Momentos de miedo y angustia se vivieron el viernes a la siesta en Santo Tomé cuando tres delincuentes ingresaron a una distribuidora de fiambres ubicada en Belgrano al 2000 con intenciones de robar la recaudación. Fuertemente armados y con indumentaria de policías, los ladrones maniataron y encerraron a todo el personal en el interior de una cámara de frío mientras buscaban una suma de dinero que no había en el lugar.
A pocas horas del hecho que conmueve a la ciudad de Santo Tomé y de manera exclusiva, AIRE dialogó con el cliente que llegó al lugar para realizar sus habituales compras y fue confundido con el propietario del comercio. Lo golpearon, amenazaron y gatillaron con el arma al menos en seis oportunidades, contó en diálogo con Luis Mino en el programa Ahora Vengo. Por su seguridad, en la entrevista se acordó llamarlo Martín, para preservar su identidad.
—Sos un cliente del lugar desde hace mucho tiempo. ¿Cómo llegaste al lugar y con qué te encontraste?
—Llegue alrededor de las 15:50 me encontré con un falso policía, después supe eso, al que salude y cuando ingresé no ví a nadie. Atrás mío entró el falso policía, me redujo y ahí comenzaron los golpes. Ellos tenían la situación controlada.
—Alguien debió advertir lo que pasaba.
—Me decían que les diera todo o la iba a pasar mal, se confundieron, pensaron que era el dueño. Tenía el tambor del arma en la cabeza. Los convencí de que no era el dueño. Me ataron y me llevaron a la cámara con los empleados.
—¿Te gatillaban en la cabeza?
—Fue así. Me pusieron el revolver en la cabeza y gatillaron cinco o seis veces. Fue un momento complicado, les pedía que no me mataran. Me pegaban en la zona de las costillas. Eran dos personas, uno me pateaba y el otro sostenía el arma.
—¿Cuánto duro esa escena?
—Varios minutos, no entendía nada de lo que pasaba.
—¿Creíste que te iban a matar?
—Si, claro. Lloraba y perdí todo el control. Les pedí que no me mataran. Ellos querían la plata.
—¿Qué dinero buscaban?
—La recaudación. A mí me llevaron dinero y el reloj.
—¿Actuaron a cara descubierta?
—Tenían colocado el tapabocas de la policía de la Provincia.
—Y como estás hoy, pasadas algunas horas del robo. ¿Se borra de la cabeza lo que pasó?
—Estoy complicado, pero ya se va a pasar. Tenía mucho miedo.
—¿Te pudiste defender de las agresiones?
--No, en ningún momento. Eran de contextura chica y respecto a las edades habrán tenido 30 y 40 años. Había una tercer persona que estaba en la zona de la cámara de frío, donde en el interior había otras personas atadas.
—¿Cómo evalúas el accionar de la policía?
--La policía se portó excelente. Hay que agradecerle toda la vida.
—¿Qué pensás de todos los hechos de inseguridad que estamos viviendo?
—No se soluciona fácil. Hay que ponerse las pilas o va a estar más complicado. Es la primera vez que me pasa algo así.
—¿Cómo fue el momento en que pudiste volver a tu casa, con quién hablaste?
—Hablé con mi hijo y le conté todo lo que había ocurrido. El viernes no pude dormir, pero el sábado ya estaba un poco mejor. Nunca pensé que me pudiera pasar algo así.
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