Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia: ¿de dónde sale el número de 30 mil desaparecidos?
La cifra de desaparecidos tiene una explicación fundada, a pesar de que algunos dirigentes políticos lo nieguen.
Durante la última dictadura cívico-militar se torturaron, secuestraron y asesinaron personas. Al día de hoy, la cifra es cuestionada.
En muchas oportunidades se ha negado que hayan sido 30.000 las personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar en Argentina (1976-1983). Incluso el presidente de la Nación, Javier Milei, desmintió esta cifra y aseguró que solo "fueron 8.753".
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Como se ha dicho hasta el cansancio, el número es y siempre será indeterminado y está en construcción permanente. La realidad es que nunca se conocerá la cifra con certeza debido a la ilegalidad y la clandestinidad con la que se realizó el genocidio.
El número de 30.000 responde a estimaciones que se fundaron en datos que se pudieron conocer a partir de investigaciones. Una de ellas fue realizada por los Estados Unidos, que se dio a conocer cuando se cumplieron los 30 años del golpe cívico-militar, en el año 2006.
Según informó el Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad de Georgetown, para 1978 en Argentina había 22.000 personas, de las cuales no se sabía su paradero. Si tenemos en cuenta que en dos años se alcanzó tal magnitud, nos podemos imaginar que hasta 1983 –cinco años después– se llegara holgadamente al número que se quiere negar.
Además, según el Archivo Nacional de Memoria de la Secretaría de Derechos Humanos, que recopiló datos de los centros clandestinos de detención y denuncias que se hicieron en el país y en los ámbitos internacionales, se pudo saber que entre 1974 y 1983 existieron en todo el territorio argentino 814 centros.
De igual manera, si el número de víctimas durante el terrorismo de Estado fuera 8.753, tal como lo aseguró Milei, continúa siendo una cifra muy alta y no deja de ser grave el hecho de torturar, matar y/o exterminar a una persona por pensar distinto a los que ocuparon ilegítimamente el poder.
A pesar de que se ha comprobado que las Fuerzas Armadas ejercieron violencia institucional y muchos responsables fueron juzgados y condenados, otros represores siguen entre nosotros y son una amenaza a nuestros derechos que tanto nos costaron conseguir al afirmar una y otra vez sus discursos negacionistas.
Pero no todo está perdido, ya que este es un gran momento para no bajar los brazos, marchar y recordar el lema que nos convoca “Memoria, verdad y justicia”.








