domingo 12 de julio de 2020
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Lucas Paganini, el científico argentino que halló cerca de Júpiter un componente esencial para la vida

Lucas Paganini trabaja en el Goddard Flight Center de la Nasa y lideró una investigación con la que se halló directamente vapor de agua en Europa, una de las 79 lunas de Júpiter. ¿Qué significa este descubrimiento? En exclusiva con Aire Digital, el argentino explicó los desafíos del estudio y de qué hablamos cuando hablamos de hallar vida en otro rincón del Universo.

Cuando el Telescopio Espacial Hubble detectó emisiones de hidrógeno y oxígeno al mismo tiempo en Europa, una de las 79 lunas de Júpiter, llamó la atención de quienes buscan vida más allá de la Tierra. Estos componentes indicaban la existencia de vapor de agua, un componente muy valioso para estos exploradores.

Por el 2014, un equipo de científicos de la Nasa, liderado por el mendocino Lucas Paganini, decidió ir más allá y detectar ese vapor de agua directamente, para comprobar la posible existencia de uno de los elementos esenciales para la vida. Pero para avanzar con su trabajo, era necesario un largo proceso. Debían proponer la observación y ser convincentes para conseguir unos días en el Observatorio Keck de Hawai, uno de los telescopios más poderosos para hacer este tipo de estudios en el espectro de luz infrarroja.

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El observatorio W. M. Keck es uno de los telescopios en el óptico e infrarrojo más potentes en el mundo.

El observatorio W. M. Keck es uno de los telescopios en el óptico e infrarrojo más potentes en el mundo.

En una entrevista con Aire Digital, el científico argentino que encabezó la investigación con éxito, explicó los desafíos del trabajo y la importancia del descubrimiento.

“Queríamos presentar una forma alternativa que permitiera detectar el vapor de agua directamente. Las otras técnicas eran indirectas y no eran capaces de medir cuánto vapor de agua podía haber. Nuestra técnica en el espectro infrarrojo permite detectar vapor de agua directamente. Hemos usado esta técnica exitosamente en el estudio de cometas y en atmósferas planetarias”, explicó Paganini.

"Nuestra técnica en el espectro infrarrojo permite detectar vapor de agua directamente”, explicó Paganini. "Nuestra técnica en el espectro infrarrojo permite detectar vapor de agua directamente”, explicó Paganini.

Pero un descubrimiento de este tipo “no se da de repente”, aclaró.

“Fue un proceso muy largo. Usamos el Observatorio Keck que está en Hawai. Lo interesante es que es uno de los telescopios más poderosos para hacer este tipo de estudios en la luz infrarroja. Tiene un primario de 10 metros, que es uno de los más grandes. El telescopio tenía el instrumento que necesitábamos para hacer estas mediciones”, contó.

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A partir de ahí, había que conseguir turnos para usarlo.

“Tuvimos que proponer la observación y competir con otros científicos que querían estudiar otras cosas. A las propuestas las ve un grupo anónimo de científicos, que tienen el trabajo de evaluarlas. Nuestra propuesta fue evaluada positivamente en el 2015 y nos dieron 20 noches. A esas 20 noches las tuvimos en observación durante el 2016 y 2017. Eso se hace estratégicamente para ver distintas partes del terreno de Europa, también para ver si hay una especie de repetición de actividad. Incluso a veces a esas noches las podés perder si hay mal tiempo”, explicó sobre lo desafiante del estudio.

Las noches en el Keck se presentaron con buen tiempo y poca contaminación. “La composición de nuestra propia atmósfera influye en las observaciones. En nuestro caso, vamos a lugares muy desérticos donde hay poco vapor de agua en la atmósfera terrestre, que afecta mucho las observaciones. Por eso es que se van a estos lugares tan altos, porque la cantidad de atmósfera encima del telescopio es mucho menor que si lo hicieras a nivel del mar”, dijo Paganini.

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Representación artística de los chorros de gas que emergen de la superficie de Europa en Júpiter procedentes del océano subterráneo del satélite. Foto: Nasa.

Representación artística de los chorros de gas que emergen de la superficie de Europa en Júpiter procedentes del océano subterráneo del satélite. Foto: Nasa.

Tras las observaciones, llegó el análisis, un análisis repetitivo para corroborar. Luego, hubo que describir la publicación, que fue sometida nuevamente a una prueba de veracidad por parte de científicos anónimos. El resultado fue exitoso: hallaron vapor de agua en Europa.

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“Me siento contento por el resultado y cómo lo hicimos pero a la vez también siento alivio, porque fue un trabajo de cuatro años agotador”, dijo el científico.

Una parte del rompecabezas

El argentino reflexionó con Aire Digital sobre el hallazgo, y dijo que hay un rompecabezas que aún debe terminar de formarse.

“Muchos de estos estudios científicos a veces representan una pequeña parte de algo más grande. Lo que hemos descubierto es que el origen del vapor de agua podría estar relacionado a la existencia de agua líquida debajo de la superficie de hielo. La luna Europa es uno de los destinos más importantes para la Nasa en la búsqueda de vida fuera de la Tierra. La posible existencia de agua líquida es algo muy importante para la posible existencia de vida simple, por ejemplo unicelular, siempre más allá de la Tierra. Si bien nosotros no hemos detectado agua líquida, agua en forma de vapor es muy importante para nuestro entendimiento de estas lunas”, manifestó Paganini.

