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Deportes Locomotora Oliveras | Boxeo | boxeo femenino

Adiós a una guerrera: Locomotora Oliveras, emblema del boxeo argentino y una historia de lucha, gloria y compromiso social

Locomotora (“porque yo voy siempre para adelante y al frente, y nunca retrocedo”) Oliveras murió este lunes en Santa Fe, dejando un legado imborrable en el deporte y la sociedad.

Locomotora Oliveras, una vida de trabajo y esfuerzo

Alejandra Marina Oliveras nació en El Carmen, provincia de Jujuy, el 20 de marzo de 1978. Cuando solo tenía 18 meses, la familia se mudó a Alejandro Roca, una pequeña localidad del centro-sur de la provincia de Córdoba donde su padre, que era camionero, buscó un mejor futuro para su mujer y sus siete hijos.

Entre múltiples carencias, Alejandra trabajó desde niña cosechando maní, en distintas labores rurales y, enfrentando las adversidades, fue moldeando su carácter firme y decidido.

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Ya en su adolescencia vivía de changas y de la venta ambulante –incluso fue madre a los 15 años– hasta que un día ingresó a un gimnasio de boxeo en Río Cuarto, donde comenzó otro camino, muy duro, difícil y sacrificado como era su vida, pero que la llevaría a trascender en el país y el mundo con sus logros.

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El boxeo y su primera corona

Tras su paso por el amateurismo, donde fue ganado experiencia y sumando conocimientos de los secretos de este deporte, Locomotora (“porque yo voy siempre para adelante y al frente, y nunca retrocedo”, le contó una vez al suscripto), debutó como profesional el viernes 12 de agosto de 2005 y, en General Levalle, Córdoba, le GKOT 2 a la rosarina María del Carmen Potenza.

La confesa admiradora del gran Mike Tyson tenía 27 años, y todo un futuro por delante. De guardia diestra, 1,55 metros de estatura, un corazón que no le cabía en el pecho a la hora de subir a un ring para enfrentar a quien sea, y con un físico imponente –que evidenciaba las interminables sesiones de entrenamiento–, fue acumulando triunfos.

Hasta que, con el recordado entrenador Carlos Tello en su rincón y, en su octavo combate rentado, Locomotora tuvo su primera cita con la gloria. Y, a esta chance de oro, no la dejó pasar.

Locomotora - FOTO 3

El sábado 20 de mayo de 2006, en el Palenque del Hipódromo de Agua Caliente, Tijuana, México, le GKOT 8 (1’47”) a la local Jackie Nava –una auténtica grande del boxeo azteca y mundial–, a quien derribó dos veces en el segundo asalto y una vez más en el de la definición y, cuando el árbitro estadounidense Tony Crebs le levantó su mano, Locomotora se ciñó la corona supergallo (122 libras, o 55,338 kilos) del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Alejandra había logrado una victoria extraordinaria, yendo de punto total a la casa de la campeona y, así, escribió una página de oro en la historia del boxeo femenino de nuestro país.

Retuvo su corona en tres ocasiones (incluida la revancha frente a Nava, disputada el viernes 2 de marzo de 2007, en la que empataron en 10 asaltos –en decisión mayoritaria– en el Orfeo Superdomo de Córdoba) hasta que enfrentó a la formoseña Marcela Eliana Acuña.

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Sus nuevos títulos mundiales

Una serie de siete victorias en fila la pusieron nuevamente en carrera (incluso, se presentó en el estadio cubierto Ángel Malvicino de Unión de Santa Fe donde, el viernes 12 de noviembre de 2010, noqueó en cinco asaltos a la chascomusense Silvia Fernanda Zacarías) y, decidida a inscribir su nombre entre las grandes de este deporte, fue por una nueva corona ecuménica.

Aunque el resultado le fue adverso (el viernes 18 de febrero de 2011, en el Club Estudiantes de Santa Rosa, La Pampa, PPP 10 en fallo unánime ante la local Mónica Silvina Acosta, quien retuvo su cinturón welter junior –140 libras, o 63,503 kilos– del CMB), el viernes 12 de agosto siguiente se convirtió en la nueva reina liviana (135 libras, o 61,235 kilos) de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) al aplastar en cinco rounds a la colombiana Liliana Palmera en el Club Estudiantes de Río Cuarto.

A los 33 años, Alejandra ya había ganado títulos mundiales en dos divisiones distintas, pero habría más.

Locomotora - FOTO 4

El jueves 5 de enero de 2012, en el Gimnasio Municipal Santiago Lujan Saigós de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires, se ciñó su tercera corona en otras tantas divisiones: le GKO 5 (11”) a la mexicana Jessica Villafranca y se alzó con el cetro pluma (126 libras o 57,153 kilos), que estaba vacante, de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

A esta nueva corona la expuso exitosamente cinco veces y, el viernes 11 de octubre de 2013, logró la cuarta en cuatro categorías diferentes.

En un hecho histórico para la región, Locomotora combatió en el estadio Pay Zumé del Club Unión de Santo Tomé y, al GKO 7 a la colombiana Lely Luz Flores, el cetro welter junior del CMB (que estaba vacante) fue suyo.

Ahora con 35 años, aquella Alejandra que se había iniciado tímidamente en el boxeo en Río Cuarto, le había dado paso a esta que, orgullosa y merecidamente, exhibía en su récord sus coronaciones mundialistas en supergallo, liviano, pluma y welter junior, en este orden, en un hecho inédito para el pugilismo argentino (hombres incluidos).

En 2015, fue reconocida con un Récord Guinness por haber obtenido cuatro coronas en divisiones diferentes.

El sábado 8 de abril de 2017 se adueñó la corona superpluma, o liviano junior. Así, tras 38 peleas, su récord profesional se cerró en 33-3-2 (16 ko).

Pero, como siempre luchó por la igualdad del boxeo femenino con el masculino, el 11 de mayo de 2019, en el Complejo Municipal 11 de Julio de Las Heras, Santa Cruz, combatió a 12 asaltos de tres minutos de duración (tal como los rounds entre varones) y derrotó nuevamente a Morales, otra vez por puntos y en fallo unánime, por la corona liviana de la WPC.

Alejandra tenía 41 años, y ya no volvería a combatir.

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Su compromiso y legado

Siempre comprometida a inspirar a los demás a superarse –una de sus marcas registradas, lo que engrandecen sus dones de persona–, sobre todo a las mujeres que sufrieron violencia de género (tal como ella amargamente lo experimentó), Alejandra volcó sus esfuerzos a la ayuda social y, con el Team Locomotora, trabajó sin pausas colaborando con merenderos.

También dio charlas motivacionales, y múltiples entrevistas –radiales, televisivas y en medios gráficos– donde contó su cruda historia de vida; instaló gimnasios y acercó a muchos jóvenes a la práctica del boxeo para alejarlos de las drogas.

El pasado domingo 13 de abril, Locomotora fue electa convencional constituyente. Pero, el lunes 14 de julio último –fecha de comienzo de la convención que reformará la carta magna provincial, y donde prestaría el juramento de rigor para asumir en su banca–, sufrió un ACV isquémico. Finalmente, Locomotora falleció este lunes 28 de julio, dejando un legado imborrable en el deporte y la sociedad.