Ella es Emily Cooper (Lily Collins), una veinteañera que trabaja en la empresa de marketing Gilbert Group bajo las órdenes de Madeline Wheeler (Kate Walsh), quien pronto debe viajar a Francia para supervisar la agencia francesa de marcas de lujo que la firma adquirió.
Pero todos los planes cambian de improviso cuando Madeline descubre que está embarazada y Emily es quien viaja a París para ocupar su puesto en la compañía llamada Savoir, dejando atrás su vida en Chicago y a un novio llamado Doug (Roe Hartrampf).
Premunida de su talento con el marketing en redes sociales, su colorido vestuario y una confianza a toda prueba, la joven ejecutiva llega a la capital francesa y, tras conocer el departamento que ocupará por un año, se dirige a las oficinas de Savoir.
Pero su seguridad estadounidense está lejos de encantar a sus nuevos compañeros de trabajo, menos si solo sabe algunas palabras en francés. Algo más que inconcebible para su nueva jefa, la estilosa y fría Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu).
Viviendo la Ciudad Luz
Un recibimiento que tampoco es mejor entre colegas como Julien (Samuel Arnold) y Luc (Bruno Gouery), que la bautizan “la plouc” o la campesina. Sin embargo, Emily conoce a un parisino que le entrega su mejor sonrisa: Gabriel (Lucas Bravo), su atractivo vecino.
Y como la suerte parece estar siempre de su lado, Emily y sus ideas son bien recibidas por uno de los clientes más importantes de Savoir, el seductor perfumista Antoine Lambert (Antoine Lambert), quien, como le advierten, está casado y además es amante de Sylvie.
Una relación conocida y aceptada por todos, que solo sorprende a la estadounidense y se convierte en uno de los clichés sobre los franceses que abundan en la serie, junto a su desdén por lo extranjero, sus relajados horarios laborales y sus extensos almuerzos.
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Varios de los cuales Emily comparte con Mindy Chen (Ashley Park), una joven china que estudió en EE.UU. y hoy trabaja como niñera en París a escondidas de su millonario padre, que se convierte en su mejor consejera sobre cómo sobrevivir a los parisinos.
Pero, poco a poco, la vivaz ejecutiva se va ganando la confianza de Julien y Luc, haciéndolos sus aliados en la agencia, y también entabla amistad con la simpática galerista llamada Camille (Camille Razat), quien, muy a su pesar, es la novia de Gabriel.
Encanto a toda prueba
Así, entre amistades, posibles romances y su tenaz capacidad para enfrentar los problemas laborales, además de una ascendente posición como influencer, la joven ejecutiva va pasando sus días en París, enamorándose de la belleza de sus rincones y su forma de vida.
De la misma forma en que se van sucediendo los 10 capítulos de la serie y Emily -gracias a la labor de Lily Collins- va desplegando un encanto que hace al espectador olvidar todos sus desatinos y, en ocasiones, irrespetuosas actitudes hacia la cultura gala.
Además de ayudar a obviar situaciones algo inverosímiles, como el posible desdén de casi todos los franceses hacia el #MeToo, un diseñador que caricaturiza a modistos como Karl Lagerfeld y el que la mayoría de los parisinos que rodean a la protagonista hablen inglés.
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Una mezcla de inusuales conflictos y personajes, junto a bellas postales de la Ciudad Luz, que hacen de la nueva apuesta de Star una de las más entretenidas series de comedia que se han sumado a Netflix. Un verdadero placer culpable para maratonear una y otra vez.
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