Luego de la disparada del dólar en todas sus versiones y tras el dato de inflación de septiembre que marcó un récord del 12,7% mensual, el directorio del Banco Central (BCRA) volvió a aplicar un fuerte ajuste a la tasa de interés que los bancos están obligados a ofrecer por las colocaciones a plazo fijo.
¿Por qué sube la tasa de interés?
Primero fue la corrida cambiaria de las últimas semanas que llevo al dólar paralelo a romper la barrera de los $1.000 y luego fue el pésimo dato oficial de inflación, los que encendieron todas las alarmas y forzó a la entidad monetaria a convalidar una mejora sustancial en los rendimientos de las inversiones en pesos, para descomprimir la demanda de divisas, con el objetivo de que los plazos fijos no pierdan la pulseada contra los precios.
Con un ajuste de 15 puntos porcentuales, se mueve el rango del 118% al 133% de tasa nominal anual, para las colocaciones a plazo fijo minoristas (considerados hasta 30 millones de pesos) para colocaciones a 30 días.
La medida se tomó con el objetivo de sostener la rentabilidad de las colocaciones en pesos, en medio de un contexto de elevada inflación y turbulencias en el mercado de cambios por la disparada del dólar informal y las cotizaciones financieras, que superaron los $1.000.
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Suba de tasas: ¿Cómo impacta en los plazos fijos?
Como parte de la estrategia oficial de hacer más atractivos los rendimientos en pesos y quitar presión a la demanda de dólares, el Banco Central decidió subir fuerte la tasa de interés.
Para personas humanas, el nuevo piso quedó en 133% nominal anual para las imposiciones a 30 días hasta 30 millones de pesos, lo que representa un rendimiento cercano al 11% efectivo mensual, llegando al 253% de tasa efectiva anual (TEA).
Para el resto de los plazos fijos del sector privado la tasa mínima garantizada se establece en 126%, lo que representa una Tasa Efectiva Anual de 230%.
Cuánto rinde hoy un plazo fijo de $50.000, $100.000 o $250.000
Con la tasa actual del 133% TNA, un depósito a plazo tiene un rendimiento efectivo mensual del 11%, con lo cual, si hoy, un ahorrista decide invertir $50.000 a plazo fijo, en un lapso de 30 días recibirá $55.550. Una ganancia de 5.500 pesos.
Y en caso de renovar mensualmente, el plazo fijo e intereses que brindan esos $50.000 de capital inicial, en el transcurso de un año, subirá más del triple a $176.500 por la nueva tasa efectiva anual. Con una ganancia nominal de 126.500 pesos. Este último monto dependerá de la evolución de las tasas de interés que fije hacia adelante el BCRA.
En caso de invertir $100.000 a 30 días, al vencimiento el ahorrista recibirá $111.000, obteniendo un rendimiento de $11.000, que al reinvertir al término de un año, el monto total se transforma en 354.000 pesos. Con una ganancia nominal de 254.000 pesos. Este último monto dependerá de la evolución de las tasas de interés que fije hacia adelante el BCRA.
Por último, un depósito de $250.000 generará una ganancia de $27.500 mensuales, y en caso de renovar capitalizando intereses, en el transcurso de 12 meses, el monto total subirá más de tres veces y media a $885.000 por la nueva tasa. Ofreciendo una ganancia nominal de $635.000.
Siempre hay que tener en cuenta que, al ir renovando mensualmente, el monto final dependerá de la evolución de las tasas de interés que fije hacia adelante el Banco Central.
Según los especialistas financieros, la suba de tasas podría ayudar a reducir la especulación de quienes toman pesos para comprar dólares, mientras que los ahorristas tendrían una mejor retribución para mantenerse en pesos en lugar de refugiarse en la divisa norteamericana.
Sin embargo, habrá que seguir de cerca las cotizaciones y la evolución de la inflación, para ver si fue la alternativa más rentable.
¿Cómo afecta la inflación a los plazos fijos?
La inflación genera una pérdida de poder adquisitivo del dinero en el tiempo, por ende siempre se tiene que tener en cuenta al momento de realizar una inversión en plazo fijo.
Para saber si se tomó la decisión correcta, es aconsejable comparar los rendimientos efectivos que genera la tasa de interés que ofrecen los bancos, contra la evolución de la inflación.
Si en el período invertido la inflación fue mayor a la tasa de interés que generamos por el plazo fijo, se considera que el rendimiento fue negativo, ya que a pesar de contar con la devolución del capital más el pago de intereses, con el dinero recibido compraríamos menos bienes que en el momento inicial.
Esto sucede si la inflación mensual, luego del salto del dólar, se posiciona por arriba del 11%, evaporando el rendimiento que ofrecen los bancos por mantener los depósitos a plazo.





