En un escenario económico complejo y frágil, el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, emprendieron un nuevo viaje a Europa con un objetivo clave: conseguir apoyo internacional para avanzar en un acuerdo con el Fondo Monetario. En esta oportunidad, el mandatario voló a Roma, Italia, para participar de la cumbre del G-20. La cita con la jefa del organismo, Kristalina Georgieva, será crucial. En Glasgow, Escocia, participará este lunes y martes próximos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26): allí espera entrevistarse con el presidente norteamericano Joe Biden.
Al país lo acosa el fantasma de la cesación de pagos. Desde marzo del año próximo deberá afrontar vencimientos por 18.000 millones de dólares y una cifra similar se acumulará en 2023. Ante este panorama, frente a los líderes mundiales el presidente Fernández y su ministro insistirán en pedir una reforma de la arquitectura financiera internacional; el objetivo de mínima es evitar el pago de sobretasas que impone el Fondo a los países que se atrasan con sus deudas y que reciben un crédito mayor al que les corresponde por la cuota que tienen en el FMI. En el caso de la Argentina, el país paga 3% de tasa anual extra por el crédito de 45.000 mil millones recibidos durante la gestión de Mauricio Macri.
Guzmán proyecta que el país se ahorraría 1000 millones de dólares por año si se eliminan los sobrecargos, un monto no menor para el nivel de reservas del Banco Central. Los economistas del FMI son más reticentes en eliminar las sobretasas, que tienen como fin apurar las devoluciones de los créditos y financiar la burocracia del Fondo.
Entre los funcionarios que acompañarán en la gira al Presidente se encuentra el embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, quien oficia como “sherpa” en el G-20 y es considerado un engranaje clave, junto al secretario Gustavo Beliz, para que la administración Biden apoye a la Argentina ante el FMI. No obstante, el embajador designado Marc Stanley advirtió en su presentación ante el Senado estadounidense que el gobierno de Fernández debe presentar un plan económico consistente.
Los condicionamientos no son sólo externos. También son internos. Durante el acto en el que se recordó un nuevo aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, la vicepresidenta Cristina Kirchner y La Cámpora dejaron en claro que los modos suaves de Guzmán y Fernández para negociar con el FMI deberían ser trocados por el áspero estilo que patentó el fallecido expresidente.
Este condicionamiento kirchnerista llevó al presidente Fernández a sobreactuar cierta dureza frente al FMI. “Si todavía no se acordó con el Fondo, es porque no nos arrodillamos”, exclamó durante el acto de homenaje a Kirchner. Previamente Guzmán le echó la culpa al organismo por no tener un acuerdo ya cerrado. “A quien deberían estar apurando es al FMI, para que baje los sobrecargos y acepte el programa nuestro que ya hemos presentado”, cuestionó.
La delegación argentina en Europa buscará convencer a los líderes mundiales de que que “la economía argentina arrancó” después de la paralización que provocó la pandemia de coronavirus. “Primero crecer y después pagar”, será el lema de los funcionarios.
¿Estamos frente a un ciclo de recuperación económica como insiste el Gobierno? Si bien los últimos datos del Ministerio de Economía hablan de un repunte en la actividad (que la oposición atribuye al rebote post-pandemia), lo cierto es que la economía está acosada hoy por dos flagelos: la suba imparable del dólar blue y la inflación, que no da tregua.
El flamante secretario de Comercio Interior, Roberto Felleti, está convencido de que la suba de los precios es responsabilidad de las empresas concentradas y hacia ellas apuntó cuando impuso el congelamiento de más de 1400 productos. En paralelo, el Gobierno convocó por decreto a intendentes y gobernadores de todos los municipios y las provincias del país a realizar, en forma concurrente con la Nación, la tarea de fiscalización y el control.
Difícilmente este congelamiento de precios se traduzca en una baja del índice de inflación que difundirá el Indec el mes próximo; de ello hablaron el titular del organismo, Marco Lavagna, y el jefe de Gabinete Juan Manzur. Lavagna teme una nueva intervención kirchnerista en la medición de los precios; de suceder, el hijo del exministro de Economía apurará su salida.
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