Este complejo arquitectónico no funcionaba como una simple vivienda. Los especialistas determinaron que el edificio servía como un centro de observación astronómica. Desde este punto estratégico, ubicado a unos 180 kilómetros al norte de Lima, los expertos de la época registraban fenómenos celestes para organizar la vida productiva de su comunidad.
El observatorio de Áspero y los secretos del cosmos en el 2000 a. C.
La estructura presenta un diseño ovalado poco común para la zona. En la parte superior, los arqueólogos hallaron una "huanca", una piedra vertical que los pueblos andinos utilizaban para medir el paso del tiempo. A través de las sombras que proyectaba el sol sobre esta piedra, los habitantes de Áspero calculaban los ciclos estacionales y la orientación espacial.
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David Palomino, director del sitio arqueológico, explicó que estos conocimientos astronómicos resultaban vitales para la supervivencia. Los pobladores observaban fijamente el comportamiento del Sol, la Luna y las estrellas para anticipar tres factores clave:
- Los cambios en las mareas: fundamentales para garantizar una pesca segura.
- Las variaciones climáticas: necesarias para proteger los asentamientos.
- La disponibilidad de recursos marinos: la base de su alimentación y comercio.
Nuevo descubrimiento en Perú, arqueología (2)
La piedra vertical o "huanca" permitía a los antiguos especialistas medir el tiempo mediante el movimiento de las sombras solares en la costa peruana.
Cómo los antiguos peruanos dominaban el mar y el clima
El dominio del entorno natural permitía a la sociedad de Áspero mantener un intercambio fluido con las comunidades agrícolas del valle de Supe. Mientras los pescadores aportaban proteínas marinas, los agricultores entregaban productos del valle, consolidando el sistema económico de la cultura Caral, que se desarrolló entre el 3000 y el 1800 a. C.
El edificio se ubica en una zona elevada del asentamiento, rodeado de pirámides y templos. Esta ubicación privilegiada subraya la importancia jerárquica de quienes manejaban la información astronómica. Para la elite caralina, entender el cielo significaba tener el control sobre la producción y la estabilidad social.
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El vínculo sagrado entre la élite caralina y la selva amazónica
Las excavaciones recientes en las proximidades del observatorio también sacaron a la luz entierros de personajes de alto rango. Estos hallazgos demuestran que Caral no era una civilización aislada, sino que mantenía redes de contacto a larga distancia que llegaban incluso hasta la selva.
Entre los descubrimientos más impactantes, los arqueólogos destacan la tumba de una niña encontrada el año pasado. El cuerpo descansaba envuelto en un manto confeccionado con plumas de guacamayo y llevaba un pico de tucán con incrustaciones, además de productos agrícolas de la sierra. Estos objetos confirman que la civilización más antigua de América integraba recursos de diversas regiones geográficas bajo un sistema de creencias y comercio sumamente complejo.
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