Cómo guardar el pan para que no se ponga duro: los expertos explican dónde conviene conservarlo

Panaderos explicaron por qué la heladera no es la mejor opción y qué métodos ayudan a conservar la frescura por más tiempo.

Cómo guardar el pan para que no se ponga duro: los expertos explican dónde conviene conservarlo

Cómo guardar el pan para que no se ponga duro: los expertos explican dónde conviene conservarlo

A la hora de mantener el pan fresco, muchos recurren a la heladera pensando que así durará más, pero los especialistas advierten que este hábito puede acelerar el endurecimiento. La elección del envase, la temperatura y la posibilidad de congelarlo son claves para que el pan no pierda su textura ni sabor.

Sophia Handschuh, cofundadora de la panadería Sourdough Sophia en Londres, explicó que el pan comienza a secarse apenas sale del horno. “El almidón no se lleva bien con el aire”, señaló. Por eso, recomendó conservarlo a temperatura ambiente, dentro de una bolsa de papel antigrasa, como las que suelen entregar en las panaderías.

Desde Edimburgo, Rachel Morgan, de Twelve Triangles, coincidió en que el papel es la mejor opción. En cambio, desaconsejó el uso de paneras cerradas porque pueden retener humedad y favorecer la aparición de moho: “La corteza se ablanda y favorece la aparición de moho”, advirtió.

Por qué la heladera endurece el pan y cómo evitarlo

El panadero Florin Grama, de Tarn Bakery, fue tajante sobre la refrigeración: “Es lo peor que podés hacer”. Según explicó, el pan puede ponerse duro en apenas un día si se guarda en la heladera. Esto se debe a los cambios que sufre el almidón durante el almacenamiento en frío.

Si no se va a consumir el pan en pocos días, Grama recomendó congelarlo. Lo ideal es cortarlo en rodajas, envolverlas bien y llevarlas al freezer para sacar solo las porciones necesarias. “Cortalo para después poder sacar solo lo que necesitás”, aconsejó.

Cómo recuperar el pan duro y aprovecharlo en la cocina

Cuando el pan perdió frescura, no hace falta tirarlo. Handschuh sugirió calentarlo en el horno entre cinco y diez minutos para reactivar parte de la estructura del almidón y devolverle una textura más agradable.

Otra alternativa es reutilizar el pan viejo: se puede hacer croutones con aceite de oliva, ajo y tomillo, o cortarlo en láminas finas para preparar tostadas crocantes. También se puede rallar y usar como pan rallado en milanesas, albóndigas o preparaciones al horno.

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