Cuando el tiempo vuelve al Azteca: a 40 años, Luis Mino y Ricardo Porta reconstruyen la gloria de México '86
El 29 de junio de 1986 Argentina venció 3 a 2 a Alemania Federal y conquistó el Mundial de México. Cuarenta años después, Luis Mino y Ricardo Porta reconstruyen la semana que cambió para siempre la historia del fútbol argentino: los goles a Inglaterra, el liderazgo de Diego Maradona, las historias detrás de escena y la emoción de haber sido testigos privilegiados de la segunda estrella.
Luis Mino y Ricardo Porta rememoraron la gran conquista en el Estadio Azteca: a 40 años del campeonato de México 86.
"Mi hotel estaba muy lejos del Estadio Azteca, pero nunca voy a olvidar ese camino. Desde que salí de la cancha hasta que llegué estuve llorando. Eran casi las siete de la tarde. Ver campeón a tu país fuera de la Argentina es lo máximo".
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Luis Mino hace una pausa. Pasaron cuarenta años, pero aquella caminata por las calles de Ciudad de México sigue intacta en su memoria.
Sentado a su lado, Ricardo Porta asiente. No hace falta que agregue demasiado. Los dos estuvieron allí. Los dos fueron testigos de una de las tardes más importantes de la historia del deporte argentino.
El 29 de junio de 1986 la Selección de Carlos Bilardo derrotó 3 a 2 a Alemania Federal, Diego Armando Maradona levantó la Copa del Mundo y la corrida heroica de Jorge Burruchaga quedó en la retina de todos.
Pero cuando empiezan a recordar, ninguno habla primero de la final.
Hablan de una semana. Así como se recuerda la semana de mayo de 1810, tranquilamente se podría hablar de la semana de junio del 86.
Porque entienden que la gloria no empezó con el pitazo inicial ante Alemania. Comenzó siete días antes, cuando el Mundial regaló dos escenas que todavía hoy forman parte del ADN futbolero de los argentinos: la Mano de Dios y el Gol del Siglo. Y hay una tercera ya en la tarde decisiva: la corrida eterna de Burru para la conquista.
"Cuando me preguntan qué gol grité más en mi vida, siempre digo el de Diego a los ingleses. Fundamentalmente el segundo", dice Porta.
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“Un dibujo sobre la cancha”
Luis Mino recuerda exactamente dónde estaba cuando Maradona comenzó a dejar ingleses en el camino.
"Nos habían dado una cabina chiquitita. Cuando Diego empezó a correr pegué un salto. Verlo llegar al área era como un dibujo en la cancha. Iba dejando jugadores atrás. Cuando convirtió, el grito nació por la grandeza de esa jugada".
"Yo pegué un salto y la mano me quedó adentro del durlock de la cabina", cuenta Mino entre risas. "Era la emoción. Haber visto ese gol para vos y para mí fue un privilegio".
Porta también revive ese instante, aunque con el paso de los años reconoce que su mirada sobre la otra obra inmortal de aquella tarde cambió.
"El tiempo pone las cosas en su lugar. Como argentino me siento corresponsable de haber bancado una trampa como la Mano de Dios. Claro que el contexto era muy especial, veníamos de la guerra. Eduardo Sacheri lo explica muy bien en uno de sus cuentos, ‘Me van a tener que disculpar’. Lo leo y todavía me emociona".
Los dos santafesinos que llegaron al Mundial
Cuando el Mundial de México comenzó, Ricardo Porta ya llevaba más de dos décadas relatando fútbol. "Mi primer partido fue Argentino de Quilmes-Colón, en 1963. Cuando llegué a México llevaba 23 años detrás de un micrófono".
Luis Mino, en tanto, estaba dando sus primeros pasos. "Yo había empezado seis años antes gracias a Ricardo. Me abrió las puertas de Deporte 9, donde había un equipazo". Y en lo que respecta a la cobertura en México, “le tengo que agradecer a Víctor Hugo Morales, porque canjeando trabajo, me dio una cama para dormir y las comunicaciones de cada noche. En total éramos 10-12 periodistas a nivel país, y entre ellos nosotros, dos santafesinos”.
A Porta le esperaba una responsabilidad importante. "José María Muñoz quería que estuviera en la sede donde jugaba Argentina. Él relataba los partidos de la Selección y yo hacía los encuentros entre sus rivales. El día anterior al comienzo del Mundial recorríamos la cancha. Me paré justamente en el arco donde después Burruchaga iba a convertir el gol del campeonato".
No imaginaba que estaba pisando un lugar que quedaría para siempre en la historia del fútbol.
Bilardo, el técnico que llegó cuestionado
Antes de ser campeón del mundo, Carlos Bilardo era discutido por todo el país.
"Venía de perder con Noruega y de empatar 0 a 0 con Junior en Barranquilla. El periodismo estaba completamente en contra de él", recuerda Mino.
