menu
search
Deportes Rafael González Bosch | Guillermo Vilas | Tenis

La historia de Rafael González Bosch, la leyenda del tenis a quien Guillermo Vilas no le podía ganar

El propio Vilas lo gritaba a los cuatro vientos cada vez que lo veía. El mito del tenis argentino vive en Santa Fe hace más de 20 años.

El día amanece gris en Santa Fe. De esos que no los querés o que te dan ganas que se terminen pronto. La lluvia empieza a caer y las gotas son interminables. Nos dirigimos hacía un lugar olvidado de la ciudad, lejos del centro, lejos de la urbanización, lejos de todo. Ahí vive este personaje nuestro con una vida casi irreal. Donde nadie lo ve, nadie se da cuenta que está, pasa desapercibido ante la cantidad de vehículos que circulan todo el tiempo, a todas hora, todos los días. La Circunvalación sirve como lateral y la ruta 11 hacia el Puente Carretero como frente. Árboles como fachada, muchos. Son eucaliptos que en los días de mucho sol abrazan al cielo para dar sombra. Antes del ingreso a Cilsa hay una callecita que te hace descubrir una historia oculta. Un rancho a terminar sirve como ingreso y, al final, sobre dos canchas de polvo de ladrillo nos espera Rafael González Bosch, el tenista que Guillermo Vilas convirtió en leyenda cuando por cada rincón del país vociferaba: "A Rafael nunca le podía ganar".

Nació en San Isidro y vivió allí hasta los 9 años. El lugar se caracteriza por ser la cuna del rugby argentino. Miembro de una familia laburante a la que no le sobraba nada, se trasladó a Mar del Plata donde el padre lo hizo socio del Club Náutico. Una mañana fue a entrenar, llegó temprano para ver qué deporte podía realizar. Agarró una raqueta tirada en un costado y no la soltó más. Empezaba a nacer la leyenda.

Rafael González Bosch

Rafael González Bosch tiene 68 años y vive en Varadero Sarsotti donde tiene dos canchas de tenis. Fue número 1 del mundo en mayores de 35 años en los 90'. Su vida pasada es la de un trotamundo. Estuvo en Tucumán donde se enamoró, fue hasta Rafaela, luego Santa Fe, de acá voló a Trevisso (Italia), volvió a Rafaela, recaló en Rio Cuarto y finalmente se quedó definitivamente en Santa Fe. Algunos de sus viajes fueron por tomar decisiones equivocadas, otros por promesas incumplidas pero siempre las tomó como el corazón y con el tenis como horizonte. "Todas las mudanzas no fueron porque quería trasladarme, mi idea fue siempre afincarme en un lugar pero encontré en el “Rafaelón” un lugar maravilloso, lleno de amigos, feliz de estar acá hace 20 años", cuenta sobre su lugar.

Rafael Gonzalez Bosh Tenis _MG_1838_1200_MTH.jpg

El templo del Rafaelón viene por la denominación porque el primer nombre que Rafa le había puesto era el Rafaelón Tenis por el Buenos Aires Lawn Tenis . Sin embargo el grupo de amigos y conocidos que disfrutan del deporte con Rafael se lo cambiaron: "La particularidad que tiene esto es que cuando ingresas acá te convertís en amigo, nunca va a haber un cartel que diga prohibido pasar. Esto es distinto a todos los clubes".

Su historia con Guillermo Vilas

Rafael González Bosch desde los 10 años empezó a practicar tenis en el Club Náutico de Mar del Plata. Iba casi todos los días y no se perdía una clase. Un día había un pibe jugando al ping-pong, Rafael como pasaba cerca de la mesa lo invitó a jugar. Ese pibe era Guillermo Vilas. Allí nació un relación que fue inseparable.

Rafael Gonzalez Bosh Tenis _MG_1168_1200_MTH.jpg

"Compartí con Vilas desde los 10 años hasta los 18. Estuvimos en el Náutico juntos, después nos fuimos a Buenos Aires para jugar juntos en el Lawn Tenis y luego formamos el equipo sudamericano. Compartimos mucho tiempo, tuvimos una excelentísima relación. Nunca tuvimos ningún problema, ni como amigos ni como rivales. Éramos caballeros dentro y fuera de la cancha", recuerda con mucha emoción.

https://api.scraperapi.com/?api_key=1e0f56943452409b556fd540b2fa059c&premium=true&url=https%3A%2F%2Fpublish.twitter.com%2Foembed%3Furl%3Dhttps%3A%2F%2Ftwitter.com%2FGuilleVilasOK%2Fstatus%2F894718577114308610

Rafael González Bosch no utiliza redes sociales, apenas tiene un celular para anotar los turnos cuando tiene que dar clases de tenis. Entonces le mostramos el tweet que Vilas publicó el 7 de agosto de 2017 y ni siquiera hace falta acercarle el celular para que la vea, sin titubear la describe como si pasó ayer: "En esa final le gano a Guillermo, después de ese partido llegó Pico Barbosa a buscarme para que juegue en el Buenos Aires Lawn Tenis, entonces le dije 'por qué no te traes a Guillermo para juegue con nosotros'. Entonces lo buscó también y comenzamos a jugar juntos en todas las categorías".

