sábado 12 de junio de 2021
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Trigo transgénico HB4: Brasil postergó la votación para aprobar la liberación comercial

Así se decidió en el encuentro de la Comisión Técnica de Bioseguridad en el país vecino. Se solicitaron estudios ambientales y la nueva reunión será a principios de agosto.

Finalmente, la Comisión Técnica de Bioseguridad (CTNBio) de Brasil decidió este jueves postergar la votación que definirá la aprobación o no de la liberación comercial del trigo transgénico creado en Argentina. La semilla con tecnología HB4 desarrollada por científicos del Conicet y la empresa Bioceres será evaluada por una comisión de Ambiente. La decisión tendrá lugar el 4 o 5 de agosto.

"Sobre la solicitud de liberación de la harina derivada de trigo genéticamente modificado HB4, se decidió solicitar informes adicionales a la empresa requirente para el proseguimiento de análisis y discusiones en la Comisión", indica la resolución de la CTNBio en su 242° reunión ordinaria que se llevó a cabo a puertas cerradas.

En noviembre de 2020, dos de los subcomités de esa comisión que analiza las solicitudes de liberación comercial del trigo transgénico concedieron la solicitud y otros dos la pusieron bajo investigación.

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La periodista brasilera Gama Mara del medio UOL dialogó con Rubens Nodari, ex miembro del CTNBio, profesor de la Universidad Federal de Santa Catarina, agrónomo y doctor en Genética y Mejora Vegetal, quien analizó para ese medio el expediente de solicitud de aprobación y consideró que falta información para aprobar o desaprobar el producto. "No hay evaluación de riesgos. No realizaron análisis bioquímicos. Seremos conejillos de indias", expresó el experto.

El gobierno argentino había preaprobado el trigo transgénico pero dejó la decisión final en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación del gobierno de Brasil. El aval del país vecino es más importante: la producción masiva de ese trigo está supeditada a lo que decida su mayor comprador.

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Entender por qué Brasil tiene la última palabra tiene su lógica industrial. Casi el 50% del trigo embarcado en puertos argentinos tiene a Brasil como destino, según la Bolsa de Comercio de Rosario, por lo que el visto bueno para la producción en masa del trigo transgénico no dependerá de consultas populares en las comunidades campesinas que viven en inmediaciones de los campos fumigados, tampoco del análisis de estudios de impacto ambiental.

El rechazo al trigo resistente a la sequía y al glufosinato de amonio que se utiliza para cultivarlo (herbicida 15 veces más tóxico que el glifosato según la FAO) se acentúa en comunidades científicas y ambientalistas que vieron la postergación de la votación como un triunfo.

Marcos Filardi, abogado miembro de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la UBA, del Museo del Hambre y REDASA. Filardi expresó durante un conversatorio impulsado por el Concejo de Santa Fe la semana pasada: "En vez de consultarnos a nosotros que somos los principales consumidores de trigo, el gobierno argentino supedita a Brasil la aprobación". "Ha habido un lobby muy fuerte por parte de Argentina a través del embajador argentino en Brasil (Daniel Scioli) para que la Comisión de Biotecnología apruebe ese evento transgénico. Estamos hablando del pan nuestro de cada día", expresó.

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En el mismo sentido se expresó el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá, director nacional de Agroecología de la Nación. Como profesor en la Universidad de La Plata, Cerdá investigó el uso de agroquímicos en Argentina y comprobó que "estamos cerca de los 525 millones de litros o kilos de agroquímicos por año", es decir 12 litros por habitante, y señaló estudios científicos que confirman la presencia de "agroquímicos en las nubes, en las matrices de nuestros ríos y en muchas ciudades". "Estamos ante una situación de cambio de paradigma", sentenció el ingeniero.

El trigo HB4 fue desarrollado por un grupo de biólogos moleculares e investigadores argentinos, liderados por la investigadora Dra. Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) perteneciente a la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y al Conicet, en alianza con la empresa argentina de biotecnología agrícola Bioceres con enclave en la ciudad de Rosario.