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Ciencia Columbia | NASA |

La última foto del Columbia, tres días antes del fatal accidente cuando regresaba a la Tierra

El transbordador espacial Columbia de la Nasa había pasado 15 días en el espacio en una misión científica. Cuando volvía a la Tierra, se desintegró en la atmósfera. Tres días antes, se le tomó una foto a la nave.

La misión STS-107 del transbordador espacial Columbia se lanzó al espacio el 16 de enero del 2003. Duró 15 días y 22 horas. El 1 de febrero, cuando la nave estaba regresando a la Tierra, se desintegró en la atmósfera y sus tripulantes murieron. El 28 de enero de ese año, tres días antes del fatal accidente, se le tomó una última foto al Columbia.

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28/01/2003. La última foto del Columbia antes de desintegrarse en la atmósfera el 1 de febrero del 2003.

28/01/2003. La última foto del Columbia antes de desintegrarse en la atmósfera el 1 de febrero del 2003.

Tres días después de esta imagen, el Columbia, a 60 kilómetros de la Tierra sobre el cielo de Texas, realizaba su camino de regreso. Pero nunca amerizó. ¿Qué pasó?

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El especialista en vuelos espaciales, Diego Córdova, explicó a AIRE cómo fue la desintegración del Columbia y por qué la Nasa no pudo hacer nada para advertirlo y repararlo. Según explicó el historiador argentino, que investigó con datos de primera mano las misiones espaciales de la agencia espacial estadounidense, cuando se realizó la investigación del accidente que acabó con la vida de siete astronautas y sentenció al Columbia, se estudiaron las fotos de todos los ángulos y se evidenció la falla, que tuvo origen durante el lanzamiento, quince días antes.

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El tanque naranja de combustible, al igual que el de todos los transbordadores, estaba cubierto de una goma espuma muy porosa. “Los días previos al lanzamiento, la nave estaba puesta a la intemperie, había llovido y ese agua quedó almacenada en los poros de la goma espuma. Los posteriores días de frío (porque en febrero en Estados Unidos es invierno) solidificaron el agua”, contó Córdova.

El tanque naranja de combustible, al igual que el de todos los transbordadores, estaba cubierto de una goma espuma muy porosa.

Cuando despegó el transbordador Columbia ese día, varios trozos de esa goma espuma se desprendieron, algo que era muy común. Sin embargo, “esta vez la goma espuma con el agua solidificada había adquirido la solidez de una piedra y a la velocidad con la que se desprendió durante el lanzamiento fue un proyectil directo que pegó en el borde del ala izquierda”, explicó el especialista y aclaró que “fue el gran error de la Nasa, naturalizar esos desprendimientos.

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Mientras millones de personas contemplaban el cielo azul de Texas el 01 de febrero de 2003, aguardando el regreso del transbordador espacial Columbia. Pero ocurrió lo inimaginable: la nave estadounidense se desintegró al entrar en la atmósfera, sólo 16 minutos antes del momento programado para el aterrizaje. Los siete miembros de la tripulación murieron.

Mientras millones de personas contemplaban el cielo azul de Texas el 01 de febrero de 2003, aguardando el regreso del transbordador espacial Columbia. Pero ocurrió lo inimaginable: la nave estadounidense se desintegró al entrar en la atmósfera, sólo 16 minutos antes del momento programado para el aterrizaje. Los siete miembros de la tripulación murieron.

En ese borde, así como en la panza del transbordador, unas lozas térmicas protegían al transbordador de los 1.500 grados Celsius de temperatura de la atmósfera para que no se desintegrase durante el regreso. “Ese trozo de goma espuma había hecho un agujero importante en el ala izquierda del transbordador. Después de eso, no pasó más nada, el vuelo siguió con normalidad. Incluso los astronautas pudieron transmitir fotos y algunos datos científicos en esa misión”, explicó el entrevistado.

"La goma espuma con el agua solidificada había adquirido la solidez de una piedra y a la velocidad con la que se desprendió durante el lanzamiento fue un proyectil directo que pegó en el borde del ala izquierda", contó el experto.

Cuando el Columbia reingresó en la atmósfera, gran parte de ese aire caliente se introdujo por el orificio provocado días antes. Según aclaró Córdova “eso empezó a hacer tambalear al transbordador, que perdió su aerodinámica”. Así, la nave comenzó a incendiarse y acabó desintegrándose.

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En memoria de los miembros de la tripulación del transbordador espacial Columbia que perdieron la vida el 1 de febrero de 2003, se colocó una colección masiva de flores, globos, banderas, letreros y otros arreglos en el Johnson Space Center (JSC) firme en la entrada principal al centro. Foto: Nasa.

En memoria de los miembros de la tripulación del transbordador espacial Columbia que perdieron la vida el 1 de febrero de 2003, se colocó una colección masiva de flores, globos, banderas, letreros y otros arreglos en el Johnson Space Center (JSC) firme en la entrada principal al centro. Foto: Nasa.

¿Se pudo haber evitado la tragedia? ¿Por qué no fueron a la Estación Espacial a pedir ayuda? La EEI estaba habitada de forma permanente desde hacía tres años, sin embargo no era una opción en ese viaje. “Los astronautas del Columbia no habrían podido llegar a la EEI porque estaban en una órbita completamente distinta”, contó Córdova. “No tenían ni el combustible ni la manera de llegar ahí porque no llevaban el aro adaptador para acoplarse ya que no era una misión destinada a la EEI”.

Cuando el Columbia reingresó en la atmósfera, gran parte de ese aire caliente se introdujo por el orificio provocado días antes.

De haber identificado el problema, ¿por qué no habrían podido salir a reparar el orificio? “Los astronautas no tenían los trajes para realizar una actividad extra vehicular porque no había caminatas espaciales programadas para ese vuelo”, dijo el investigador y agregó que “tampoco contaban con los elementos para poder sellar ese orificio ni tenían un extensor en donde se enganchara algún astronauta para poder llegar hasta la zona dañada”.

Tras el accidente del Columbia, cuando se reiniciaron los vuelos dos años después, la Nasa realizó ensayos con materiales en base a epoxi para sellar las naves e incorporaron un brazo extensor con una prótesis de alargue que le permitiese a los astronautas poder llegar a zonas especiales. En su extremo se fijó una cámara donde una vez lanzado el transbordador, se escaneaba todo el área del vientre del transbordador y de las alas, en busca de posibles daños.

La desintegración del Columbia fue la última tragedia espacial.

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