El pollo frito coreano se volvió uno de los platos asiáticos más populares en redes sociales. Crujiente, jugoso y con una salsa picante y dulce, es el típico plato que parece de restaurante, pero que podés preparar en casa sin complicaciones.
La cocinera china Coqui, famosa por adaptar recetas asiáticas a la cocina de todos los días, compartió su versión fácil y rápida que ya suma miles de fanáticos. Su secreto: mezclar harina con maicena y sumar curry al rebozado para lograr una textura única.
La clave del éxito está en el equilibrio entre el rebozado, la fritura y la salsa final. Coqui recomienda usar contramuslos de pollo con piel, un corte más jugoso que la pechuga y que resiste mejor la fritura sin secarse.
La receta fácil y económica para hacer el pollo frito más rico y crujiente
La receta para hacer el pollo frito más crujiente.
El rebozado lleva harina de trigo y almidón de patata (o maicena, si no conseguís el original). El almidón le da esa crocancia tan buscada en las frituras asiáticas. Además, suma curry, ajo en polvo, pimentón y pimienta negra para un sabor intenso desde el primer bocado.
La levadura química es otro truco: ayuda a que la cobertura quede aireada y súper crocante. Todo se mezcla con agua hasta lograr una masa ligera que envuelve cada trozo de pollo. Para freír, Coqui usa aceite de girasol, ideal para temperaturas altas y que no altera el sabor del plato.
Paso a paso: cómo hacer el pollo frito más crujiente
Cortá el pollo en trozos medianos.
Mezclá en un bol la harina, el almidón (o maicena), la sal, el curry, el ajo en polvo, el pimentón, la pimienta negra y la levadura química.
Agregá agua de a poco hasta lograr una masa ligera para el rebozado.
Sumergí los trozos de pollo en la mezcla para que queden bien cubiertos.
Freí en abundante aceite de girasol hasta que estén dorados y crocantes.
Prepará la salsa: en otra sartén, mezclá el gochujang, la salsa de soja, el vinagre, la miel, el ajo rallado, la mantequilla y el agua.
Cociná la salsa hasta que los ingredientes se integren y quede brillante.
Mezclá el pollo frito con la salsa caliente para que quede completamente impregnado.
El resultado es un pollo frito crocante, jugoso y lleno de sabor, igual al que sirven en los mejores restaurantes coreanos. Una receta fácil, rendidora y perfecta para sorprender en casa.