Eduardo Galeano hubiera cumplido este sábado 82 años y le quedaron miles de historias por narrar. Este periodista y escritor uruguayo nació el 3 de septiembre de 1940 en Montevideo, con sol y luna en el signo de Virgo, según su carta natal.
Como fiel virginiano, Galeano desarrolló un pensamiento crítico que, a través de sus libros, marcó a varias generaciones. Analítico, minucioso, detallista, obsesivo, cualidades que supo cultivar y que denotan la energía de su signo de tierra.
“Soy un perfeccionista insoportable”, admitía el propio Galeano quien, por ejemplo, hizo 11 versiones de su libro “Los hijos de los días” antes de que finalmente fuera publicado.
Solía decir que, con el tiempo se había puesto cada vez más exigente y que era capaz de suicidarse si ponía una coma de más en un texto.
Realmente la influencia de Virgo en su carta natal es muy potente: tenía un stellium de cinco astros, reforzando esa energía de tierra. Virgo observa detalladamente, analiza, discrimina, clasifica, es preciso y puntilloso. Y esa capacidad analítica está mucho más expuesta en su carta debido a la presencia de Mercurio en Virgo, planeta regente de este signo que potencia el mundo del pensamiento y de las palabras.
Hay una triple conjunción entre el sol, Mercurio y Marte, haciendo que su costado intelectual haya sido avasallante, un dotado para poner en palabras las historias de los pueblos sometidos al colonialismo cultural. El encontraba en la poesía su verdadero poder, su autoafirmación personal.
Y acuñó una frase bien virginiana para hablar de su obra: “Mi manera de mirar el universo es por el ojo de la cerradura. Desde las historias minúsculas, intento vislumbrar la grandeza del universo”.
Virgo ama los rituales, y Eduardo Galeano era un verdadero ritualista en su vida cotidiana. Sus amigos recordaban que siempre iba a los mismos bares religiosamente y que llevaba consigo una pequeña libreta que sacaba cuando escuchaba algo que le interesaba y que podía llegar a ser material para sus historias.
Eduardo Galeano y su Ascendente en Libra, el llamado a la poesía
Si bien Virgo es el gran protagonista en su vida, Galeano tenía su Ascendente y el nodo lunar en el signo de Libra, energía de aire que permite a los nativos avanzar en el mundo de la poesía, el arte, la belleza.
Y Venus en el Medio Cielo bajo el signo de Cáncer hacía que toda su capacidad artística sea objeto de culto por parte del público, movilizado en sus fibras más íntimas. Venus rige el signo de Libra y al estar en el Medio Cielo representa nuestra función social. Su poesía era del pueblo y para el pueblo.
Mientras tanto, en el Fondo del Cielo, Capricornio parece hablar, en parte, de su soledad en el exilio y el destierro durante los años de las dictaduras argentina y uruguaya. España fue el lugar donde escribió la trilogía “Memoria del fuego”.
“Los jóvenes, culpables del delito de ser jóvenes, sufren pena de soledad o destierro, a menos que puedan probar que son viejos”, escribió en su obra “El libro de los abrazos”.
La Casa 7: sus tres matrimonios y el amor por Helena, su última esposa
La Casa 7, que en la carta natal astrológica representa la relación de parejas, estaba influenciada por Júpiter y Saturno. El primero es un planeta considerado “el benefactor”, expande y multiplica. Galeano tuvo tres matrimonios, y el último fue con Helena Villagra, con quien compartió 40 años de su vida.
Su Saturno en la Casa 7 y en Tauro probablemente buscaba en la pareja la estabilidad y solidez, y quizás lo encontró en Helena, quien terminó siendo su musa inspiradora: "Helena me humilla cada mañana, a la hora del desayuno, contándome sus sueños prodigiosos (…) Para vengarme, escribo los sueños que ella vuela", dijo el autor del libro “Los sueños de Helena”.
Eduardo Galeano y el signo de Tauro, la relación con la tierra
Tauro aparece con fuerza en su carta, con la presencia de Saturno, Urano y Júpiter. Mucha energía que lo conectaba con la tierra, con su tierra, con las necesidades de su lastimada Latinoamérica, con los pueblos originarios sedientos de justicia, las raíces ancestrales de un continente oprimido, castigado y despojado de sus riquezas.
¿De qué estaría escribiendo nuestro Galeano en este siglo XXI? Pandemia, guerra, destrucción del medio ambiente, crisis de las estructuras económicas tradicionales, violencia política, la resistencia del patriarcado a la desaparición. ¿Qué mirada analítica tendría sobre todos nuestros males como humanidad?
Plutón en Leo le permitió escudriñar en las peores miserias del ser humano con una mirada absolutamente creativa. Encontró la forma de transformar el dolor colectivo en poesía, en narrativa aguda y a veces lacerante.
“Todos tenemos algún vidrio roto en el alma, que lastima y hace sangrar, aunque sea un poquito. Entonces, al escribir, siento que puedo sacar un poco de esos vidrios fuera de mí”, dijo en un reportaje al diario La Nación.
Eduardo Galeano murió el 13 de abril de 2015 debido al cáncer de pulmón que lo aquejaba. Siempre estuvo presente el elemento tierra en su carta natal y en su vida, la tierra que tanto lo marcó. Por eso Galeano dejó abiertas para siempre las venas de América Latina y una vieja libreta de bolsillo perdida en algún bar con las hojas en blanco.
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