“Hoy la inflación en Argentina viaja al 1% diario, eso quiere decir que la inflación está viajando al 3.678% anual".
Este cálculo del presidente Javier Milei se desprende de las desbordadas remarcaciones de precios que se acentuaron tras el resultado electoral del balotaje y de las primeras medidas adoptadas por su Gobierno que están llevando la inflación para este mes y los siguientes a un 30 a 40% mensual.
Sin embargo, el Gobierno apuesta a que ese viaje a la hiperinflación será transitoria y en el “segundo semestre” veremos el inicio de una estabilización de los precios y una salida de la recesión y estanflación. Una promesa que tiene muchísimos interrogantes.
En lo inmediato, el Gobierno devaluó el peso, llevando el dólar a $ 800 con un ajuste del 2% mensual. Demás está decir que un tipo de cambio fijo con una inflación “volando” al 30/40% mensual es insostenible porque los precios internos van “devorando" ese valor y obligará rápidamente al Gobierno a volver a devaluar.
El compromiso de no emitir moneda también es insostenible. Hay una enorme carga financiera que el Tesoro Nacional y el Banco Central deberán hacer frente que obligará al BCRA a emitir para hacer frente al pago de los bonos “dólar linked”, que ajustan, por tipo de cambio, a los bonos CER ( ajustan por inflación) y a las Letras Internas del Banco Central (equivalente a U$S 5.000 millones). También al stock de la deuda cuasifiscal con una tasa de referencia del 133% anual (que podría ser incrementada) y que, capitalizada, es del 253%.
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El sector financiero está de grandes festejos por la subida del precio de las acciones y bonos, que en pocos días produjo ganancias del 20/30/40% en dólares.
Para generar ahorros en el Presupuesto (bajar el déficit fiscal) para hacer frente a todos esos costos financieros, el ajuste fiscal tiene que ser “sin anestesia” y lo estamos viendo en la inflación desbordada (combustibles, carne, alimentos, servicios, todos los bienes y servicios sin excepción) el congelamiento de los salarios, las jubilaciones e ingresos de la población, en la vuelta en el pago de Ganancias de los trabajadores que quedaron exentos, y en nuevos recortes que se conocerán en los próximos días.
En los próximos días arrancan los aumentos “salvajes” de las tarifas y precios de los servicios públicos, en especial del transporte público, que van a golpear muy fuerte en la Región de Capital y GBA que nuclea a más de un tercio de la población.
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Además, la paralización de la obra pública que no está en ejecución promete acentuar los despidos en la construcción más lo que se produzcan por la recesión, afectando en particular a las Pymes.
Por esta trepada inflacionaria, la pobreza subiría del 45% al 55% por la caída de la clase media por debajo de la “línea de pobreza”. Y una parte de los que ya son pobres descenderían por debajo de la línea de indigencia.
Ingresamos en un escenario de tensión social sin un tejido que lo contenga.
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