rubinstein (otro cuadro técnico históricamente enemistado con Cristina) lo plantearon en las reuniones donde se borroneaba la hoja de términos (term sheet) en la que se basa el Staff Level Agreement, y que ya está cerrado: este Massa que desde 2015 no piensa en otra cosa que ser Presidente y que hoy es el candidato más competitivo de Unión por la Patria, no va a devaluar abiertamente, ni un 15% ni un 25%.

Tampoco va a negociar una reducción de 0,5 puntos (unos U$D 2.000 millones) para el déficit fiscal previsto para 2023, aunque viene reduciendo el gasto por encima de las metas establecidas en el acuerdo original (a un ritmo del 10% mensual promedio desde que asumió).

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Según datos fiscales de los primeros cinco meses del año y con un descenso de los recursos disponibles del 8,3%, se observa un recorte del 7% en el Gasto Público global, con podas específicas del 41% en Asignaciones Familiares, 14% menos para la AUH, 13% en el caso de las Pensiones no Contributivas y un 8% en jubilaciones y pensiones.

Esto es tan cierto como que no habrá un shock de ingresos vía sumas fijas o bonos compensatorios; en un discurso en el Parque Industrial y Tecnológico de Florencio Varela y junto a Axel Kiciloff lo dejó claro: “Sabemos que existen restricciones que nos impidieron lograr una mejora en el ingreso de nuestros trabajadores, es una deuda que en el próximo gobierno vamos a tener que pagar”.

Es decir que, sin margen para ningún plan de estabilización heterodoxo, lo que muchos consideramos la bala de plata del Frente de Todos (una suma fija capaz de elevar el piso salarial de los y las trabajadoras) es finalmente promesa de campaña de Unión por la Patria.

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Y como el FMI bueno son los padres y el Plan del ministro-candidato es administrar una transición basada en conseguir dólares o yuanes para fortalecer reservas, mantener la actividad económica y evitar una corrida cambiaria para llegar competitivo a octubre, el resultado saliente del acuerdo más corto de la historia del Fondo será un adelanto de U$D 8.500 millones.

Eso será a cambio de un puñado de medidas con impacto a relevar en la inflación (justo cuando el IPC empezaba a descender levemente) y en el nivel de actividad, sin inducir ninguna recesión y con impacto marginal en la caída prevista para el año, en torno del 3%.

Multipolaridad y neocoloniaje: la dependencia siempre tiene costo

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El Ministro de Comercio Wang Wentao sonríe, China ha desplazado a EEUU y Brasil como socios comerciales de Argentina, con un balanza comercial favorable de u$d 10.000 millones / Foto: Télam.

El Ministro de Comercio Wang Wentao sonríe, China ha desplazado a EEUU y Brasil como socios comerciales de Argentina, con un balanza comercial favorable de u$d 10.000 millones / Foto: Télam.

El 8 de julio, Zhengxim Zhang que es el representante de China en el Directorio del FMI, envió una nota interna al board del Fondo, con un aviso/amenaza: que si el organismo seguía demorando la aprobación del acuerdo con Argentina, el gigante asiático autorizaría el uso del segundo tramo del swap (unos U$D 19000 millones, que representan el 60% de las reservas brutas del BCRA) para abonar todos los vencimientos pendientes para 2023.

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China amenaza desplazar así al Fondo como prestamista de última instancia, promueve el uso del yuan como moneda de intercambio internacional y defiende así a un socio comercial económica y geopolíticamente importante (desplazó a Brasil y EE.UU. en el volumen transado), con balanza favorable en u$d 10.000 millones y del que espera obtener concesiones claves para explotar hidrocarburos y minerales

El resultado del anuncio de dólares diferenciales que buscan obtener un aporte de U$D 2.500 millones para engrosar reservas y de la aplicación del Impuesto País para bienes suntuarios e intermedios, fue destacado por el FMI, por los mercados donde se comercializan bonos argentinos, y las consultoras que dibujan el riesgo país. El dólar ilegal o azul, que alienta comportamientos especulativos con impacto en los precios internos se disparó hasta los $550.

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La letra final del acuerdo se conocería entre jueves y viernes y al cierre de esta nota Massa no tiene fecha de viaje para la firma y la foto. Y sabe perfectamente que vender electoralmente esa foto será una operación compleja para un aparato comunicacional sin eficacia ni coordinación; vender este acuerdo -si seguimos en la lógica de los tres tercios- tanto para el electorado propio y díscolo de UP como para los votantes sueltos que quieren un cambio pero no tienen resuelto a favor de qué fórmula; y si el diagnóstico es el de cuatro cuartos, para consolidar el cuarto propio (con Grabois adentro) y entusiasmar al que tiene previsto votar en blanco o ni siquiera sufragar.