viernes 8 de octubre de 2021
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Alfajores sabor glufosinato: los peligros que plantea el trigo transgénico

El anuncio de una reconocida marca de dulces generó polémica. Una campaña que advierte sobre los efectos del uso del trigo transgénico en golosinas se extendió en redes sociales y fue tendencia. Cuál es la denuncia y a quiénes involucra la producción de estos productos.

¿A qué sabe el glufosinato de amonio? Probablemente, los alfajores de la marca Havanna den la respuesta pronto. La reconocida firma de dulces anunció recientemente un acuerdo con la empresa rosarina Bioceres para incorporar trigo transgénico en sus alfajores. Se trata del trigo HB4 resistente a la sequía y al glufosinato de amonio, un potente herbicida conocido como el sucesor del glifosato. La polémica que desató el anuncio se trasladó este lunes a redes sociales. Con el hashtag #ChauHavanna agrupaciones ambientalistas, profesionales y usuarios repudiaron la iniciativa comercial.

La campaña en redes sociales exige al gobierno nacional dar marcha atrás con la aprobación del trigo transgénico, cuyo visto bueno lo dio el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca en octubre del 2020.

¿Por qué es peligroso el trigo transgénico?

Estas semillas son manipuladas genéticamente para, en el caso de la tecnología HB4, resistir a la escasez hídrica adaptándose a suelos salinos y secos y así minimizar las pérdidas de producción, mejorar la capacidad de adaptación de las plantas a situaciones de estrés hídrico y dar mayor previsibilidad a los rindes por hectárea, según informaron desde la cartera nacional en 2020.

Para ese nivel de rendición, este trigo amplía el uso del glufosinato de amonio, un herbicida y pesticida que especialistas señalan como más tóxico que el glifosato y estudiado mundialmente por su capacidad de afectar el sistema neurotransmisor de los humanos.

Según los autores de la carta abierta para el gobierno nacional sobre el trigo transgénico, que ya cuenta con la firma de más de 1.000 científicos argentinos, este herbicida "es 15 veces más tóxico que el glifosato", mirado desde la seguridad alimentaria, de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO, en sus siglas en inglés). Está ampliamente cuestionado y prohibido en muchos países por su toxicidad aguda y sus efectos neurotóxicos, genotóxicos y alteradores de la colinesterasa. También se menciona que "es letal para organismos que contribuyen naturalmente a mantener la dinámica de los agroecosistemas: arañas, ácaros, artrópodos depredadores, mariposas y otros polinizadores y microorganismos del suelo".

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En esos agroecosistemas desequilibrados, el uso de glifosato de amonio aumenta la susceptibilidad de los cultivos a enfermedades, con el consecuente aumento en la dependencia del uso de más agroquímicos, destaca la carta de los expertos entre otras consecuencias graves como el deterioro de la calidad del agua dulce y la penetración del herbicida en las napas subterráneas.

La consecuencia más inmediata, sin embargo, entrará por la boca de los argentinos. Desde el boom de los alimentos modificados genéticamente hasta la actualidad, el uso del paquete transgénico estaba asociado al cultivo de soja, maíz y algodón, cultivos principalmente vinculados a la producción de granos para forraje y aceites. "El trigo, en cambio, es la base de la alimentación de las y los argentinos, ya que con él se elabora el pan y gran parte de nuestros alimentos que están basados en sus harinas", reflexionan los científicos en la carta abierta.

Es decir que, a partir de la autorización del trigo HB4, las harinas y todos sus derivados -muchos de ellos, alimentos básicos de consumo diario- tendrán residuos de glufosinato. "Dado que en Argentina no hay ley de etiquetado de transgénicos, toda la población estaría expuesta a su ingesta en la dieta diaria", agrega la carta.

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El escritor y periodista Patricio Eleisegui –autor de los libros Agrotóxico, Envenenados, entre otros– analizó en una conversación con Aire Digital, que no es casualidad que todos los países del mundo, excepto Argentina, rechacen este trigo. "La universidad francesa Université d’Orléans –ejemplificó– constató alteraciones cerebrales ocasionadas por el consumo crónico de glufosinato de amonio".

Mucho más cerca en tiempo y espacio están los resultados del estudio en anfibios de arroceras de Santa Fe y Chaco, realizado por científicos de la Universidad del Litoral (FBCB-UNL) y la Universidad Nacional del Nordeste. Las especies estudiadas presentaron anomalías por exposición a los agroquímicos: la especie presente en los arrozales de Santa Fe mostró alteraciones más visibles en los testículos y en el hígado.

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Comparando los efectos de agrotóxicos en anfibios y humanos, el científico integrante del equipo, Rafael Lajmanovich, explicó que “la exposición a los agrotóxicos es totalmente distinta -en una especie y otra- pero las alteraciones que se producen son comparables, esto está demostrado".

