leopoldo luque union
Leopoldo Luque nació en la ciudad de Santa Fe el 3 de mayo de 1949. Fue uno de los más grandes centrodelanteros del fútbol argentino, brilló en Unión, en River y quedó en la historia por los cuatro goles que aportó para la conquista del Mundial de Argentina 1978. Su último club antes de retirarse fue Deportivo Maipú.
No importa la fecha más que para saber cuándo fue y así encontrar el día en el año cuando hay un motivo más para sentir esa identidad que el hincha de fútbol siente con los de su mismo palo cada vez que es ese día. Para la historia de Unión es el 15 de abril. Los días de fundación de los clubes son domingos con todos los soles en el lomo y un viento que va acercando de a poco las primeras arenas del verano al calor de un sueño eterno que está colgado de todas las noches de una ciudad.
La “casa de los Baragiola”... toda una definición de la cultura tatengue. Tertulia social que le dio el primer paso a una forma de ser y de andar por Santa Fe, como una declaración urbana de identidad que se nota en la cara de quien es unionista.
CASA BARAGIOLA
El frente de la casa de la familia Baragiola.
Unión ha sido la batalla y el debate permanente consigo mismo, como una lucha eterna de ideas, intereses y celos, casi como se hace cualquier historia. Ha sido esplendor de una sociedad agrupada alrededor del espíritu deportivo y también alrededor del encuentro lúdico por las cosas de club: un bar, una mesa de villar, un siestón de calores en el natatorio, tardes interminables de frontón, básquet o patín, noches inolvidables de carnavales que desfilaban por la Avenida López y Planes hasta colgarse en imaginarios vuelos de pájaros locos que duermen bajo los sueños de la vieja pajarera. Unión es escuela de todas las cosas de un club que están al alcance de quien precise su espacio. Y obviamente también es compromiso educativo a través del I.P.E.I..
Unión es el otro de la ciudad para Colón, de reojo va cerca y a la par, siempre, así sus movimientos de ingreso a las grandes ligas se dieron casi al mismo tiempo y hasta el día de hoy, es uno de los clásicos futboleros más parejo del mundo. El destino los cruzó por ahora, una sola vez y fue Unión quien ganó la única batalla que no había que perder, la serie del '89, que jamás se olvidará.
Como toda versión polémica de la historia Unión, ha tenido sus suicidios temporarios, hasta no poder más consigo mismo, pagando sus desastres con una desafiliación y varios descensos que si bien al otro día fueron ascensos, significaron hechos institucionales y deportivos que hicieron colapsar su realidad como catarsis que lo partieron, que lo cerraron con los hinchas afuera de su estadio porque no había un peso ni para abrir la cancha.
Unión como toda historia, tiene sus próceres y sus apellidos ilustres, hombres pujantes de una sociedad que no podía ser indiferente. Hombres de la justicia, de la comunidad empresarial, de la política y otros ámbitos han sido referentes ineludibles. Presidentes de obras emblemáticas: “Estadio Cubierto Ángel Malvicino”, símbolo estructural del club hecho de carne y hueso, de sangre y sudores. Hilos de vida familiares que ataron puntos claves, Néstor Casabianca, padre y fundador, Marcelo Casabianca, hijo y presidente de la primera escala en el fútbol grande del país en 1966. Títulos deportivos impostergables, logrados a cualquier precio, como el de 1989, allí tuvo en el Dr. Súper Manuel Corral, el líder institucional indicado para no fallar. Hubo aventuras increíbles como aquel plantel del año 1975 cuando Julio Baldi recibía en Sauce Viejo, con toda la ilusión rojiblanca de cara a un país sorprendido, al Toto Lorenzo quien llegaba a Santa Fe sin escalas, de jugar una final europea, a ser el entrenador y armar el plantel más rico de todos los tiempos. Empezaba una era maravillosa que casi culmina con el ansiado título en la final de 1979, Unión debió ser el campeón de ese Nacional inolvidable. Pumpido, Hugo López, Mazzoni, Cárdenas y Rehenardt, Ribeca, Telch y Pitarch, Arroyo, Paz y Alí. No hay unionista que no recite de memoria y a tono de orgullo una de las circunstanciales formaciones de aquel plantel que no fue campeón, pero que tampoco perdió la serie con River. En ese equipo no es casual, aún perduran tres leyendas inconfundibles y estadísticamente contundentes. Pumpido, ese arquero campeón del mundo que nunca amanece sin pensar en Unión, Pablo de las Mercedes Cárdenas, quién más partidos vistió la camiseta del club y el goleador más goleador, el Turco Fernando Alí; siete a cada grande le hizo ese wing salvajemente tatengue. Pasarán los tiempos, ese equipo jugará siempre de titular en el inconsciente colectivo unionista.
Hay tipos que sin saberlo un día, encuentran su lugar en el mundo. En el caso de Unión, ese tipo, es Leonardo Carol Madelón, destinado a correr siempre los límites, como jugador y director técnico. No ha sido casual que el entrenador de la primera clasificación a una copa internacional haya sido Leo, pues siempre hay poder en la sangre de un rey.
leonardo madelon union
Leonardo Madelón, el entrenador que logró llevar a Unión a jugar su primera copa internacional.
En la actualidad la historia se repite. Un presidente y su billetera al servicio de las angustias y los logros. Polémico y cuestionado, igual, Luis Spahn ya lleva más de una década al frente del gobierno del club. El futuro juzgará su gestión, o, lo discutirá sin conclusiones, eternamente, porque así es Unión, una historia para discutirla. Que no te la cuenten, mejor es vivirla.