Rafael Gonzalez Bosh Tenis _MG_1781_1200_MTH.jpg

Todas estas fotos me dan felicidad y lindo recuerdo”, lo dice en voz baja mirando hacia abajo. “El hecho de estar con Guillermo me traen buenos recuerdos porque fue un pibe maravilloso”.

Vilas siempre le recordaba que no le podía ganar

Guillermo Vilas donde lo cruzaba, en cualquier rincón del país, siempre demostraba el cariño que le tenía y que seguía siendo el mismo que cuando compartían los vestuarios del Club Náutico. Hay una anécdota cuando Rafael González Bosch estaba en Rio Cuarto enseñando a los chicos del club donde trabajaba y se enteró que Vilas iba a dar una clínica en Córdoba. Entonces reunió a los padres para llevar a sus alumnos al lugar donde se iba a desarrollar el evento. El viaje hacia la capital provincial se retrasó, es decir que cuando arribaron, Vilas ya estaba dando la charla. Cuando ingresaron nadie lo quería dejar pasar, entonces lo ve un amigo y lo hace pasar a Rafael y sus alumnos. Vilas advirtió ese momento, detuvo la charla y les dijo a los que estaban ahí: “Señores, ahí está entrando un gran amigo mío y un jugador al cual nunca pude ganarle”. De esa manera, el máximo jugador en la historia del tenis argentino y mundial se refería a Rafael González Bosch.

El despegue de Vilas

La Asociación Argentina de Tenis invitó a Rafael González Bosch y a Guillermo Vilas a participar del Orange Bowl en Miami cuando tenían 15 años. “Rafita” no pudo ir porque no disponía del dinero para pagar el pasaje mientras que Guillermo sí pudo ir. Después de ese torneo, cuando volvió de esa gira, Vilas se dio cuenta que además de gustarle el tenis se enfrentó con rivales de la talla de Jimmi Connors por ejemplo, "ahí Vilas sintió que estaba a la altura de esos monstruos. Cuando volvió del viaje, cambió su vida y se dio cuenta que tenía que volcarse mucho más a los entrenamientos del tenis y eso después le dio los resultados para despegar del pelotón de jugadores en Argentina", sostiene González Bosch.

https://api.scraperapi.com/?api_key=1e0f56943452409b556fd540b2fa059c&premium=true&url=https%3A%2F%2Fpublish.twitter.com%2Foembed%3Furl%3Dhttps%3A%2F%2Ftwitter.com%2FGuilleVilasOK%2Fstatus%2F1337012794173108225

Entonces, ¿hay alguna explicación del por qué no llegó a ser como Vilas? Rafael asiente con la cabeza tratando de encontrarle alguna explicación que sea lo más sencilla posible, se sincera y cuenta: "La parte económica fue fundamental para que no me desarrolle como jugador profesional. Yo jugué al tenis gracias a Pico Barbosa, el presidente del BA Lawn Tenis que me fue a buscar para que juegue para el club. Sin él no hubiese jugado al tenis o lo hubiera hecho como cualquier otro deporte. Además tenía en mi cabeza que a los 18 años se me terminaba esto de jugar al tenis. En cambio Guillermo no, porque cuando terminó la secundaria se fue a Buenos Aires y siguió estudiando abogacía. Aunque un día dijo ‘no estudio más y me dedico al tenis’. Yo termine la secundaria, dejé el deporte y estudié arquitectura. Nunca me lamenté por eso. Muchos como yo, como Panchito Mastelli que era un jugadorazo (y mejor que yo) intentó pero no pudo llegar. Era muy difícil, muy costoso. Y lo sigue siendo”.

Rafael Gonzalez Bosh Tenis _MG_1833_1200_MTH.jpg

Su amargura por la salud de Vilas

Desde hace varios meses se sabe que Guillermo Vilas, leyenda del tenis argentino, sufre un deterioro cognitivo que incluso algunos se animaron a relacionar con el Alzheimer, aunque sin una confirmación oficial. También es conocido por todos el sufrimiento que este cuadro provoca en las personas cercanas a quien lo padece y Rafael González Bosch no es la excepción. "Me apena mucho lo que le pasa a Guillermo, es increíble que le pueda pasar una cosa así a un chico que siempre fue tan sano, que se cuidó toda su vida. Una conducta intachable para todo, la alimentación y la carrera que tuvo. Para mi Guillermo Vilas fue el mejor deportista en la historia del tenis, porque uno no solo es deportista dentro de la cancha sino también afuera".

Muy apenado, la leyenda del tenis argentino Rafael González Bosch termina con el mito que el propio Vilas alimentó durante toda su vida: "Quiero decir algo públicamente, quiero desmentir algo que siempre decía Guillermo: 'Yo a Rafaelito nunca le podía ganar'”.

Dejá tu comentario