El meteorito que cayó sobre una casa escondía una sorpresa histórica: encontraron compuestos clave para el origen de la vida
Científicos analizaron el meteorito que impactó una vivienda en Nueva Jersey y descubrieron aminoácidos extraterrestres y rastros de agua salada de los primeros días del sistema solar. El hallazgo podría ayudar a explicar cómo surgió la vida en la Tierra.
Los investigadores identificaron una rara condrita carbonácea con cientos de aminoácidos de origen extraterrestre y evidencia de antiguas salmueras espaciales.
Lo que parecía un accidente extraordinario terminó convirtiéndose en uno de los descubrimientos científicos más importantes de los últimos años. El meteorito que atravesó el techo de una vivienda en Hillsborough, Nueva Jersey, en julio de 2024, contiene compuestos químicos que podrían aportar nuevas respuestas sobre el origen de la vida en la Tierra.
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Un estudio internacional publicado en la revista científica Science Advances confirmó que la roca espacial conserva aminoácidos extraterrestres y restos de agua salada que datan de los primeros momentos de formación del sistema solar, hace más de 4.500 millones de años.
Los investigadores sostienen que este tipo de materiales pudo haber llegado a la Tierra a bordo de asteroides, aportando los ingredientes químicos necesarios para el desarrollo de la vida.
El dueño de la casa donde impactó el meteorito fue clave para el descubrimiento
Uno de los aspectos que más sorprendió a los científicos fue el excelente estado de conservación del meteorito.
Tras el impacto, el propietario de la vivienda recogió cuidadosamente los fragmentos utilizando guantes descartables y papel de aluminio. Luego los guardó en frascos de vidrio esterilizados, evitando que el contacto con el aire o la humedad alterara la composición original de la roca.
Gracias a esa rápida intervención, especialistas de la NASA y del Instituto SETI pudieron analizar una muestra prácticamente libre de contaminación terrestre.
Una roca extremadamente rara
Los análisis determinaron que el meteorito pesa aproximadamente 1,3 kilos y pertenece a una categoría muy poco frecuente conocida como condrita carbonácea CM1/2.
Se trata de uno de los materiales más primitivos del sistema solar y apenas la segunda ocasión registrada en la que un meteorito de estas características es observado durante su caída y recuperado para su estudio. Su rareza hizo que los especialistas estimaran un valor superior a los 100.000 dólares, aunque su importancia científica supera ampliamente cualquier valoración económica.
El hallazgo que sorprendió a los investigadores
El descubrimiento más llamativo fue la presencia de altas concentraciones de sodio asociadas a antiguas salmueras, es decir, agua con una elevada cantidad de minerales disueltos. Según el astrónomo Peter Jenniskens, autor principal del estudio, es la primera vez que se encuentran evidencias de este tipo en un meteorito de esta categoría.
Los científicos creen que estos ambientes ricos en agua y minerales pudieron favorecer las reacciones químicas necesarias para la formación de moléculas orgánicas complejas mucho antes de que existiera la vida en nuestro planeta.
Encontraron cientos de aminoácidos extraterrestres
Los laboratorios de la NASA también detectaron una compleja mezcla de cientos de aminoácidos, las moléculas que forman las proteínas y que constituyen uno de los pilares fundamentales de todos los seres vivos.
Muchos de estos compuestos nunca habían sido identificados de forma natural en la Tierra, lo que confirma su origen extraterrestre.
Incluso, los investigadores señalaron que la diversidad química encontrada en este meteorito supera a la observada en las muestras recolectadas por las misiones espaciales que exploraron los asteroides Bennu y Ryugu.
De dónde llegó esta roca espacial
Gracias a imágenes de cámaras de seguridad y datos de radares meteorológicos, los astrónomos reconstruyeron la trayectoria completa del objeto antes de ingresar a la atmósfera terrestre a más de 50.000 kilómetros por hora.
Los análisis indican que el meteorito se desprendió del cinturón de asteroides, tras una colisión ocurrida hace aproximadamente seis millones de años en el asteroide 163 Erigone.
Una vez finalizados todos los estudios, los fragmentos serán trasladados al Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York, donde permanecerán conservados para futuras investigaciones sobre los orígenes del sistema solar y de la vida.



