"Bienvenido a Calchín, tierra de Julián Álvarez", dice el cartel en la entrada al pueblo del delantero que se transformó en un imprescindible de la Selección Argentina en el Mundial Qatar 2022. Nadie esperaba, más teniendo en cuenta que el puesto de centrodelantero en la Scaloneta tenía "dueño", que la Araña terminaría quedándose con el lugar a fuerza de goles, despliegue físico y su buen entendimiento con Lionel Messi.
Como el seleccionado, Álvarez fue de menos a más en esta Copa del Mundo, pudiendo ser el uno de los responsables de esa levantada partido a partido que demostró el equipo que conduce Lionel Scaloni. Desde sus pocos minutos ante Arabia Saudita en el estreno del seleccionado en la competencia hasta las semifinales con Croacia hubo una evolución gigante del delantero surgido de River Plate.
Su debut ante Arabia Saudita
La sorpresiva victoria parcial de Arabia Saudita obligaba a Scaloni a tener que realizar modificaciones para aportar frescura a un equipo al que no se le caían ideas. Por eso es que a los 59 minutos decidió mandar a la cancha a Julián Álvarez en lugar de Alejandro Papu Gómez.
En los 31 minutos que tuvo en cancha, el delantero pudo rematar apenas en una ocasión al arco y tomar contacto con la pelota en 12 oportunidades. No pudo cambiar el destino del partido que terminaría haciendo jugar a la Selección Argentina finales anticipadas para evitar una catástrofe futbolística.
Contra México, nuevamente en el banco
Lautaro Martínez se ganó el puesto de centrodelantero a fuerza de goles, pero también es verdad que desperdició las ocasiones que tuvo frente al arco en este Mundial Qatar 2022. Pero más allá de sufrir la sequía goleadora que suelen atravesar los delanteros, sus características como jugador no le estaban dando al equipo lo que necesitaba. De todas formas, Lionel Scaloni seguía apostando por él como titular.
En el duelo ante los dirigidos por Gerardo Martino, Julián ingresó a los 63 minutos, justamente por Lautaro Martínez. Con menos minutos que el encuentro anterior, la Araña no pudo hacer la diferencia. Apenas entró en contacto con la pelota en 14 oportunidades y no remató al arco.
Polonia, el rival con el que se ganó el lugar
La necesidad de anotar goles hizo que Scaloni se volcara por poner a Julián de entrada en el duelo ante los polacos, que definiría no solo si Argentina avanzaba a octavos de final, sino también si lo haría como líder del Grupo C. La apuesta salió de la mejor manera.
En 79 minutos en cancha, el nacido en Calchín anotó un gol habiendo rematado apenas tres veces al arco. Pero además del tanto, el aporte que hizo para el juego colectivo fue impresionante. Se movió por todo el frente de ataque, ayudó a Lionel Messi a desmarcarse, a abrir espacios, a presionar. Álvarez tuvo una actuación para nunca más salir del equipo.
También estuvo muy acertado en los pases. De los 21 que entregó, 18 fueron exitosos (efectividad del 86%).
Ante Australia, un tiro un gol
Para demostrar que lo hecho ante Polonia no había sido casualidad, Julián Álvarez volvió a anotar su nombre en los goleadores argentinos. Como en el partido anterior, el de Calchín mostró gran dinámica para moverse por todo el frente de ataque, no solo para ser una amenaza para la defensa rival, sino también para convertirse en el primer defensor del equipo.
En el triunfo por 2-1 jugó 71 minutos, pasó la pelota en 27 ocasiones con gran porcentaje de éxito y anotó otro gol gracias a su incansable trabajo buscando forzar errores en la defensa rival. Cada vez más consolidado.
Sacrificio y entrega frente a Países Bajos
Su racha goleadora se cortó en cuartos de final, pero el despliegue y el sacrificio por el equipo no faltó. Esa falta de gol la suplió con buenos movimientos desde la izquierda hacia el centro, tanto para arrastrar marcas como abrir espacios a los volantes o laterales argentinos que se sumaban al ataque.
Julián jugó 82 minutos frente a los neerlandeses, volvió a dar 27 pases como en el encuentro anterior y se terminó yendo sustituido por Lautaro Martínez, quien terminó anotando el penal decisivo en la definición desde los doce pasos.
Actuación estelar frente a Croacia
¿No convirtió ante Países Bajos? No hay problema, en la fase siguiente hizo dos. Contra Croacia, que se suponía iba a ser el rival más difícil de esta Copa del Mundo de Qatar por llegar como subcampeón del último Mundial, la Araña picó dos veces.
En 74 minutos en cancha, y con sólo dos remates al arco (100% de efectividad), Álvarez aportó dos tantos para la goleada 3-0 de Argentina sobre los balcánicos que significó la clasificación a la final de Qatar 2022.
Dio 12 pases buenos de los 14 que intentó (86%) y entró en contacto con la pelota en 28 ocasiones. Julián Álvarez demostró en este Mundial que no necesita estar constantemente en contacto con el balón o tener varias chances de gol para incidir en el partido.
Final ante Francia
Si bien no pudo convertir, la Araña hizo un trabajo incansable presionando y siendo el primer defensor del equipo. Su actuación en la Copa del Mundo no pasará inadvertida y le meterá presión a Pep Guardiola para ser el centrodelantero titular del Manchester City.
Lo hecho hasta acá por Julián Álvarez en el Mundial fue de lo mejor que le pudo pasar al fútbol argentino. Sus intervenciones, siempre productivas para el equipo, se convirtieron en necesarias para un equipo que necesitaba aumentar su capacidad goleadora y con su ingreso no solo lo logró, sino que le aportó otros matices igual de necesarios que los tantos.
Ojalá después del lunes el presidente comunal de Calchín tenga que verse obligado a destinar una pequeña parte del presupuesto a cambiar el cartel que está en la entrada para que todos aquellos que viajan por la Ruta Provincial 13 de Córdoba puedan leer: "Bienvenido a Calchín, tierra de un campeón del mundo".









