“El amor es el espacio y el tiempo medido por el corazón”, reflexionó a lo largo de su vida el escritor, crítico y novelista francés Marcel Proust (1871-1922). En el contexto sociocultural que atravesamos en nuestro país, esta frase representa mucho al hablar de fútbol: significa hablar de amor, de pasión y de cultura. Los futboleros viven y respiran este deporte a lo largo y a lo ancho de nuestro país, sin distinción de colores.
El Club Atlético Unión cumple en el día de hoy, 114 años de vida. “Yo tengo el nombre perfecto para esta unión indestructible de nuestra barra. Un nombre para reflejar la amistad que nos ata desde hace años. El club debería llamarse United, que en inglés quiere decir Unión”, díría Cayetano Bossi -uno de los fundadores- la jornada del 15 de abril, pero del año 1907.
Y vaya si tenía razón: en el centésimodecimocuarto aniversario del club fundado en la Calle Catamarca 2652 (actual Eva Perón), esta unión permanece indestructible al punto de ser la pasión inexplicable de la mitad de la ciudad. A lo largo de los años, las alegrías dentro y fuera del fútbol enaltecen junto a las actividades sociales, culturales y deportivas un club social, que se establece como objetivo la propia institución a través de su Estatuto.
Intrigados, desde AIRE fuimos a buscar esa unión indestructible de la que hablaba Bossi, y la encontramos dentro del corazón de los hinchas de Unión, aquel corazón de que hablaba Proust. A su manera, y a través del tiempo, convocamos a dos familias con tres generaciones de hinchas para que nos cuenten que significaba Unión en sus vidas, además de compartir un recorrido a las instalaciones del estadio, pocas horas después de que Nicolás Peñailillo marque para la victoria ante Boca, luego de 18 años en Santa Fe. Había un sol brillante y radiante en el Estadio 15 de Abril, mientras los cancheros reponían el campo de juego, como si el escenario se hubiera preparado para recibir a dos familias que viven y respiran al Club Atlético Unión.
“Unión es el amor de mi vida, mi pasión, mi debilidad, es todo”, nos cuenta Karina (51 años) claramente emocionada, mamá de Laura (28) y abuela de Pilar (4), todas hinchas del Tate. “En mi familia no existe otra cosa que no sea Unión de Santa Fe. Es algo inexplicable, desde que nacen, saben que los colores son rojo y blanco”.
- "Es algo inexplicable, desde que nacen, saben que los colores son rojo y blanco”. Karina
Ante la consulta de cómo iban a celebrar este aniversario, Karina nos cuenta que el año pasado estuvo muy triste por pasarlo sola, mientras que este año estará con su familia:
“Este año pienso celebrarlo en familia, como se pueda con los más allegados. El año pasado no lo pudimos hacer y fue muy doloroso, lloré mucho. Quería vivirlo como todos los años, y este año por lo menos con la familia lo disfrutaremos”.
Ahondando en su memoria, su hija Laura nos cuenta el viaje que realizó con su mama a Jujuy, para ver a Unión en la promoción que disputó con Gimnasia en el año 2008: “viajamos con mi mamá y fue algo increíble, pese a que el resultado no fue lo que esperábamos. Fue una alegría poder vivirlo a los 16 años, acompañar al club en un viaje tan largo.”
Luego, mientras su hija Pilar observaba al costado del banco de suplentes, Laura continuó recordando un momento que la marcó para siempre como hincha tatengue: “entre tantos recuerdos, está el primer clásico después del ascenso. El famoso ‘en tu cara y en tu cancha’: luego de la victoria previa ante Belgrano en el 15 de Abril, nos quedamos al acampe para conseguir las entradas que se vendían para el sector visitante.”
El encuentro al que hace referencia Laura, es el Clásico Santafesino disputado el 28 de agosto del año 2011. Unión vencería en ese encuentro a Colón por 2 a 0 en el Estadio Brigadier López con goles de Paulo Rosales , cortando una racha de 8072 días sin vencer a Colón como visitante. La última victoria hasta ese momento había sido el 2 a 0 en la histórica final de ida del Torneo Dodecagonal por el 2° ascenso de la temporada 1988/1989 del Campeonato Nacional B, el día 22 de julio de 1989, con goles de Echaniz y Altamirano.
Al ser consultada por el significado de Unión dentro de su vida, aseveró inmediatamente:
“Unión es la alegría por la que mi mundo gira, como dice el trapo. Es algo inexplicable, no se puede expresar en palabras, lo digo y se me eriza la piel”.
Antonio (80 años), papá de su hijo homónimo (38) y abuelo de Bautista (7) y Facundo (4), escuchaba atentamente lo que decía la otra familia, observando el verde césped. Hace mucho tiempo que no visitaba el Estadio 15 de Abril, lugar que lo tuvo como espectador desde la década de 1960, cuando el equipo luchaba por obtener el pasaje a la ansiada máxima categoría. “Yo soy hincha de Unión de chiquito, me salió del corazón porque mi padre no era una persona que le gustara el fútbol. Ni a mis hijos, nietos ni a nadie les digo que sean de Unión: sale de ellos porque es su elección y yo la respeto”.
