El telescopio de la NASA que podría demostrar que no entendemos el universo como creíamos
El Nancy Grace Roman tendrá una capacidad inédita para observar grandes regiones del cosmos: con una resolución similar a la del Hubble, podrá abarcar un campo de visión unas 100 veces mayor. La misión, que se lanzará el 30 de agosto, buscará respuestas sobre la energía y la materia oscura, pero en la NASA esperan algo todavía más fascinante: descubrir aquello que hoy ni siquiera sabemos que existe.
“Algunos de los mayores descubrimientos de Roman probablemente sean cosas que hoy ni siquiera sabemos que tenemos que buscar”, explicó Lucas Paganini, Ejecutivo de Programas del telescopio espacial Roman de la NASA, en diálogo con AIRE.
Hay una certeza incómoda en la astronomía moderna: podemos observar el universo con una precisión extraordinaria y, aun así, desconocemos de qué está hecha buena parte de él. Sabemos que el cosmos se expande y que esa expansión se acelera, pero todavía no comprendemos del todo por qué. Sabemos que existe materia que no podemos ver directamente. Y nuestros mejores modelos, aunque explican mucho, todavía podrían estar incompletos.
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En ese territorio de preguntas abiertas se prepara para trabajar el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, una de las grandes misiones científicas de la NASA para los próximos años.
Roman no llegará para reemplazar al Hubble ni al James Webb. Su fortaleza será otra: la escala. Tendrá una resolución comparable a la del Hubble, pero podrá observar un campo de visión aproximadamente 100 veces mayor. En otras palabras, en lugar de concentrarse únicamente en pequeñas parcelas del cosmos, podrá construir enormes panoramas del universo sin perder detalle.
Esa combinación permitirá estudiar poblaciones gigantescas de estrellas y galaxias, investigar cómo evolucionó el universo y buscar pistas sobre dos de sus componentes más misteriosos: la materia oscura y la energía oscura.
Pero quizá su mayor promesa esté en aquello que todavía no figura en ninguna lista de objetivos científicos.
“Algunos de los mayores descubrimientos de Roman probablemente sean cosas que hoy ni siquiera sabemos que tenemos que buscar”, explicó Lucas Paganini, Ejecutivo de Programas del telescopio espacial Roman de la NASA, en diálogo con AIRE.
La historia de la astronomía tiene varios ejemplos de instrumentos construidos para responder determinadas preguntas que terminaron revelando fenómenos que nadie había previsto. Roman buscará deliberadamente abrir una nueva ventana de observación. Y, según Paganini, uno de sus descubrimientos podría incluso obligarnos a revisar nuestra explicación actual del universo.
—¿Cuál fue tu participación en el desarrollo del telescopio? Mientras trabajabas en la misión, ¿qué tan lejos imaginaste que podríamos llegar con Roman una vez en funcionamiento?
—Como Ejecutivo de Programas para el telescopio espacial Roman de la NASA, mi rol es supervisar la misión desde la perspectiva de la Agencia, asegurando que cumpla sus compromisos técnicos, de costo y cronograma, y ayudando a resolver los desafíos que aparecen en el camino.
Durante el desarrollo uno está muy enfocado en alcanzar el próximo hito, pero lo más emocionante empieza después del lanzamiento. Algunos de los mayores descubrimientos de Roman probablemente sean cosas que hoy ni siquiera sabemos que tenemos que buscar.
—¿Por qué el mundo necesitaba un telescopio nuevo si ya existen Hubble y Webb?
—Roman no reemplaza a Hubble ni a Webb: los complementa. Su gran diferencia es la escala. Tendrá una resolución similar a Hubble, pero con un campo de visión aproximadamente 100 veces mayor.
Eso permitirá observar grandes regiones del cielo y estudiar enormes poblaciones de galaxias y estrellas con gran detalle, algo fundamental para entender cómo funciona y evoluciona el universo.
—Si tuvieras que definir qué hace Roman en una sola palabra, ¿cuál sería?
—Explora.
Roman va a mapear enormes regiones del universo con una combinación de amplitud, profundidad y resolución sin precedentes desde el espacio. Está diseñado para responder algunas de las grandes preguntas de la astrofísica, pero también para descubrir lo inesperado.
Esa capacidad de exploración es, para mí, una de sus características más fascinantes.
—¿Qué pregunta científica podrá responder Roman que hoy sigue siendo un misterio y que Hubble o Webb no pueden resolver solos?
—Una de las preguntas fundamentales es: ¿por qué se está acelerando la expansión del universo?
Sabemos que ocurre, pero todavía no entendemos qué la causa. Roman estudiará enormes cantidades de galaxias para reconstruir cómo evolucionaron la expansión y la estructura del universo a lo largo del tiempo, ayudándonos a entender mejor qué es la energía oscura y si nuestras teorías actuales son suficientes para explicarla.
—Roman estudiará la materia oscura y la energía oscura, dos cosas que todavía no entendemos. ¿Qué descubrimiento sería considerado un éxito histórico de la misión?
—Un resultado histórico sería encontrar evidencia convincente de que nuestro modelo actual del universo está incompleto.
Por ejemplo, descubrir que la energía oscura cambia con el tiempo podría transformar nuestra comprensión del cosmos e indicar que necesitamos nueva física. Incluso confirmar el modelo actual con una precisión mucho mayor sería un resultado científico fundamental.
—Si todo sale bien, ¿qué titular imaginás que podría generar Roman dentro de cinco o diez años?
—Quizás: “Roman descubre que nuestra explicación del universo estaba incompleta”.
Pero creo que el resultado más fascinante sería un titular que hoy ni siquiera podemos imaginar.
La historia de la astronomía muestra que cuando observamos el universo de una manera nueva, muchas veces los descubrimientos más importantes son justamente aquellos que nadie había anticipado.








