El desenlace de Federico Marín fue la muerte. Murió en su pago, Itatí, donde históricamente dominó el tráfico de marihuana. El domingo a la noche se vio rodeado por efectivos de la Policía Federal, que seguían sus pasos desde hacía tiempo, cuando se volvió a fugar en febrero pasado y eligió como escondite las islas del lado paraguayo, donde también tenía enemigos de los que huía. Iba en un auto que le había provisto el Estado, cuando estaba bajo el régimen de Protección de Testigos. Lo acompañaban su esposa y su hija, y un arsenal: dos pistolas y tres revólveres.
"Morenita" Marín había sido ubicado desde hacía más de un mes en una isla que pertenece a Paraguay, que está frente a Itatí. Ese era uno de los escondites del narco correntino, que como había comenzado a tener problemas con otros narcos paraguayos, cruzaba al lado argentino cada vez con mayor frecuencia. Marín acarreaba en tierras paraguayas una deuda por drogas con gente del llamado clan Rotela, que maneja la distribución de drogas en Asunción.
Marín había elegido como refugio una zona cercana a la localidad de Itapé, en Paraguay, donde el intendente es Ignacio Rotela, un dirigente que controla toda la región. Según el ministro de Seguridad de Corrientes, Buenaventura Duarte, Morenita estaba en Itatí desde hacía varias semanas. En esa localidad se movía con un DNI falso, a nombre de Mauricio Navarro.
En ese pueblo de 10.000 habitantes estaba también viviendo su familia. Su esposa Lourdes Alegre se había mudado a Itatí, después de que su marido se fugó y ella salió del régimen de testigo protegido. Dos grupos de la Policía Federal, uno de Antisecuestros Sur y de la División Búsqueda de Prófugos, unidades que dependen de la Superintendencia de Investigaciones Federales de la PFA, conducida por el comisario general Alejandro Ñamandu, habían llegado hasta esa localidad correntina, ubicada a la vera del río Paraná, porque habían surgido sospechas de que el prófugo estaba en Itatí. Esa información surgió de las escuchas telefónicas que ordenó el juez federal de Morón Jorge Rodríguez por pedido del fiscal de la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR) Diego Iglesias.
El domingo, cerca de las 22, patrulleros de la Policía Federal interceptaron en pleno centro de Itatí, a una cuadra de la terminal de ómnibus, a un Fiat Uno, color blanco. En el auto iba Marín, con Lourdes Alegre, su esposa, y su hija. Al verse rodeado, Morenita se bajó del auto y comenzó a disparar, según las fuentes judiciales. Se gestó un tiroteo que terminó con Marín muerto y dos efectivos de la Policía Federal heridos, uno con un disparo en la ingle y otro en la mano. Un tercer uniformado sufrió el roce de una bala.
“Cuando el personal policial se acercó al auto, Marín descendió del vehículo y, sin media palabra, comenzó a disparar con una pistola nueve milímetros”, informaron fuentes de la PFA.
Cuando llegó la ambulancia, Marín ya había fallecido. En ese momento, cuando el móvil del hospital trasladaba a los policías heridos, Lourdes Alegre, la pareja del narco, y su hija comenzaron a gritar a los efectivos y a reclamarle por qué no lo trasladaban a Marín. En un video que circuló por las redes sociales, la hija de Morenita increpa a los policías: "A él lo van a atender y a mi papá que no respira no le ayudan, me dejaste sin papá".
En el auto de Morenita la policía secuestró un arsenal con el que el narco se movía por territorio correntino. En el Fiat Uno encontraron una pistola Glock calibre 40, y tres revólveres 38. También llevaba gran cantidad de municiones y cargadores, y una manopla de hierro. En el momento en el que se enfrentó a los policías empuñaba una pistola Bersa 9 mm.
Morenita cruzaba desde Paraguay a Itatí para encontrarse con una amante, según los investigadores. Esa fue una de las situaciones que permitió establecer que estaba en la zona. Su esposa vivía en una casa que se encuentra a pocos metros del río y frente a una de las sedes de la Prefectura.
Se sospecha que Marín estaba en la zona desde febrero pasado, cuando abandonó el Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados. En ese momento gozaba del beneficio de la prisión domiciliaria. Vivía junto a su esposa en una casa en la provincia de Buenos Aires, donde ambos tenían otra identidad. En febrero, Morenita dijo que se iba a atender a un hospital por una dolencia de hemorroides y desapareció.
El Estado les había suministrado una casa donde vivir, que tenía pileta de natación. Los problemas con las autoridades de Protección de Testigos surgieron cuando la pareja debía comenzar a generar un ingreso para poder mantenerse. Estaba previsto, dentro del programa oficial, que el Estado le daría algún tipo de ayuda para comenzar un emprendimiento.
Según contaron fuentes cercanas a la causa, Lourdes, la esposa de Marín, pretendía instalar una ferretería, un negocio que tenía en Itatí. Pero le advirtieron que ese tipo de emprendimiento superaba el presupuesto. Esto generó cierta tensión en la relación. Le propusieron que abriera un kiosco, pero la mujer no quería. El Fiat Uno en el que fue interceptado Morenita también se lo había provisto el Estado. Cuando vivían en la provincia de Buenos Aires lo habían puesto a trabajar como remise.
Antes de que se fugara, los incumplimientos de la pareja al régimen de protección de testigos fueron varios. Por ejemplo, venían familiares desde Corrientes a visitarlos, algo que tenían prohibido porque podría revelar la identidad de la pareja.
¿Quién era y cómo operaba Morenita Marín?
Marín fue condenado en octubre de 2021 a ocho años de prisión como organizador de diversas maniobras de narcotráfico. Tenía su base logística en la localidad correntina de Itatí, puerta de entrada de la marihuana paraguaya y punto desde el cual la droga era distribuida a, al menos, siete provincias argentinas.
El caso desató un escándalo en la provincia de Corrientes porque en el marco de la investigación, en marzo de 2017, fueron detenidos el intendente y el viceintendente de Itatí, Natividad “Roger” Terán y Fabio Aquino, respectivamente. Esos funcionarios políticos, junto con policías correntinos que daban protección a la banda, recibieron sentencias en un expediente que se movió en forma paralela a esta causa.
Uno de esos episodios fue el contrabando de 387,5 kilos de marihuana detectado por la Prefectura Naval Argentina (PNA) el 10 de septiembre de 2018 en la costa del río Paraná, sobre la localidad correntina de Paso de la Patria.
Además, Marín reconoció su participación en el traslado de otros 410,5 kilogramos de marihuana hallados en la ruta nacional 12, también en cercanías de Paso de la Patria, el 14 de septiembre de 2018, en un utilitario Fiat Doblo abandonado tras una persecución de la PNA; el vehículo tenía orden de secuestro por haber sido denunciado como robado.
Marín fue perseguido desde que se desató el escándalo en Itatí, en 2016, pero logró mantenerse prófugo hasta octubre de 2018, momento en que fue detenido por la Gendarmería. Ese narco que figuraba en la lista de los hombres más buscados en la Argentina no se había alejado demasiado de la zona en la que tenía consolidado un poder en las sombras. Fue capturado, finalmente, en Itatí cuando visitaba a su esposa e hijos.
Hace dos meses, el círculo del escándalo del narcotráfico en Itatí se cerró con la condena de seis años de prisión por “cohecho pasivo agravado” y “prevaricato” para el exjuez federal de Corrientes Carlos Soto Dávila. Habría cobrado coimas de narcos de esa provincia a cambio de beneficiarlos con sus decisiones judiciales.
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