La pandemia de coronavirus impactó con fuerza sobre el consumo de acero en América Latina, con una baja interanual del 30% promedio en abril, pero el impacto más fuerte se dio en la Argentina, donde retrocedió 83%, según un informe difundido hoy por la cámara del sector. La Cámara Argentina del Acero reconoció, no obstante, que en mayo hubo una suave recuperación con relación a la producción de acero respecto de abril, gracias al empuje de Brasil.
"Para que la región salga fortalecida de la crisis, es necesario el esfuerzo conjunto de los gobiernos y las industrias", indicó en su informe la entidad.
Advirtió que América Latina "enfrenta la mayor crisis de su historia moderna y se encuentra en un momento de transición, con señales de reactivación económica, pero a la vez con dificultades para controlar la pandemia".
"El impacto de la crisis derivada del COVID-19 se refleja principalmente en el consumo de acero, que disminuyó 30% en abril con respecto al mismo mes del 2019 y 11% en el acumulado del año", indicó la entidad.
Alertó que "la caída más grande se dio en Argentina, fue del 83% con respecto a abril de 2019", cuando en toda la región retrocedió 30%.
La cámara indicó que "uno de los indicadores de la recuperación es la producción de acero crudo de mayo que, si bien cayó 29% con relación a mayo del 2019, subió 8% en comparación con abril de este año, básicamente gracias a Brasil".
En mayo, la producción de acero crudo cayó 17% en el acumulado del año.
La industria siderúrgica mundial redujo su producción de acero crudo en 5,2% hasta mayo de 2020, con relación al mismo periodo de 2019, mientras que en China subió el 1,8%.
Con respecto a abril, el mundo registró un incremento del 9,1%, impulsado por China, que tuvo un aumento del 8,5%, agregó la entidad.
"Estamos entrando a una etapa de transición, en la cual todavía no está clara la dirección para el corto plazo, ya que observamos algunos signos positivos, pero se mantienen los negativos", añadió.
Debido a la contracción económica, la demanda mundial de acero se estima que podría disminuir 6,4% en 2020 y recuperarse 3,8% durante 2021.
Durante el primer trimestre las importaciones como porcentaje del consumo alcanzaron el 35%, mientras que en abril se incrementaron hasta 41%.
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