El éxito de la misión Artemis II ya figura en los libros de historia, pero el regreso a casa no resultó para nada sencillo. Tras rodear la Luna, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen enfrentaron la prueba más crítica de sus vidas.
En su primera rueda de prensa, el equipo describió una experiencia que superó cualquier entrenamiento previo, calificando el reingreso terrestre como un evento diez veces más violento que el propio lanzamiento al espacio.
Los 13 minutos más intensos de sus vidas
La cápsula Integrity cruzó la atmósfera a una velocidad impresionante: 35 veces la velocidad del sonido. Christina Koch, especialista de misión, explicó que el regreso al planeta "no se parece en nada a aterrizar un avión". La fricción generada por la velocidad comprimió el aire a tal punto que rodeó a la nave con plasma sobrecalentado.
Los puntos más críticos del descenso incluyeron:
- El efecto "soldadura": el plasma generó una luz tan blanca y brillante que los astronautas no podían mirar por las ventanillas sin dañarse la vista.
- Silencio absoluto: la fricción extrema provocó un apagón de comunicaciones de 6 minutos, donde la NASA perdió todo contacto con la tripulación.
- Sensación de caída libre: Victor Glover comparó la entrada en la atmósfera inferior con saltar de espaldas desde un rascacielos.
- Frenado violento: el despliegue de los paracaídas iniciales generó un sacudón físico que puso a prueba la resistencia de los cuatro integrantes.
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La controversia del escudo térmico en la mira
Uno de los puntos más tensos de la conferencia giró en torno al escudo de la cápsula Orion. Cabe recordar que, tras Artemis I, los ingenieros detectaron un desgaste mayor al previsto. En lugar de rediseñarlo por completo, la NASA optó por modificar la trayectoria y el ángulo de entrada para esta misión tripulada.
El comandante Reid Wiseman admitió que observó, a través de la ventanilla, pequeños desprendimientos de material carbonizado durante el reingreso. Tras la revisión técnica en tierra, se confirmaron varios detalles:
- Pérdida de material: Wiseman detectó desprendimientos de carbón en el "hombro" o borde del escudo térmico.
- Cambio de estrategia: la NASA priorizó una trayectoria de entrada diferente para evitar que el calor destruyera la base de la nave.
- Estabilidad del vuelo: a pesar del desprendimiento visible, el comandante aseguró que el viaje se sintió "tranquilo" y bajo control.
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Un final de película bajo temperaturas extremas
La fricción atmosférica elevó la temperatura exterior a miles de grados Fahrenheit, transformando el exterior de la nave en un verdadero infierno. Para Glover, la intensidad del calor fue tanto literal como figurada, dada la responsabilidad de traer a salvo a la primera tripulación lunar en más de medio siglo. Estos testimonios dejan claro que, aunque la tecnología avance, el desafío de cruzar la frontera del espacio sigue siendo una de las tareas más peligrosas y asombrosas que enfrenta la humanidad.
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