Romina Uhrig tuvo un miércoles de terror. Perdió el juego de preguntas y respuestas que le garantizaba el pase a la final de Gran Hermano y no pudo disimular su desagrado. El que ganó fue Marcos Ginocchio, el candidato de los televidentes para llevarse los casi 20 millones de pesos y una casa prefabricada.
El domingo, la exdiputada tendrá su última oportunidad para pelear por esos premios. Todo dependerá de la gente, que desde esta noche podrá votar de forma negativa contra ella, Nacho o Julieta Poggio.
Fue una semana muy intensa para Romina, que el lunes recibió la visita de sus tres hijas después de cinco meses sin verlas. “Ustedes llegaron a una instancia. Dejaron su vida afuera y yo les había dicho que iban a poder reencontrarse con su familia. Ustedes van a tener ese reencuentro, pero quiero que me ayuden en algo: hoy les pido a Marcos, Nacho y Juli que abracen mucho a Romi porque está a pocos pasos de Mía, Feli y Nina”, pronunció Santiago del Moro antes del emotivo reencuentro.
La jugadora se dirigió al SUM de la casa y al abrir la puerta encontró a sus tres tesoros más preciados junto a la mujer que las cuidó todo este tiempo. Entre lágrimas y abrazos, les remarcó cuánto las amaba y extrañaba. También les aclaró que falta cada vez menos para que vuelvan a dormir todas juntas. En ese entonces, el rating superó los 23 puntos.
"Las amo, son mi vida", insistió Uhrig, y luego les presentó a Caramelo, el perrito que pronto se mudará con ellas. Sin embargo, la mascota no se llevó una buena impresión de las chicas, ya que las dos menores le pegaron y lo aplastaron, lo que generó una fuerte ola de críticas en las redes sociales.
Varios usuarios pidieron que Gran Hermano revea la adopción del animal, ya que quedó comprobado que será maltratado. También insistieron con que la persona ideal para llevárselo es Marcos, que también adoptó a Mora. Todo se definirá en los próximos días, en la recta final del juego.
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