A 32 años del día que "le cortaron las piernas" a Maradona: la revancha de la Selección Argentina en Dallas

Este 29 de junio se cumple un nuevo aniversario del doping positivo del Diego en USA '94. Más de tres décadas después, la Albiceleste pisó fuerte en el mismo suelo texano donde comenzó el derrumbe y espantó los viejos fantasmas.

El 29 de junio de 1994, Diego Maradona abandonó el campo de juego de la mano de la enfermera tras el partido ante Nigeria. La imagen se convirtió en uno de los símbolos más dolorosos de la historia de la Selección Argentina.

El 29 de junio de 1994, Diego Maradona abandonó el campo de juego de la mano de la enfermera tras el partido ante Nigeria. La imagen se convirtió en uno de los símbolos más dolorosos de la historia de la Selección Argentina.

El calendario futbolero marca que hoy es 29 de junio. Para cualquier hincha de la Selección Argentina, la fecha remite de forma directa a la nostalgia y al dolor. Se cumplen exactamente 32 años de aquel cierre de junio en el Mundial de Estados Unidos 1994, el día en que la enfermera Ingrid Maria entró a la cancha de Boston para llevarse de la mano a Diego Armando Maradona hacia el control antidoping. El principio del fin. El preludio de la frase más triste de nuestra historia deportiva: "No me drogué, me cortaron las piernas".

Sin embargo, el fútbol y el destino siempre ofrecen una segunda oportunidad. En esta Copa Mundial de Fútbol de 2026, la delegación de la Albiceleste tuvo que armar sus valijas y pasar por Dallas, Texas. En tierras norteamericanas, el equipo comandado por Lionel Scaloni no solo sumó dos victorias clave para enderezar el rumbo en el torneo, sino que logró una especie de "venganza poética" y sanó una herida que llevaba más de tres décadas abierta en el alma futbolera de nuestro país.

La historia de USA '94 venía con aroma a gloria. Diego había llegado en un estado físico impecable tras una preparación durísima. El golazo gritado a la cámara frente a Grecia y el triunfazo 2-1 ante Nigeria ponían a la Argentina del "Coco" Basile como la gran candidata al título. Hasta que el control dio positivo por efedrina y sus derivados.

El equipo de Lionel Scaloni cerró su paso por Dallas con la clasificación asegurada y un funcionamiento que ilusiona de cara a la fase eliminatoria.

El equipo de Lionel Scaloni cerró su paso por Dallas con la clasificación asegurada y un funcionamiento que ilusiona de cara a la fase eliminatoria.

Lejos de los complots políticos que se tejieron en la época, la causa técnica estuvo en el búnker del diez: un suplemento vitamínico de venta libre en Estados Unidos llamado Ripped Fuel, suministrado por su preparador Daniel Cerrini, contenía la sustancia prohibida por la FIFA. Julio Humberto Grondona tuvo que retirar a Maradona de la competencia para evitar que expulsaran a toda la delegación.

"Juro por mis hijas que no me drogué para jugar. No corrí por la droga, corrí por la camiseta. Me sacaron del fútbol definitivamente", lloró Diego ante las cámaras del mundo en una entrevista que paralizó al país.

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El golpe anímico de perder al máximo ídolo y capitán fue letal para el grupo. Sin la presencia de Diego en la cancha, una Selección Argentina completamente desorientada y golpeada en lo psicológico tuvo que viajar a Dallas para cerrar la fase de grupos.

Fue justamente en el césped del histórico Cotton Bowl de Dallas donde el equipo se terminó de diluir, cayendo por 2-0 ante Bulgaria en un partido donde se notó el impacto emocional del doping. Aunque la Albiceleste logró clasificar a la siguiente fase como uno de los mejores terceros, la historia ya estaba juzgada: poco después llegaría la eliminación definitiva en los octavos de final ante Rumania en Los Ángeles, cerrando uno de los capítulos más oscuros del fútbol nacional.

La revancha en Texas 32 años después: el orgullo de estar de pie

La historia volvió a poner a la Selección Argentina en las mismas tierras en este 2026, pero con un guion completamente diferente. La salida de la delegación de la ciudad de Dallas se dio con la frente bien alta y la clasificación en el bolsillo.

Con Lionel Messi como emblema, la Albiceleste construye una nueva historia en Estados Unidos, muy distinta a la que terminó en dolor durante el Mundial de 1994.

Con Lionel Messi como emblema, la Albiceleste construye una nueva historia en Estados Unidos, muy distinta a la que terminó en dolor durante el Mundial de 1994.

A diferencia de la soledad y el desamparo institucional que se vivió en el '94, esta vez la Scaloneta pisó fuerte en Texas. Con dos triunfos al hilo en suelo estadounidense, el plantel actual blindó a sus jugadores, aceitó el funcionamiento de la pelota y demostró que la mística de la camiseta celeste y blanca sigue intacta en Norteamérica.

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El recuerdo de Diego flotó más que nunca en la concentración argentina durante estos días de junio. Aquel equipo del '94 encontró su espejo en este plantel moderno, solidario y voraz que conduce Scaloni. Diego ya no está para gambetear a los rivales, pero las dos victorias conseguidas en Dallas actúan como el mejor homenaje posible para el hombre que, incluso con las piernas cortadas, jamás dejó de alentar a la Selección.

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