El invierno deja huella en la piel: descamaciones leves, tirantez y pérdida de luminosidad son comunes. Muchos productos comerciales contienen fragancias agresivas o fórmulas químicas que pueden irritar la piel sensible después de ese desgaste. Por ello, optar por ingredientes naturales puede ser una alternativa más suave y efectiva.
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Recetas caseras para el cuidado de la piel
- Aceite nutritivo de almendras y rosa mosqueta: mezclar partes iguales para aplicar en zonas más secas como codos, rodillas, labios.
- Mascarilla de avena y miel: combinar avena molida, miel y unas gotas de aceite de coco; dejar actuar 10-15 min y enjuagar con agua tibia.
- Spray facial de agua de rosas: conservar en spray para humedecer la piel a lo largo del día.
- Manteca corporal de karité y óleo vegetal: fundir manteca de karité con aceite de coco o jojoba y aplicar sobre el cuerpo con la piel húmeda.
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Hidratarse internamente y evitar duchas muy calientes potencia los efectos de los cuidados de la piel.
Hábitos complementarios
Beber suficiente agua, consumir frutas con agua (sandía, pepino) y evitar duchas muy calientes ayudan a mantener la piel hidratada desde el interior. Es clave también protegerse del sol incluso en días fríos y mantener una rutina suave de limpieza.
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Con constancia y elección consciente, estas prácticas pueden devolver la vitalidad y suavidad a la piel afectada por el invierno.