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“Y en el futuro, si existe una misión que pueda sobrevolar sobre una de estas eyecciones de vapor de agua, lo que podría llegar a hacer es también detectar lo que ocurre en el interior, debajo de la superficie de estas lunas y eso podría darnos mucho mejor entendimiento de lo que ocurre bajo esa superficie sin tener que ir a Europa misma con un rover”, aclaró.

La superficie de esta fascinante luna está hecha de agua congelada. ¿Qué hay debajo de la superficie? Aún no se sabe con exactitud.

“ Sabemos que la superficie es mayormente agua en forma de hielo, que tiene un espesor entre 5 y 20 kilómetros aproximadamente. Es bastante gruesa la capa de hielo. Y debajo de esa capa, se estima de unas mediciones anteriores, con Galileo —que fue una misión espacial—, que está esta capa de agua líquida”, sostuvo el científico de la Nasa.

¿Habrá una futura misión a Europa?

El próximo paso es llegar a este satélite de Júpiter con la misión Europa Clipper, que se lanzará entre los años 2023 y 2025. Con ella, la Nasa busca tener mayor certeza sobre la superficie y composición interna de Europa.

“La misión va a emitir imágenes de mayor resolución para entender los procesos que están ocurriendo en la superficie y debajo de la superficie. Serán más de 40 órbitas por Europa y se utilizarán distintos instrumentos. Se van a tomar fotos y a medir la composición”, contó Paganini.

Y ¿Qué hay de Titán, la famosa luna de Saturno?

En octubre de este año, el Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional, comunicó el hallazgo de 20 nuevas lunas en Saturno. De esta manera, otro de los planetas más imponentes en el Sistema Solar superó la marca de Júpiter.

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Un estudio reveló que Saturno tiene orbitando 82 lunas.

Un estudio reveló que Saturno tiene orbitando 82 lunas.

De las 82 lunas que ahora se conocen en Saturno, Titán es la más grande y se sabe que tiene una importante atmósfera. Para Paganini, resulta interesante que se haya dado “mucho foco” sobre estas lunas en los planetas gigantes. “Son lunas y algunas tienen atmósferas muy interesantes. Tienen sistemas bastantes complejos de circulación. En el caso de Titán, también tiene muchos lagos de metano. A muchas de estas lunas las llamamos mundos oceánicos porque en los últimos años hemos descubierto que debajo de estas capas de hielo pueden contener agua líquida”, explicó el investigador argentino.

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Titán.

Titán.

Con la exploración de estas lunas, los científicos buscan entender un poco más cómo son lo que son.

Vida más allá de la Tierra

¿En qué avanzamos, en cuanto al conocimiento, con estos viajes a explorar el cosmos? Es un desafío para la ciencia proponer una investigación y mejorar las tecnologías para llevarla a cabo. Cuando se habla del viaje de astronautas al espacio, se habla de una exploración para el conocimiento. Es válido planificar misiones a Marte o a Europa, ya sea con humanos o con exploradores robóticos, para mejorar en estos aspectos.

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“Llegar a la Luna fue un desafío humano pero permitió desarrollar ciertos aspectos tecnológicos que después los usamos en el día a día, que nos permitió entender cosas sobre la Luna, la relación de la Luna con la Tierra, permitió traer muestras para estudiar la composición de la Luna y cuál es su significado”, manifestó Paganini, que trabaja en el Centro de la Nasa donde se diseñó uno de los instrumentos del Curiosity en Marte.

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Paganini con una de las ruedas del robot Curiosity.

Paganini con una de las ruedas del robot Curiosity.

Encontrar formas de vida, por más que sean básicas, es uno de los objetivos más importantes de la Nasa. Todos los días trabajan para estar un paso más cerca a tal descubrimiento.

El entrevistado reconoció que “hay mucha discusión sobre cómo se define vida”, y explicó: “ A nivel básico, vida puede ser un organismo unicelular que como mínimo tiene la capacidad de crecimiento, reproducción y metabolismo. A un nivel más complejo, podés tener formas de vida que, por ejemplo, pueden llegar a lograr la fotosíntesis. Todo eso necesita tiempo. Para que haya vida en la Tierra se requirieron muchos años, a partir de un organismo unicelular, después de procesos de fotosíntesis… estamos hablando de millones de años”.

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Y aclaró: “Para la vida como nosotros conocemos, como se ha dado acá en la Tierra, creemos que hace falta variación de energía. En nuestro caso tenemos mucha energía solar. Además, necesitas ingredientes o moléculas básicas que se llaman moléculas orgánicas simples como carbono, oxígeno, nitrógeno, sulfuro, potasio… y lo último es agua líquida, que es lo que se llama el solvente en donde permite a todos estos componentes desarrollar algo un poquito más complejo que estas simples moléculas”.