“Fue un día muy triste. Me quedo con todo lo bueno que vivimos: entrenamientos, viajes, anécdotas, triunfos. Alejandra era una persona admirable”, expresó Serra, conmovido.
El vínculo entre Alejandra Oliveras y Guillermo Serra
Serra conoció a La Locomotora cuando ella participaba de una eliminatoria mundialista en Buenos Aires. Desde ese momento comenzó una relación de admiración mutua que derivó en un exitoso vínculo profesional.
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“Entrenamos juntos en Santa Fe. Ganamos todos los combates por nocaut, menos el último, que fue una derrota ajustada por puntos en Cancún, frente a la Pantera Farías, otra gran boxeadora argentina”, recordó Serra. La exboxeadora también se entrenó con referentes como Carlos Tello, Amílcar Bruza y José Lemos.
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El método, la disciplina y una pasión inquebrantable
Para Serra, Oliveras tenía una energía única. “Me costaba bajarle el ritmo. Lloviera o hiciera calor, ella entrenaba. Era una 4x4”, contó el profesor, que destacaba su organización: planificaba cada semana de entrenamiento con precisión quirúrgica.
“Entrenar es medir el tiempo en función del resultado. Y ella entendía y valoraba eso”, explicó.
La campeona que se convirtió en símbolo
Alejandra Oliveras fue campeona mundial en cuatro categorías distintas: pluma, superpluma, ligero y ligero junior. Serra remarcó: “Eso lo lograron muy pocos. Además, siempre quiso reivindicar a la mujer en el deporte y en la vida social”.
En ese sentido, el entrenador señaló las desigualdades que enfrentaba: “El boxeo femenino no se vende como el masculino. Pero ella luchaba contra eso todos los días”.
Con su lenguaje directo y desafiante, Oliveras se ganó un lugar en el corazón del público. Frases como “¡Dale, pelotuda, levantate de la cama!” se viralizaron, pero siempre detrás de ese estilo había un mensaje potente: “despertar el amor propio”.