Porta había seguido toda la preparación. "Estuve en la gira de 1985 ante Suiza, Bélgica y Alemania. Recuerdo que con Alemania empataron 0 a 0 y Bochini saca de mitad de cancha un disparo que se estrella en el travesaño".
Por su lado, Mino recuerda que justo el día anterior se estaba acordando de ese remate, del que hay muy pocos registros fílmicos en internet.
Los dos coinciden en una idea que, cuarenta años después, consideran injustamente olvidada.
"Muchos dicen que Bilardo armó un equipo para defenderse. No es verdad. Llevó futbolistas extraordinarios. Ahí estaban Maradona, Borghi, Tapia, Trobbiani... había muchísima creación", sostiene Mino.
También rescata una figura decisiva. "Nery Pumpido llegó en un momento extraordinario y terminó convenciendo a Bilardo de que debía ser el arquero titular. Porque, aunque la gente no lo sepa, casi ataja Islas".
La reunión que cambió la historia
Uno de los recuerdos más fuertes de Luis Mino ocurrió durante una práctica de la Selección.
Vio ingresar juntos a Maradona, Daniel Passarella, José Luis Brown, Sergio Batista y Bilardo.
La reunión fue extensa.
Cuando terminó, los periodistas quisieron saber qué había sucedido. Bilardo respondió: "Pregúntenle a los testigos". Es decir, Batista y Brown iban solo para luego contar en verdad lo que pasó, sin ser parte en la discusión.
Para Mino, allí comenzó a definirse el cambio de capitán. "Ahí se cocinó la cinta para Diego".
Ricardo también recuerda una historia vinculada al armado de la lista de los 23 guerreros que viajaron a México: “Viajando en avión en una gira test-match con México, se sienta al lado mío Raúl Madero, exjugador de Estudiantes y Boca, médico de la Selección, me espía y ve que yo había puesto que Bilardo tenía la duda entre Bochini y Borghi. Y cuando me ve, me dice ‘eso ya lo tiene decidido’, pero no me dice quién es. Finalmente terminó siendo Bochini”.
Las fotos que guardan una vida
Los dos conservan una imagen irrepetible junto a Diego Maradona.
La de Ricardo Porta nació gracias a una amistad construida durante las giras de la Selección y se dio varios días después de los goles del “10” a Inglaterra.
"Bilardo me había dicho: 'Van a ser Diego y diez más'. Ahí entendí que toda la Selección giraría alrededor de él".
La historia de Luis Mino se da bajo un contexto difícil de repetir.
Dos horas después de los goles frente a Inglaterra caminaba por el estadio cuando escuchó un grito. Era Maradona. Había perdido un tapón del botín.
"'Está por allá... ahí perdí el tapón’, decía Diego. Me acerqué para hacerle una nota y terminé ayudándolo a buscar el tapón del botín. Cuando apareció, le pedí la entrevista. Después llegó un integrante de la seguridad y con una Kodak nos sacó una foto. Diego sostenía el botín mientras Galíndez le colocaba el tapón. Es una imagen que vale una vida", recordó Mino.
El gol de Burruchaga y las lágrimas
Los dos vuelven inevitablemente al caluroso mediodía mexicano de aquel 29 de junio.
Mino recuerda la sorpresa cuando Alemania empató 2-2. "Los mexicanos sacaron banderas alemanas. Era una cosa increíble".
“Y eso que, en el partido con Inglaterra, se solidarizaron los mexicanos con Argentina por motivo de la guerra”, rememora Ricardo.
Después llegó el pase de Maradona. Y la corrida de Burruchaga.
Porta apenas alcanzó a verla. Tenía que abandonar la tribuna antes del final para cubrir la llegada de la Selección a la concentración.
El gol lo vio desde un televisor ubicado en uno de los pasillos del estadio. Sus colegas le repetían una y otra vez que no se fuera. "Sos la cábala santafesina", le decían.
Luis, en cambio, jamás olvidará los festejos, ni el camino de regreso. “Cantaban con una fuerza, todos al lado, alrededor de Diego, como ahora es con Messi. Era el cerebro y el magnetismo que generaba”, remarcó.
"Desde que salí del Azteca hasta llegar al hotel fui llorando de emoción. Ver campeón a tu país en el extranjero fue una de las emociones más grandes de mi vida", agregó.
"Primero somos hinchas"
Cuarenta años después, las voces siguen transmitiendo la misma pasión.
Ya no hablan solamente de Maradona, Bilardo o Burruchaga. Hablan del fútbol. De lo que provoca.
"Primero somos hinchas. Somos fanáticos. El fútbol nos enamora, nos hace felices y también nos hace llorar", resume Luis Mino. Ricardo sonríe.
Ambos coinciden en algo que atraviesa generaciones y también explica por qué México 86 sigue tan vigente mientras Argentina disputa otro Mundial.
Porque los campeonatos pasan, los protagonistas cambian y aparecen nuevas estrellas.
Pero hay recuerdos que nunca dejan de jugar en la memoria colectiva.