"Como adoro a mi familia, eso es Unión para mí, uno más de ellos.” Antonio Jacob
Enseguida, comenzó a recordar momentos históricos del club, que las nuevas generaciones conocen por la vía de los recortes de diarios y recuerdos en los libros, pero que el los vivió en vivo y en directo: “estuve en el ascenso del año ’66, es uno de los recuerdos más lindos que tuve. Luego en el ’74, tuvimos que jugar todas las fechas como visitante porque la cancha estaba suspendida, definiendo en Campana, fue un desastre donde nos hicieron jugar. Fue inolvidable, parece que estoy viendo en este momento como fue el gol de Unión: Leopoldo Jacinto Luque se la dio a Hilario Bravi e hizo el gol. Fue una de las mayores alegrías de mi vida, el presidente Super Manuel Corral gritaba en las tribunas con nosotros aquel día. El comisario deportivo nos pedía que nos calmemos, que ya estaba consumado el ascenso.”
Antonio estuvo en los grandes momentos del club: todos los ascensos en el estadio, la final del Nacional ´79 ante River (“pensaban que era un trámite, y terminaron pidiendo la hora”), la histórica definición de 1989 y las clasificaciones a torneos internacionales. “Yo a Unión lo seguía a todos lados, mi hermano hacía viajes por lo que yo iba con él. El "Tate" significa muchísimo, como si fuera uno más de la familia. Como adoro a mi familia, eso es Unión para mí, uno más de ellos.”
Su hijo, inmediatamente continuó rememorando momentos junto a el: “mi primer recuerdo con Unión fue cuando era chico y venía con mi papá a la cancha, tenía cuatro o cinco años. Recuerdo que el primer partido que vine fue ante Banfield, en 1986. Entró a atajar desde el banco ese día, la “Pepa” Armando. Obviamente que los ascensos son los momentos más lindos. Los clásicos que hemos ganado… sobre todo el 2 a 0 en 2011. Una anécdota sobre ese partido, es que fui con mi señora de visitante y no teníamos entradas, nos dejaron entrar y en ese momento hace gol Rosales. De todas maneras, el partido más icónico que viví por el contexto fue contra Atlético Mineiro por la Sudamericana en Santa Fe, por cómo jugó el equipo.”
"Es todo para nosotros, vivimos por Unión". Tony Jacob
Mientras sus hijos miraban con atención el reloj para avisar que tenían clase de natación en la pileta del club, su padre respondió el significado de Unión a lo largo de su vida:
“Unión es todo, tanto para mí como para mi familia. En casa no hay otra cosa que se hable que no sea Unión. Con mi papá es un saludo y luego hablar del “Tate”: cómo jugó, cómo salió, etcétera. Es todo para nosotros, vivimos por Unión. Mis hijos son socios de Unión desde que nacieron, es un estilo de vida, una pasión”.
"Unión es el alma de mi corazón"
Luego llegó el turno de los más chiquitos. Las cámaras y los micrófonos los pusieron tímidos, aunque luego de un ratito comenzaron a reflejar frases desde su inocencia tras caminar por un ratito en varios rincones del Estadio. Pilar, que hasta el día de hoy le recrimina a su mamá el no haberla llevado a Brasil por la Copa Sudamericana y dejarla al cuidado de su abuela, contaba contenta que asistía al Jardín del Club: “vengo a la escuelita del Tate y extraño venir a gritar los goles de Unión”, haciendo referencia a la restricción sanitaria actual, que impide a los hinchas asistir al Estadio.
- “Unión es el alma de mi corazón”. Bautista Jacob.
Facundo se decidió a besar su camiseta y a expresar algunas palabras que cerró con un “Dale Unión”. Y finalmente, su hermano Bautista exclamó sorpresivamente la frase que titula esta nota: “Unión es el alma de mi corazón”. Detrás de esa frase espontánea e inocente, con la mirada cabizbaja y temerosa, se esconde el verdadero sentimiento del hincha tatengue, aquel que resulta inexplicable para los abuelos ante tantas vivencias e inmenso para los padres, resulta ser tan sencillo para los más chiquitos, resumiendo en palabras una historia que comenzó en casa de los Baragiola, y que a lo largo del tiempo fue gestando en base a actividades, goles, viajes, alegrías, tristezas y el paso de los años, en parte de sus almas. Unión es todo eso, y mucho más: un símbolo de la ciudad. Felices 114 años.
NdeR: Agradecemos profundamente a los trabajadores del Club Atlético Unión por brindarnos todas las comodidades y protocolos sanitarios para poder realizar este trabajo, y poder regalarle a sus hinchas una mañana distinta dándole la posibilidad de acceder al Estadio, lugar al que no pueden asistir desde hace un año por la pandemia.
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