La explosión del Challenger el 28 de enero de 1986 consternó al mundo. Era el primer transbordador espacial que sufriría un accidente. Le seguiría el Columbia en febrero del 2003.
Un video muestra la cobertura de la señal de CNN relatada por el corresponsal Tom Mintier, cuando la nave espacial estadounidense se dirigía al espacio confiando en atraer de nuevo la atención del público hacia el programa espacial tripulado.
Pero lo que esos espectadores acabaron viendo fue uno de los peores accidentes en la historia de la astronáutica, y el primero tan grave que sufría la Nasa desde el incendio que acabó con las vidas de los tripulantes del Apolo 1, el 27 de enero de 1967.
El objetivo de la Nasa con la misión del transbordador espacial Challenger era disponer de un vehículo reutilizable que permitiera reducir los costos del acceso al espacio.
En la cobertura de la CNN se aprecian las caras de estupor del personal del control de misión en Houston, que no era capaz de procesar lo que acababa de ocurrir.
Los transbordadores espaciales se componían principalmente por tres partes bien diferenciadas. El transbordador en sí, el tanque de combustible naranja, y dos cohetes aceleradores más pequeños en cada lado llamados boosters. “Estos cohetes están formados por segmentos unidos por juntas de goma”, explicó a AIRE el experto en vuelos espaciales Diego Córdova, autor de Huellas en la Luna. Y siguió: “Estos anillos de goma se contraían demasiado con el frío y se dilataban mucho con el calor. Ese día, el 28 de enero de 1986, si bien era en Florida, las temperaturas eran inusualmente bajas y las juntas de goma de esos aceleradores se habían contraído demasiado”.
Esos cohetes contenían combustible sólido. “Cuando despegaba el transbordador, se empezaba a quemar combustible adentro y se formaba como una especie de viruta metálica que tapaba los orificios de esa goma contraída”, contó Córdova que agregó que hasta el accidente del Challenger todo venía saliendo bien.
Leer más ► El científico argentino que halló cerca de Júpiter un elemento esencial
Una vez que esos cohetes se separaban del transbordador, el lanzamiento continuaba normalmente y la misión también. Al igual que con el Columbia, la Nasa terminó normalizando una acción riesgosa.
“Aquellos días previos al despegue del Challenger las temperaturas fueron bajo cero. Los anillos de goma se contrajeron demasiado y la viruta no llegó a sellar esos orificios. Entonces salió una especie de lengua de fuego por allí y los boosters empezaron a vibrar hasta golpear el tanque que estaba repleto de combustible”, contó el investigador argentino sobre la falla del Challenger.
Sin embargo, aclaró un detalle importante: “Cuando el cohete lateral golpea el tanque de combustible hace tambalear al transbordador y a la velocidad que iba, más que explotar, en realidad se desintegró por haber perdido la aerodinámica como pasó con el Columbia después”, reveló.
“El transbordador tenía que despegar de una manera muy particular, con una inclinación determinada. Si no despegaba de esa manera, al chocar con la atmósfera se desintegraba y eso es lo que pasó. De hecho, la cabina salió entera con los siete tripulantes y se supone que durante unos segundos estuvieron con vida aunque seguramente no habrán entendido nada de qué fue lo que pasaba en esos vertiginosos momentos. Se supone que el fallecimiento fue por impacto en el agua.A la velocidad a la que iban era imposible que sobrevivieran”, dijo.
Lo que se observa en los videos como una explosión es en realidad un fogonazo generado por el derrame de combustible. “Como fue al poquito tiempo de despegar el combustible estaba íntegro y se combustionó. Se desintegró por pegarle de una manera no aerodinámica a las capas de la atmósfera, donde estaba en ese momento”, agregó el especialista.
Leer más ► Alyssa Carson hará historia si logra ser la primera mujer en pisar Marte
Durante los primeros minutos después del accidente, el director de rescate de lanzamiento de la Nasa inició los procedimientos de recuperación, ordenando que los barcos utilizados por la agencia espacial para recuperar los cohetes aceleradores sólidos acudieran al punto donde la nave había impactado con el agua. El 1 de mayo de ese año ya se había encontrado una parte suficiente del cohete acelerador sólido derecho para determinar la causa original del accidente, y se puso fin a las operaciones de rescate principales.
Los restos identificados de la tripulación fueron devueltos a sus familias el 29 de abril de 1986. Dick Scobee y Michael J. Smith fueron enterrados por sus familias en el Cementerio Nacional de Arlington. El teniente coronel Ellison Onizuka fue enterrado en el Cementerio Nacional Conmemorativo del Pacífico de Honolulu (Hawaii).
Los restos no identificados fueron enterrados conjuntamente en el Monumento al Transbordador Espacial Challenger de Arlington el 20 de mayo de 1986.
Temas






