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Ni horno ni freidora: la forma más fácil de cocinar papas crocantes con muy poco aceite
Te contamos el paso a paso para un resultado increíble de esta guarnición.
Ni horno ni freidora: la forma más fácil de cocinar papas crocantes con muy poco aceite.
Las papas son, sin duda, una de las guarniciones más queridas en cualquier mesa. Sin embargo, lograr que queden bien doradas y crocantes por fuera y suaves por dentro suele implicar prender el horno durante casi una hora o sumergirlas en abundante aceite en una sartén o freidora tradicional.
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Por eso, existe un método infalible para lograr papas súper crocantes sin usar el horno ni la freidora, utilizando muy poco aceite y en menos tiempo.
El secreto: La técnica mixta en sartén con tapa
El gran truco para que las papas queden perfectas sin necesidad de freírlas ni hornearlas está en combinar dos métodos de cocción en la misma sartén: vapor y dorado.
Al tapar la sartén al inicio, el propio vapor de las papas acelera la cocción interna para que queden tiernas. Luego, al destapar y subir el fuego, el poco aceite presente crea una corteza dorada y crujiente impecable.
Ingredientes necesarios
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Papas: 3 o 4 unidades medianas (preferentemente de piel lavada o blanca)
Aceite neutro (girasol, maíz u oliva): 1 a 2 cucharadas soperas
Sal y pimienta: Al gusto
Condimentos opcionales: Pimentón dulce, ajo en polvo, orégano o romero fresco
Paso a paso: Cómo prepararlas
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Lavá y pelá las papas (o dejales la piel si te gusta más rústico). Cortalas en cubos medianos de tamaño uniforme para que se cocinen al mismo tiempo.
Secá muy bien los cubos de papa con un repasador limpio o papel absorbente. Quitar la humedad superficial es clave para lograr el toque crocante.
Calentá una sartén (preferentemente antiadherente) con solo 1 o 2 cucharadas de aceite. Agregá las papas, mezclá para que se impregnen bien, tapá la sartén y cociná a fuego medio durante unos 8 a 10 minutos. Agitá la sartén de vez en cuando.
Una vez que las papas estén tiernas al pincharlas con un tenedor, retirá la tapa. Subí el fuego a medio-alto y dejá que se doren sin moverlas demasiado.
Cuando adquieran ese tono dorado y textura crocante por todos sus lados, apagá el fuego y agregá la sal, la pimienta y tus condimentos preferidos.





