El histórico apodo surgió en sus primeros pasos como boxeadora, y no fue casual: ella misma se describía como alguien que iba siempre al frente, sin retroceder jamás.
“Voy siempre para adelante y al frente, y nunca retrocedo”, dijo alguna vez. Así se fue gestando ese sobrenombre que empezó entre sus compañeros de entrenamiento, sus entrenadores y su entorno más cercano. Y fue tan preciso, tan justo, que terminó acompañándola durante toda su carrera, hasta su último combate.
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Locomotora - FOTO 4
Locomotora Oliveras, con un apodo semejando a una locomotora que encabeza una formación ferroviaria y no se la puede parar, por más que lo intentes.
Locomotora Oliveras: un estilo de pelea que la convirtió en leyenda
El apodo Locomotora no fue solo una frase. Fue una forma de pelear, de vivir y de superar obstáculos. Alejandra era agresiva arriba del ring, con un ataque permanente, sin dar un paso atrás. Quienes la vieron combatir saben que su nombre era sinónimo de entrega total.
Desde sus inicios como pugilista amateur, cuando aún soñaba con una oportunidad, hasta su primera consagración mundial en 2006, ese apodo ya la había marcado. Cuando el árbitro levantó su mano por primera vez en una pelea profesional, ya todos la conocían así.
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Como una locomotora que lidera una formación ferroviaria y no se detiene, por más que lo intentes: así era Alejandra Locomotora Oliveras.