Esto le pasa a tu cuerpo cuando comés comida ultraprocesada, según la ciencia

El ensayo comprobó que el procesamiento químico y físico genera respuestas orgánicas distintas, aun cuando los alimentos contengan las mismas calorías y nutrientes que una opción saludable.

La ingesta de productos ultraprocesados obligó al páncreas a mantener niveles elevados de insulina por un período más extenso en los 57 voluntarios.

La ingesta de productos ultraprocesados obligó al páncreas a mantener niveles elevados de insulina por un período más extenso en los 57 voluntarios.

Un ensayo clínico publicado por la revista Nature Metabolism sacudió las certezas sobre la nutrición moderna al demostrar que las etiquetas informativas no cuentan la historia completa. Científicos probaron dos comidas equivalentes en energía y macronutrientes en 57 adultos jóvenes sanos: una variante ultraprocesada y otra natural de unas 300 calorías cada una. Los resultados revelaron que la opción industrial provocó un impacto metabólico y neuronal significativamente más severo.

El reputado cardiólogo e investigador estadounidense Eric Topol difundió las conclusiones del trabajo tras analizar sus tres ejes principales: la liberación desmedida de hormonas, la caída en el uso de azúcares como energía y la alteración de señales en las zonas cerebrales del deseo y la saciedad. El hallazgo aporta evidencia experimental directa en un campo dominado históricamente por estudios meramente observacionales.

Picos de insulina y cambios en el gasto de energía

El experimento logró aislar el procesamiento industrial como la única variable determinante, equiparando las cantidades de grasas, proteínas, carbohidratos, fibra y azúcar en ambas comidas. Tras ingerir el menú ultraprocesado, el organismo de los voluntarios reaccionó de forma drástica:

  • Inyección prolongada de insulina: el páncreas liberó una dosis de insulina más intensa y sostenida para regular la glucosa, a pesar de que los niveles de azúcar en sangre se mantuvieron similares en ambos grupos.
  • Menor quema de carbohidratos: el cuerpo redujo la oxidación de hidratos de carbono, recurriendo en menor medida a estos compuestos como fuente inmediata de combustible.
  • Gasto calórico residual: el organismo registró un consumo de energía ligeramente superior durante la digestión de la comida industrial.

La estructura física alterada de los ingredientes y los aditivos químicos explicarían por qué el tracto digestivo procesa estos productos con un esfuerzo metabólico distinto.

El cardiólogo Eric Topol destacó la importancia de aislar el procesamiento industrial de la cantidad de calorías ingeridas en el ensayo de Nature Metabolism.

El cardiólogo Eric Topol destacó la importancia de aislar el procesamiento industrial de la cantidad de calorías ingeridas en el ensayo de Nature Metabolism.

Impacto directo en el cerebro y en los centros de recompensa

El estudio examinó mediante imágenes la respuesta de los participantes frente a estímulos visuales de comida tras cada colación. Las variaciones en la quema de carbohidratos mostraron una correlación directa con la actividad del estriado, una región cerebral encargada de gestionar la motivación, la recompensa y la valoración de los alimentos.

La corteza visual y el estriado reaccionaron de forma positiva frente a los platos no procesados y mostraron un patrón negativo ante las opciones industriales. Sin embargo, los voluntarios no manifestaron una mayor preferencia por la comida ultraprocesada ni una disposición a pagar más por ella. Esto demuestra que los productos procesados provocan alteraciones orgánicas y neuronales inmediatas, independientemente de que la persona sienta una atracción consciente por el alimento.

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