La propuesta agranda los subsidios ya elevados a distintos sectores de mayor poder económico y es un estímulo a la educación privada cuando las necesidades presupuestarias de la educación pública y a la niñez son más que acuciantes y se ajustan a la baja.
Según un Informe de Unicef, el proyecto de presupuesto 2023 contempla “riesgos de desfinanciamiento significativo para algunas políticas fundamentales para la niñez, como la prestación alimentaria, las acciones vinculadas a la protección de ingresos y las respuestas orientadas a la expansión de la oferta de servicios de educación y cuidado de la primera infancia”.
El informe de Unicef fue presentado en la Comisión de Familia, Niñez y Juventudes de la Cámara de Diputados por Sebastián Waisgrais, economista y especialista en inclusión social de Unicef.
Por otro lado, en el oficialismo sostienen que los subsidios y las exenciones impositivas (los llamados “gastos tributarios”) son muy elevados en la Argentina, en torno del 3% del PBI, y deberían reducirse. Es decir, es contradictorio con el propio diagnóstico oficial.
Año a año, el Estado deja de recaudar un monto de dinero equivalente a 3.664.818 millones de pesos por gastos tributarios, más de cinco veces la inversión en la Asignación Universal por Hijo/a (AUH). Algunos de esos beneficios los reciben grandes empresas y sectores concentrados de la economía. “El peso relativo de estos beneficios, tanto en términos absolutos como en porcentaje del PIB, es un hecho que ha llamado la atención de las autoridades del Fondo Monetario Internacional”, plantea el anexo que el Ministerio de Economía envió al Congreso con el Proyecto de Presupuesto 2023”, señala un Informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia.
Mientras representa una importante pérdida de ingresos para el Estado si se considera el universo total de beneficiarios de esta medida, para cada contribuyente el ahorro fiscal, a valor de hoy, puede alcanzar hasta $ 3.000 mensuales, al margen de la cantidad de hijos menores. Representa una suma ínfima en relación con el valor de las cuotas que, en promedio, rondan los $ 50.000 mensuales por chico o chica.
Como señala el tributarista César Litvin, “la incidencia de esta medida en el bolsillo es bien escasa, si tomamos una familia con dos hijos y una cuota media de $ 50.000 por chico, la deducción permite un ahorro máximo de $ 3.000 mensuales en el mejor de los casos (a valores de hoy). De esta forma, como está planteado el tope, es una mejora más bien simbólica que efectiva en la economía familiar”.