Añadió que desde el punto de vista de la fauna “es un estado de alarma” y “si lo queremos trasladar a la población humana, sería un incremento del riesgo”.

“Los anfibios brindan servicios ecológicos, cumplen funciones muy importantes en los ecosistemas porque son controladores biológicos de plagas”, precisó y agregó: “Los pesticidas matan a los anfibios e indirectamente generan que haya más insectos”.

Hasta el momento, ni Brasil ni Bolivia –los principales compradores de trigo argentino, en ese orden– dieron el visto bueno al trigo artificial. De aprobarlo, estas semillas comenzarán a producirse masivamente convirtiendo a la Argentina en el único país del mundo en comercializar trigo con glufosinato de amonio, destacó el periodista Eleisegui.

Pese a estos argumentos, el Senasa concluyó que este trigo es inocuo para la alimentación humana y animal.

Conicet, Bioceres y la política, unidos por el transgénico

El trigo HB4 fue desarrollado por un grupo de biólogos moleculares e investigadores argentinos, liderados por la investigadora Dra. Raquel Chan, directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) perteneciente a la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y al Conicet, en alianza con la empresa argentina de biotecnología agrícola Bioceres con enclave en la ciudad de Rosario.

Precisamente, el gobernador de Santa Fe Omar Perotti, recorrió la semana pasada las instalaciones de la empresa rosarina junto al embajador en Brasil, Daniel Scioli y el CEO Federico Trucco.

"Junto a Havanna anunciaron recientemente un acuerdo de complementariedad científico-productivo para el desarrollo de productos con menor huella ambiental en Argentina y Brasil a partir del trigo HB4 tolerante a sequía, un desarrollo de Bioceres, la Universidad Nacional del Litoral y el CONICET que permite un uso más eficiente del agua y una mayor fijación de CO2 (Dióxido de Carbono) que un trigo convencional", señaló el comunicado de prensa.

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El gobernador Omar Perotti junto a Daniel Scioli y el CEO de Bioceres.

El gobernador Omar Perotti junto a Daniel Scioli y el CEO de Bioceres.

Perotti elogió la firma Bioceres. "Se trata de una señal clara de cómo hay que trabajar acompañando a las empresas cuando tienen que expandirse y abrir posibilidades de crecimiento y negocios en el mundo. Es estar a la par con nuestra Embajada y acompañar a esta empresa que tiene que abrir caminos. Es poner todo el personal técnico a disposición", dijo el mandatario. Y continuó: "Entendemos que tenemos que estar cerca de nuestras empresas para que puedan expandirse y estar atentos a la captación de inversiones. Tenemos en el embajador Daniel Scioli a alguien que puso a disposición su equipo y cada uno de los consulados en la búsqueda de oportunidades y de negocios para Argentina. En este caso puntual y particular, para nuestra provincia", concluyó.

El beneficio de la producción masiva del trigo HB4 le cabría también a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), ya que es la productora del herbicida Prominens –compuesto en un 20% de glufosinato de amonio– que se utilizaría para la cosecha del transgénico, de acuerdo al anuncio de la empresa Bioceres en noviembre de 2018 cuando sus directivos presentaron el invento patentado.

#ChauHavanna

La campaña en redes sociales contra el alfajor Havanna con trigo transgénico alcanzó gran dimensión y fue tendencia en Argentina este lunes. La misma fue impulsada desde organizaciones ambientalistas a través del sitio insostenible.net, donde destacaron la necesidad de un modelo de "producción de alimentos sanos, seguros y soberanos".

También se expresaron en ese sentido los cientos de científicos que firmaron la carta dirigida al gobierno nacional. "En un contexto de pandemia, cuyas causas más profundas se vinculan con la pérdida de biodiversidad por destrucción de ecosistemas, cambios en el uso del suelo y degradación del ambiente, uno de cuyos mayores responsables es el modelo del agronegocio, es urgente plantearnos la necesidad de un cambio profundo", expresa la carta abierta.

Para el equipo de científicos, "el paquete tecnológico transgénico-agrotóxicos es hoy la encarnación extrema del paradigma de la revolución verde y avanzar hacia una producción agroecológica libre de venenos y transgénicos es el principal desafío que tenemos como humanidad”.

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Una de las imágenes difundidas por la campaña contra el alfajor con harina de trigo transgénico.

Una de las imágenes difundidas por la campaña contra el alfajor con harina de trigo transgénico.

De igual modo apuntó Lajmanovich: "En la actualidad se discute la distancia a la que se debe estar para que la exposición de agroquímicos no haga daño y no el modelo productivo; ya nadie pone en cuestionamiento que se están usando sustancias tóxicas", señaló el especialista.

Los creadores de la campaña contra el alfajor con trigo HB4, invitan en su sitio web a sumar firmas para exigir al gobierno de Alberto Fernández la marcha atrás con la aprobación del transgénico, para que ningún argentino conozca a qué sabe el glufosinato de amonio.