Para los familiares de las víctimas argentinas del atentado ocurrido el 31 de octubre de 2017 ocurrido en Nueva York, el viaje a los Estados Unidos fue un verdadero torbellino de emociones desde el momento que aterrizaron en suelo norteamericano. Los días son largos y muy duros, como estaciones de un calvario que peregrinan desde hace más de cinco años.
La tercera jornada de audiencia en la Corte del Distrito Sur de Nueva York no fue la excepción, una jornada en la que las emociones otra vez volvieron a traer los recuerdos e imágenes del espanto de la muerte, precisamente en el lugar donde ocurrieron. No a miles de kilómetros de Argentina, donde los familiares viven una eterna pesadilla, sino en la ciudad donde el horror se convirtió en realidad.
Fue el turno de los sobrevivientes de hacer oír su voz, con la responsabilidad además de hablar por los que ya no están, intentando poner en palabras el horror ante los ojos de todos, e incluso del propio verdugo.
Ariel Benvenutto, Guillermo Banchini, Juan Pablo Trevisán, Iván Brajkovic y Martín Marro son los argentinos que sobrevivieron al atentado, del total de diez rosarinos que habían viajado a Nueva York para festejar los 30 años de egresados del Politécnico. La fiscalía eligió a tres para prestar testimonio en la Corte. Ellos hicieron un relato pormenorizado y dolorosamente detallado del choque; sobre cómo los atropelló Seipov, lo que vieron, lo que escucharon, describieron situaciones vinculadas con la alevosía con la que actuó el uzbeco en su recorrido criminal por la ciclovía y hasta chocar con un micro escolar.
Para los argentinos presentes fue un día muy complejo y movilizante, donde también se expusieron las cuestiones más trágicas del daño humano que produjo este ataque.
El acusado, Sayfullo Saipov, podría afrontar la pena de muerte por el asesinato de ocho personas, la primera durante la administración del Presidente Joe Biden.
De los fallecidos, seis eran turistas: Ann-Laure Decadt, una mujer belga de 31 años y Hernán Mendoza, Diego Angelini, Alejandro Pagnucco, Ariel Erlij y Hernán Ferruchi, cinco rosarinos que estaban en un viaje para celebrar los 30 años de egresados del Instituto Politécnico. Las otras víctimas fueron dos estadounidenses: Darren Drake, de 32 años, de New Milford, Nueva Jersey; y Nicholas Cleves, de 23, de Nueva York. Además de ellos, doce personas resultaron heridas en el ataque.
Que el dolor venza al odio
"Que el dolor venza al odio", fue una de las primeras frases públicas de los sobrevivientes y que se convirtió en el lema de su historia cargada de tristeza y espanto.
A solo cuatros días del atentado, los sobrevivientes escribieron una carta pública por lo ocurrido que fue leída incluso ante los medios de comunicación. Guillermo Banchini, Juan Pablo Trevisán, Iván Brajkovic, Ariel Benvenuto, fueron los autores, mientras Martín Marro, todavía estaba internado como consecuencia de las heridas que había sufrido en el atentado.
Este es el texto completo de aquella carta:
"Si hay un lugar donde no hubiésemos querido estar es en este lugar. Si hay un texto que no hubiésemos querido escribir es este texto. Pero aquí estamos, llenos de dolor. Cuesta entender, no hay forma de entender que se arrebaten vidas así. Que un sueño se transforme en la peor pesadilla. El sentimiento es intransferible, no hay palabra que lo pueda contener. Duele como nunca había dolido. También es intransferible la experiencia por la que pasamos. Hemos sobrevivido y hemos visto partir a nuestros amigos.
En qué se ha transformado el mundo. Cómo alguien puede pensar, planear y ejecutar un acto semejante. No nos entre en la cabeza. Y si hay algo que no queremos son más muertes. Ojalá se haga justicia. Ojalá no se vuelva a repetir ni aquí ni en ningún lugar del mundo.
Sabemos que un periodista americano ha escrito una nota sobre nosotros, sobre nuestra amistad y sobre el profundo significado que tiene la amistad para los argentinos. Sabemos que esa nota tan emocionante se ha vuelto viral. Es verdad que nos alentaba un fuerte sentido de fraternidad. Es un rasgo de la cultura argentina, amistades fuertes, duraderas, tolerantes y solidarias.
Llegamos hasta aquí empujados por ese sentimiento, que se había forjado en nuestra primera juventud, y nos acompañó siempre hasta ahora, que somos adultos, somos padres, somos esposos. Lloraremos por siempre a nuestros amigos. Fue el amor lo que nos trajo aquí y ese amor nos seguirá uniendo a ellos, a nosotros a nuestras familias. Eso fue, es y será nuestro camino.
Nuestro maravilloso círculo de amor y amistad, que cultivamos durante décadas fue lacerado.
Tendremos que vivir con ese dolor a cuestas, pero seguimos convencidos de que la forma de habitar este mundo es la que aprendimos desde chicos, en nuestras casas, en nuestra escuela, que es la que nos trajo a esta ciudad para celebrar nuestra amistad de más de 30 años.
En nombre de estos sentimientos, que son también valores y una forma de vida, queremos hacer un ruego, que el amor venza al odio, que la vida se imponga sobre la muerte, por nuestros amigos, por nuestras familias, por nosotros y por el mundo entero”.
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