El kilo de asado en el sur ya es más barato que en otras provincias: por qué bajó y cómo impacta en el bolsillo
El histórico derrumbe del precio del asado en el norte de la Patagonia llega al 20% por la flexibilización de la barrera sanitaria. Enterate de los detalles.
La combinación de medidas regulatorias y la caída general del consumo interno reconfiguró por completo el mapa de precios de la carne vacuna en el sur argentino.
El derrumbe del precio del asado en el norte de la Patagonia marcó un hito histórico para los consumidores del sur argentino tras registrar una caída cercana al 20% en los comercios minoristas del Alto Valle de Río Negro y Neuquén, impulsado directamente por la flexibilización de la barrera sanitaria dispuesta por el Gobierno.
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Por qué se derrumbó el precio del asado en la Patagonia
La causa central de este desplome histórico en el sur del país responde de manera directa a la flexibilización de la histórica barrera sanitaria del río Colorado. A través de la resolución 460/25 del Senasa, el Gobierno nacional habilitó formalmente el ingreso de asado con hueso desde las regiones productoras ubicadas al norte del país hacia el mercado patagónico.
Durante años, esta restricción protegió el estatus sanitario de la región como zona libre de aftosa sin vacunación, pero en la práctica limitaba de forma drástica la oferta y encarecía de manera notable el valor de los cortes vacunos para los habitantes locales. Con la apertura regulatoria, una mayor cantidad de frigoríficos pudo ingresar con su producción, lo que incrementó de forma sustancial la competencia entre los distintos proveedores de la zona.
Cuánto cuesta el kilo de asado tras la medida del Gobierno
De acuerdo con el último informe elaborado por la Estación Experimental Bariloche del INTA, durante el mes de julio el valor promedio del kilo de precio del asado en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén se ubicó en los $13.490. Esto representa un retroceso nominal del 18% respecto a junio y una caída que supera el 20% si se ajusta por inflación.
Medido en moneda extranjera, el corte insignia se comercializó a un promedio de 8,9 dólares, posicionándose como el segundo registro más económico de la última década en toda la región.
Sin embargo, el impacto no se sintió de la misma manera en todos los distritos patagónicos:
- Alto Valle de Río Negro y Neuquén: $13.490 por kilo (la baja más marcada).
- Neuquén y zona cordillerana de Río Negro: $16.490 por kilo.
- Valle Inferior, Comarca y Viedma-Patagones: $16.490 por kilo.
- Chubut: $16.490 por kilo de referencia.
- Santa Cruz: $17.490 por kilo (menor variación).
Esta reconfiguración generó un escenario completamente inédito frente a provincias vecinas como La Pampa, donde el kilo en carnicerías tradicionales oscila entre los $18.000 y $19.000, borrando por completo la histórica brecha de precios que perjudicaba a los consumidores patagónicos.
Cómo afecta el consumo y qué pasa con el precio del asado a nivel nacional
A diferencia de lo ocurrido en el sur del país —donde el motor fue exclusivamente el cambio regulatorio y la apertura comercial—, el comportamiento del precio del asado a nivel nacional responde a otras variables macroeconómicas vinculadas al consumo interno.
Según los registros del Indec, el promedio nacional del kilo de asado registró una baja mensual del 1,3% en julio y se ubicó en $16.708, acumulando de esta manera cuatro meses consecutivos de caída real frente a la inflación general y alejándose del récord nominal de marzo ($17.784). Esta desaceleración de precios está explicada por la fuerte retracción en el consumo interno: el promedio móvil anual se desplomó a 46,3 kilos por habitante por año (una caída del 9,4% interanual o 4,8 kilos menos por persona).
Ante la pérdida sostenida del poder adquisitivo, las familias limitaron sus compras y volcaron la demanda hacia proteínas alternativas más económicas como el pollo y el cerdo, obligando a los comercios minoristas de todo el país a ponerle un freno definitivo a los aumentos.






