Las papas fritas son un clásico irresistible, pero no siempre son la mejor opción cuando se busca algo más liviano o saludable. Sin embargo, existe una manera de lograr ese mismo sabor y textura crocante sin necesidad de freírlas y en mucho menos tiempo del que imaginás.
El secreto está en una técnica poco conocida que combina doble cocción y horno fuerte. Así, podés disfrutar de unas papas doradas, crujientes y mucho más livianas, ideales para acompañar cualquier comida o para picar en cualquier momento.
Papas chicas, aceite, sal y lo que tengas a mano para condimentar.
Paso a paso: cómo hacer papas crocantes al horno
Cortá las papas en bastones del tamaño que más te guste, como si fueras a hacer papas fritas tradicionales.
Hervilas durante 5 a 7 minutos en agua con sal. Este paso es clave para que queden tiernas por dentro y crocantes por fuera.
Escurrilas bien y dejalas enfriar unos minutos. Así evitás que se desarmen y lográs una textura perfecta.
Llevalas al horno fuerte (precalentado a 220°C) en una bandeja apenas aceitada o con un poco de aceite en spray. Distribuí las papas en una sola capa para que se cocinen parejo.
Cociná hasta que estén doradas y crujientes, dándolas vuelta a mitad de cocción para que se doren de todos lados. En menos de 30 minutos, vas a tener papas listas para servir.
El resultado: papas doradas, livianas y llenas de sabor
Con este método, las papas quedan crocantes por fuera y suaves por dentro, muy parecidas a las fritas pero con mucho menos aceite. Es una receta ideal para quienes buscan una opción más saludable sin resignar el placer de unas buenas papas.
Probá este truco y sorprendé a todos con unas papas al horno que nada tienen que envidiarle a las tradicionales.