Siguiendo los pasos de la danza clásica en Argentina: del ballet ruso al Teatro Colón, hasta el Liceo Municipal de Santa Fe

Mucho antes de convertirse en una disciplina de formación y espectáculo, el ballet recorrió un largo camino desde las cortes europeas hasta Argentina. En el país, destaca el rol del Teatro Colón, pero la historia no terminó en Buenos Aires: grandes compañías también llegaron a Santa Fe y dejaron su huella en la escena y en la formación local.

La danza clásica tuvo en Argentina un recorrido propio, marcado por la llegada de compañías internacionales y la creación de espacios destinados a la formación de bailarines. (Foto: Julio Bocca y Silvia Bazilis en el Ballet Coppélia en el Teatro Colón en 1986)

La danza clásica tuvo en Argentina un recorrido propio, marcado por la llegada de compañías internacionales y la creación de espacios destinados a la formación de bailarines. (Foto: Julio Bocca y Silvia Bazilis en el Ballet Coppélia en el Teatro Colón en 1986)

Siempre he sentido curiosidad por el ballet. Creo que hubo una época en donde, durante la niñez, a muchos se les despertaba un deseo de querer aprender a bailar ballet. En mi caso, no se dio, pero siempre quedó algo parecido a una admiración por la danza clásica. Por eso, cuando vi que en el Teatro Municipal se estaba por inaugurar "Entre lo efímero y lo perdurable", una muestra sobre danza clásica, no dudé en acercarme y visitarla.

Organizada por el Teatro Municipal 1° de Mayo y con la creación, curaduría y dirección de Noelia Sbodio, bailarina santafesina de danza clásica, se ofreció un recorrido por un acervo de documentos, fotografías y objetos que rescatan la memoria de la danza escénica local, la llegada de grandes compañías internacionales y el rol del Liceo Municipal en la formación de artistas santafesinos.

En ese momento, me di cuenta de lo muy poco que conocía de la danza tanto a nivel nacional como local y de que me estaba perdiendo una historia muy interesante, rica y digna de ser reconocida.

Noelia Sbodio es una bailarina que se formó con la maestra María Elizabeth Sture en el Seminario Provincial de Ballet de Santa Fe. Es egresada del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón de Buenos Aires (1996). Por invitación de la maestra Loipa Araujo, fue stagiaire y luego bailarina integrante del Ballet Nacional de Cuba (1997-1998). También es licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (2004) y magíster en Ciencias Políticas por la Universidad de Lovaina, Bélgica (2006).

Pero su interés siempre se mantuvo en la danza, por lo que enfocó sus estudios también en investigar la danza y el área de gestión cultural de la danza. Esa fue una de las razones que la llevaron a curar la muestra de "Entre lo efímero y lo perdurable".

"Desde la sociología del trabajo y herramientas como la economía de la cultura, me interesó ver el trabajo artístico fundamental que hacen los bailarines", explicó Sbodio .

Del ballet ruso al Teatro Colón: cómo llegó la danza clásica a Argentina

Para entender cómo nació la danza clásica en Argentina, primero es necesario conocer el recorrido de la danza clásica en el mundo. Pues, según explicó Noelia Sbodio, se puede decir que, como tal, la danza clásica profesional en Argentina, en un principio, no fue hecha por argentinos. Y aunque el hito más importante del ballet en el país se dio en 1925 con la creación del ballet del Teatro Colón, lo que lo hizo posible fue la llegada a Argentina del ballet ruso de Diaghilev (Ballets Russes), fundado por el empresario Serguéi Diáguilev en 1909 y que revolucionó la danza clásica en el mundo.

Revolucionó, pero no creó. El ballet no nació en Rusia. "Por eso se llamaban ballets rusos, o si no hubiese sido simplemente ballet", aclaró Sbodio.

