Un equipo del prestigioso Max Planck Institute for Empirical Aesthetics, junto con el Ernst Strüngmann Institute for Neuroscience y la Universidad Goethe de Frankfurt, publicó un estudio que aporta nueva evidencia sobre este fascinante mecanismo de predicción cerebral. Los científicos descubrieron que ciertas frecuencias cerebrales, específicamente las ondas alfa y beta, cumplen un rol central en esta habilidad anticipatoria.
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Las ondas cerebrales alfa y beta están asociadas a la anticipación de eventos futuros.
Las ondas cerebrales alfa y beta están asociadas a la anticipación de eventos futuros.
Cómo funcionan las ondas cerebrales que predicen el futuro
El cerebro emite distintas ondas eléctricas, y las más relevantes en este proceso de anticipación son las ondas alfa (entre 7 y 12 Hz) y las beta (de 15 a 30 Hz). Según explicó el investigador Matthias Grabenhorst, cuanto más predecible es un evento, más intensas son estas oscilaciones cerebrales. Eso permite que el cerebro se prepare antes de que el hecho ocurra, optimizando la reacción.
A través de la técnica de magnetoencefalografía (MEG), el estudio identificó tres zonas cerebrales que se activan antes de que un evento suceda:
- La corteza parietal posterior: involucrada en la preparación del movimiento y el manejo del tiempo.
- El giro temporal medio posterior: relacionado con el procesamiento temporal.
- La corteza sensorimotora: vinculada con la ejecución de acciones anticipadas.
Estas áreas trabajan en conjunto para formar un sistema predictivo que mejora la eficiencia de nuestras decisiones y acciones.
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Tres áreas del cerebro se activan antes de que ocurra un hecho, según un estudio europeo.
Tres áreas del cerebro se activan antes de que ocurra un hecho, según un estudio europeo.
¿Qué es el cerebro predictivo?
La idea de que el cerebro no solo reacciona, sino que predice es parte de una teoría cada vez más aceptada en neurociencia: el modelo del cerebro predictivo. Esta perspectiva sostiene que el sistema nervioso está constantemente generando hipótesis sobre lo que va a suceder, incluso antes de recibir la información del entorno.
Un artículo publicado en Frontiers in Human Neuroscience remarca que esta capacidad de anticipación es clave para el aprendizaje, la adaptación y la toma de decisiones. Cuando el cerebro se equivoca en sus predicciones, ajusta su modelo interno, lo que permite mejorar el comportamiento futuro.
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El cerebro genera hipótesis constantes sobre lo que va a suceder a continuación.
El cerebro genera hipótesis constantes sobre lo que va a suceder a continuación.
La clave para decidir mejor
Otro estudio de la Universidad de Oxford (2021) analizó cómo la corteza prefrontal lateral anterior estima nuestras probabilidades de éxito al enfrentar tareas nuevas. Esta zona del cerebro evalúa tanto condiciones internas (como la confianza o la motivación) como factores externos, lo que nos ayuda a tomar decisiones más acertadas.
En términos evolutivos, esta habilidad para anticipar lo que va a pasar fue fundamental para la supervivencia. Hoy, puede ser la clave para mejorar desde el rendimiento deportivo hasta el tratamiento de enfermedades neurológicas.
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La capacidad predictiva del cerebro influye en la toma de decisiones y en los reflejos.
La capacidad predictiva del cerebro influye en la toma de decisiones y en los reflejos.
Aplicaciones en la vida real
Estos descubrimientos abren la puerta a nuevas formas de entrenamiento cerebral. Por ejemplo, los atletas de alto rendimiento podrían estimular estas ondas para reaccionar más rápido y tomar mejores decisiones en milésimas de segundo. También podrían desarrollarse terapias neurológicas personalizadas para personas con trastornos como el TDAH o el Parkinson, en los que la anticipación y el manejo del tiempo están alterados.
En palabras del Instituto Max Planck, "comprender cómo el cerebro predice el tiempo podría transformar la forma en que optimizamos nuestra mente".