Bailarines de los Ballets Rusos en la Alhambra de Granada, mayo de 1918. (Foto: Museo de Victoria y Alberto)

Bailarines de los Ballets Rusos en la Alhambra de Granada, mayo de 1918. (Foto: Museo de Victoria y Alberto)

En grandes rasgos, el ballet tiene una primera etapa en Italia: surge el ballet de la corte; los cortesanos hacían pasitos tomados de la mano para entretener a la aristocracia. De ahí, la nobleza italiana lo traslada a las cortes de Francia. Allí se formaliza con Luis XIV, rey del absolutismo. "A él le gustaba la danza; bailaba y tomaba clases de ballet. Con él se da un proceso en el que la danza se academiza".

De esta forma, en 1661 se impulsó su profesionalización con la fundación de la Académie Royale de Danse (Academia Real de Danza). "Los pasos de danza clásica se consolidan como tales. Por eso tienen nombres en francés", relató Noelia. "Después se traslada a Rusia. Ahí se dan muchas obras muy importantes como el Lago de los Cisnes y el Cascanueces. Se crean en ese periodo. Eso ya es casi a fines del siglo XIX".

Acá es donde el ballet ruso cumplió un rol fundamental: "En el siglo XX el ballet muta hacia algo más novedoso. El ballet tiene su momento de vanguardia y ahí se crean los ballets rusos. Con estos artistas rusos se trasladan a París por temporadas y vuelven a Rusia". Pero con la Revolución Rusa, el escenario cambió y los artistas terminaron quedándose en Occidente.

"Ahí se da una etapa de una creación nueva. La propuesta comienza a ser distinta, más humana y menos de hadas y cisnes. El ballet comienza a tener otras características. Acá es donde se da este periodo tan importante de los ballets rusos que marcan la modernidad en el ballet", relató Noelia. "El artista que es icónico de ese momento es Vaslav Nijinsky, de quien hasta el día de hoy se habla y se hacen obras en relación con él. Fue un gran artista, bailarín y coreógrafo".

Vaslav Nijinsky fue un bailarín de ballet y coreógrafo ruso de origen polaco, nacido en 1890. Es considerado el mejor bailarín masculino de principios del siglo.

Vaslav Nijinsky fue un bailarín de ballet y coreógrafo ruso de origen polaco, nacido en 1890. Es considerado el mejor bailarín masculino de principios del siglo.

Ese grupo es el que genera una nueva corriente y es ese grupo el que llega a Buenos Aires entre 1914 y 1915: "Ahí empieza la idea de generar una compañía propia. En Buenos Aires estamos hablando; Santa Fe estaba muy lejos de eso".

Sbodio aclaró que no es que no hubiera nada antes; sí llegaban algunas compañías a hacer repertorio de ballet, pero fue como lo que marcó un antes y un después, en donde las élites comenzaron a interesarse y participar. Así surgió la idea de que, quizás, era oportuno tener una compañía propia. Pasó como pasó en todo el mundo: muchos artistas, especialmente rusos, que realizaban giras decidían quedarse en los distintos países que visitaban, y Argentina no fue la excepción. “Algunos rusos se quedaron y empezaron a dar clases y a generar bailarines locales", narró Noelia.

Así, en 1925 se crea el ballet del Teatro Colón. "Ahí estamos hablando de un hito" porque, a pesar de que antes bailarines argentinos habían participado en óperas en donde se tenían pequeños fragmentos de piezas de danza, "fue la primera vez que podemos hablar de bailarines argentinos".

Incluso, un poco antes de crearse el ballet de Colón, se creó el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, que hasta el día de hoy funciona. "Todos los grandes teatros tienen esa infraestructura; no es solamente el teatro en sí, con la butaca, sino que es una gran usina de arte que está formando sus artistas". Así, se fueron formando legendarias bailarinas del Colón, como fueron Olga Ferri, Dora Del Grande, Lida Martinolli, Leticia de la Vega y María Ruanova.

Hoy, el Teatro Colón tiene su propia compañía con sus respectivos bailarines y coreógrafo, la cual realiza giras. Sin embargo, la última vez que vinieron a Santa Fe fue en 2019. "Entiendo que cada vez es más costoso. Costear una gira de tanta gente", explicó. Además, es importante aclarar que esta compañía no es nacional, sino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. A nivel nacional, no hay una compañía de ballet, como es el caso de la danza contemporánea o el folklore.

La primera formación del Ballet Estable del Teatro Colón en 1925, año en que fue creado.

La primera formación del Ballet Estable del Teatro Colón en 1925, año en que fue creado.

Cuando Santa Fe fue escenario para las grandes compañías de ballet

En 1919 llegó la Gran Compañía de Bailes Clásicos con director-coreógrafo y bailarines rusos a Santa Fe. Los trajo un empresario chileno de apellido Salvati y presentó su repertorio Schéjérazade en la ciudad.

Funcionaba así: era un empresario que iba llevando producciones por distintos lugares del país. Este señor se ve que giraba además de Chile y Argentina, y habrá que rastrear por dónde más. Y trajo a Santa Fe en 1919 obras de los ballets rusos que estaban haciendo furor en Europa, estrenadas en 1910, 1912 y 1914. Esas obras, que eran como la vanguardia, poco después ya se veían en Santa Fe.

No con los mismos artistas, pero sí con artistas que habían pasado por esa compañía, reproducían esas obras y giraban por la ciudad. "Eso es súper llamativo porque nos habla de que el público en Santa Fe podía ver cosas muy interesantes para la época. Cosas que hoy te dirían que no llegan. Casi casi que no se está dando hoy", destacó Noelia Sbodiol.

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La cuestión es que se sabe poco sobre lo que pasó en Santa Fe en materia de artes escénicas en Santa Fe porque, como explicó Sbodio, la historia que se escribió sobre la danza se centra en Buenos Aires. "Como casi todo lo que sucede en el país, el material que hay, el material que se estudia y el material que se investiga es lo que sucedió allá".

Pero a pesar de que se conoce poco, se han podido realizar hallazgos. Como parte de una investigación y que se cuenta en la muestra de Sbodio, se descubrió el hallazgo de un programa de la compañía de Kurt Jooss, un coreógrafo alemán muy importante, que llegó a Santa Fe en el año 1940.

Kurt Joos fue "un antes y un después en la danza porque con él empieza la danza teatro; una danza que piensa en su momento histórico, en comparación con el ballet tradicional, como es, por ejemplo, el Lago de los Cisnes o este tipo de bailes que están pensando en la corte", explicó Noelia.

Pues, el Lago de los Cisnes cuenta la historia de fantasía de mujeres cisnes y de la corte de un rey, pero no es la realidad de la mayoría de las personas. "Está hablando de otro momento histórico", contó Sbodio. Y como contraparte nombró a La Mesa Verde, creada por Jooss en 1932 como parte de una nueva corriente en la danza, que hablaba de la sociedad de su tiempo.

"La mesa verde", el ballet antimilitarista creado por el coreógrafo alemán Kurt Jooss en 1932.

Allí es cuando la danza comienza a tener un giro: comienza a ser una forma de expresión para criticar a la sociedad de su momento. La Mesa Verde muestra a un grupo de hombres enmascarados —diplomáticos y políticos— sentados en una mesa verde discutiendo sobre negocios que terminan en conflictos. Este ballet surgió como crítica a la sociedad en el contexto de la Primera Guerra Mundial y ante el inminente ascenso del nazismo en Europa. Esta característica del ballet y, muchas veces, de bajada de línea política, es poco conocida. Un ejemplo es el ballet de La Bella Durmiente.

Noelia Sbodio la describió como una obra que puede llegar a parecer aburrida, pero es porque muchos no conocen su trasfondo, que es meramente político y de crítica al zar de Rusia en su momento. Con la Revolución Rusa, primero se quiso tumbar el ballet al ser considerado burgués, pero con el tiempo se lo apropia y vuelve el estandarte de la Unión Soviética, especialmente con Madame Vaganova, quien inventó el método Vaganova que se sigue enseñando. Así es como el ballet llegó a Cuba.

Pero, volviendo al escenario santafesino, Kurt Jooss fue un referente del ballet y llegó también a Santa Fe. Entonces, a pesar de que la provincia no tuvo compañía oficial de ballet, Sbodio resaltó que sí hubo danza y que llegaron grandes compañías internacionales, que marcaron hitos históricos muy importantes.

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Así, también se puede destacar la creación de la escuela de arte en el Liceo Municipal en 1928, con la incorporación de la danza en 1932. "Ya había cursos anteriores a eso de danza, pero ahí es cuando se la incorpora formalmente y, desde ese momento, se puede estudiar danza en el liceo". Empezó siendo danza clásica, luego se incorporaron la danza española, danzas nativas o folclore, y ya en la década de los 60, la danza contemporánea y la expresión corporal. "Estamos hablando de que había un diálogo con lo que estaba ocurriendo en el resto del mundo. Estas nuevas tendencias se ven reflejadas en la evolución de la carrera del liceo".

Betty Sture, detrás de generaciones de bailarinas santafesinas

María Elizabeth Sture, o más conocida como Betty Sture, nació en Santa Fe y fue una reconocida bailarina de danza clásica. Una de sus maestras en el ámbito local fue Raquel Porrero de Laguzza. También estudió por un tiempo en el Liceo Municipal. Luego, en Buenos Aires, estudió con Ekatherina de Galanta, Roberto Giachero, Clotilde Freyre y Alfredo Gurkel. Más tarde, Olga Ferri y Enrique Lommi se convirtieron en sus grandes maestros y referentes; pero fue sin dudas Olga Ferri, formadora también de Julio Bocca y Paloma Herrera, quien más profundamente la marcó en su desempeño como maestra. Más adelante, Teresa Kulka Kulpioska se convertiría en su guía.

Más tarde se convertiría en maestra. Tras desempeñarse brevemente como bailarina profesional en la Cía. de Ángel Pericet, Betty se volcó de lleno a la enseñanza de la danza. Es reconocida por formar a generaciones de bailarines, como la compañía de Béjart Ballet, fundada por el coreógrafo francés Maurice Béjartes, y en el ballet de Canadá. También enseñó en otras localidades, como en Esperanza.

Betty Sture retratada en su etapa de estudiante de danza clásica. Santa Fe, ca. 1962.

Betty Sture retratada en su etapa de estudiante de danza clásica. Santa Fe, ca. 1962.

Como parte de su actividad en el Liceo Municipal "José Pedroni" de Esperanza, formó el "Ballet Infantil". Allí presentó espectáculos como "El Mago de Oz" (1981), "El país de nunca jamás", "Pinocho" (1984), "Pájaros", "La Hormiguita viajera" (1987) y también obras ligadas a su fe católica, como "De Santa Fe para María" (1988) y "Maranathá (ven, Señor Jesús)". En esta etapa también comenzó a preparar a sus alumnas para asistir a concursos de jerarquía, como los que organizaba la Asociación Arte y Cultura de Buenos Aires.

También fue directora del Seminario Provincial de Ballet en Santa Fe, un espacio de formación gratuita en danza clásica dependiente de la Subsecretaría de Educación Artística del Ministerio de Cultura provincial. Fue el 20 de noviembre de 1990 cuando la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe anunció que se dictaría un Seminario Preparatorio para el examen de ingreso a la que en ese momento se denominaría "Escuela Provincial de Ballet", lo que efectivamente sucedió en 1991.

Betty fue distinguida en diversos certámenes por su labor como docente: en 2002, en Córdoba, ganó el premio a la Mejor Maestra del Certamen. En fechas anteriores había obtenido ese mismo premio en reiteradas oportunidades, en certámenes interamericanos de Villa Carlos Paz (Córdoba), Santa Fe, Rosario, Río III (Córdoba), Mendoza, Corrientes, entre otros.

Durante dos años consecutivos ganó el premio a la Mejor Maestra de Danza Clásica Argentina, otorgado por la CIAD, incluido el año 2021, en el que recibió un premio a su trayectoria como preparadora de bailarines. En el año 2016 fue homenajeada por sus alumnos en el marco de la "Gala santafesina de Ballet", creada por una exalumna del Seminario.

Betty Sture falleció el 12 de enero de 2022. "Formó muchas generaciones de bailarinas", contó Noelia Sbodio. "Santa Fe tuvo en el período de Betty mucho auge y una danza clásica muy fuerte con bailarinas reconocidas".

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